Números de la revista:

 

 

Publica la Asociación Cultural "Rastro de la Historia".

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El Rastro de la Historia. NÚMERO CINCO

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HACIA UNA HISTORIA DEL F.E.S. (IV)

ESTRUCTURA ORGÁNICA,  FUNCIONAMIENTO Y RELACIONES CON GRUPOS DE EXTREMA DERECHA

Noviembre de 1965

Las Juventudes Falangistas
La Asociación Juvenil Octubre
El Círculo Ruiz de Alda
Los militantes del F.E.S.
Publicaciones.
Relaciones con grupos de extrema derecha.

A lo largo del trabajo se ha venido utilizando el acrónimo FES para el estudio de esta disidencia falangista. Presenta el nombre un doble sentido: en estricto significado correspondería únicamente a la denominación de la rama estudiantil del movimiento político; pero tales siglas supusieron, desde muy pronto, el soporte para casi toda actividad. Posiblemente influyó en ello el hecho de ser estudiantes la mayoría de sus miembros y el temprano abandono de otros espacios como ocurrió con el frente  obrero. El resultado fue que se llegó a confundir FES con una "Falange Española Sindicalista" y que, al amparo de tal etiqueta, el nombre, que había alcanzado un cierto prestigio o al menos cierta resonancia, se utilizó en otros cometidos que los puramente estudiantiles. Panfletos de la organización de claro contenido político y sin referencia alguna al mundo de la enseñanza iban firmados  como FES; parecido hecho ocurría con las publicaciones periódicas, e incluso esas siglas sirvieron  en otros menesteres, como sucedió con el intento editorial que este  grupo  político realizó y al que dio el nombre de Fondo de Estudios Sociales. Las distintas formaciones que engloban el conglomerado del FES fueron las siguientes:

Las Juventudes Falangistas

Semana Santa 1966

Su creación  fue anterior a la  del FES. Prácticamente desde el nacimiento del grupo en 1963 aparece ya este núcleo que se convertiría en una elite de dura militancia y desde donde se marcaban las pautas de los otros grupos del "Tinglado" (nombre éste dado familiarmente por sus miembros a la organización) hasta el punto de registrarse, en ocasiones, divergencias que conducirían a escisiones por el excesivo control impuesto por las Juventudes Falangistas. Las Juventudes Falangistas hacían las veces de un "comité central", regido, por período de un año, por una persona o por un consejo -ello dependía de que al realizarse la elección del futuro jefe, surgiera o no un porcentaje superior al 80% en favor de un solo militante; de no ocurrir así se  recurría al consejo. En uno u otro caso, se dejaba sentir la fuerte personalidad de Sigfredo Hillers, quien, aunque en algún período no fue más que simple militante, gozaba de un carisma generalmente aceptado y ejercía una notable autoridad moral, desde el ejercicio de una dialéctica que no es exagerado tildar de apabullante.

Eran muy frecuentes las reuniones; de allí salían los objetivos que habían de desarrollar los otros grupos, principalmente el FES que actuaba de brazo operativo. El periodo por el que se comprometían los miembros de las Juventudes Falangistas con la organización era de un año y el compromiso se abandonaba o se confirmaba cada 20 de Noviembre. Las convivencias de varios días en la Semana Santa o Navidades servían de "reuniones nacionales".

Acudían los elementos más destacados de las organizaciones provinciales. Las concentracion es se solían realizar en zonas próximas a Madrid, frecuentemente en la provincia de Segovia. 

No era vana la invocación a la disciplina como virtud que constituía el quicio de la organización. Si el caso lo merecía, podía el militante sufrir una bronca verdaderamente bíblica, caminar una larga marcha, o ser sometido incluso a arresto domiciliario. Naturalmente, esa dureza en las relaciones era libremente aceptada y asumida por quienes aceptaban ese grado de compromiso.  

Abril 1968

La Asociación Juvenil Octubre

El acto de fundación se realizó el 12 de Octubre  de 1971 en locales de la Delegación Nacional de la Juventud, en donde tras una misa se celebró un acto político. Quedaba pues la AJO inserta en el marco del asociacionismo juvenil de la época y asumieron la participación en aquel contexto asociativo anunciando que no se apartarían de lo estatutariamente aprobado, es decir, que aceptaban los cauces legales para desarrollar sus actividades y que dentro de esos márgenes se moverían. Dejaban evidentemente  para el FES las actuaciones no sujetas a ley. Su creación respon­dió a la búsqueda de un espacio legal posible que permitiera  la celebración de actividades encaminadas a la captación y formación de jóvenes. Del nacimiento de Octubre  se hicieron eco periódicos como "YA", "Voz de Asturias" o "Tele-Exprés", señalando el sucedáneo de asociación política que aquello representaba. 

La asociación juvenil tomó el nombre de Octubre por considerar tal mes la síntesis de lo hispano, de lo revolucionario y de lo falangista, tal y como se afirma en el nº 1 del boletín de la AJO. Volvía a aparecer la Agrupación de Antiguos Miembros del Frente de Juventudes como entidad que apadrinaba el proyecto y ello era lógico si se tiene en cuenta la intención de retomar con la AJO el espíritu falangista del Frente de Juventudes, perdido en la transformación que había dado lugar a la OJE, lavada la cara del contenido "totalitario" que aparentaba "la obra predilecta del Régimen" y cuyo fracaso bien  puede buscarse más atrás en función de las contradicciones que tal organización tenía con la realidad sociopolítica que el país iba teniendo.

Para el que fuera Presidente de Octubre, Jesús Ferrer Olmedo, era necesario empalmar con el espíritu juvenil que había tenido la desaparecida organización. Los tiempos de pujanza del Frente de Juventudes aparecían  cubiertos de un velo de nostalgia. Se interpretaban como una especie de "Edad de oro" que pudo haber significado el comienzo de la transformación revolucionaria falangista de España. Para Ferrer, los jóvenes de Octubre, hacían una proclamación de falangismo revolucionario aunque  no tuvieron la suerte de conocer el Frente de Juventudes "sino una OJE despolitizada y neutra" (2).

El patrocinio de los AAMMFJJ fue aprovechado para disponer de una mínima infraestructura, consistente en local, teléfono y un pequeño "aparato de propaganda". En el piso que tenían los Antiguos Miembros, en la calle de Fernanflor de Madrid, lateral derecho de las Cortes, el FES disponía de forma más o menos encubierta de un soporte material para realizar actividades, aprovechando, como era natural, mucho más que el simple despacho cedido en su momento por la Agrupación.

En el diseño de la Asociación Juvenil se preveía la creación de departamentos de Cultura y Arte; Aire Libre y Deportes; Doctrina y Formación; Información y Prensa; Relaciones interjuveniles; Admisión y promoción de asociados y Tesorería. Las actividades e centraron en charlas, coloquios, marchas de aire libre y tenderetes de venta de libros y publicaciones en las zonas de afluencia de aquellas ciudades  en donde la AJO se había constituido,  es decir, en aquellas ciudades donde existía el FES.

Aprovechando los intentos aperturistas de la Delegación Nacional de la Juventud, que se disponía a hacer electivo el cargo de Presidente de la Asamblea Nacional de Jóvenes en 1974, Jesús Ferrer, máximo dirigente de la AJO,  consiguió ser elegido democráticamente Presidente de ese organismo. Se entendía que, de no ser falsificado el sistema, aquello constituía un ensayo de participación de la juventud asociada, lo cual era positivo si se tenía en cuenta que a los jóvenes se les había "mantenido mudos" -en palabras de Ferrer- y eso era lo que se trataba de evitar.

Pronto comenzaron los problemas. Sin transcurrir un mes de la elección,  se le indicó desde la Delegación de la Juventud a Jesús Ferrer, que debía participar en un "Homenaje de la juventud española al generalísimo Franco", previsto para el 8 de Diciembre de 1974; el Presidente intentó que el Pleno de la Asamblea fuera el que decidiera la participación o no  en el homenaje, negando su asistencia mientras no se produjera la decisión del Pleno. La Delegación Nacional de la Juventud, comprendiendo la actitud de  rechazo a participar en el acto, convocó a la Comisión Permanente y destituyó a Ferrer por "incumplimiento notorio de sus funciones". La destitución, a la que el FES dio el calificativo de "purga", servía ahora para criticar acremente los estatutos de la Asamblea Nacional, ya que su dependencia de la Delegación Nacional de la Juventud hacia imposible la autonomía del asociacionismo juvenil.

De alguna manera, no llegó Octubre a pasar de ser la filial del FES en donde participaban principiantes o adheridos no deseosos de mayores compromisos. Intentos de hacer una asociación juvenil más amplia aprovechando las múltiples captaciones que la labor de zapa en campamentos juveniles procuraba  de  vez  en  cuando y que  rebasara  el  marco de puerta de entrada  al  FES chocaron con la imposibilidad material de llevarlo  adelante.

Noviembre 1968

El Círculo "Ruiz de Alda"

Si la AJO constituía la plataforma legal para la afiliación de los más jóvenes, el Círculo "Ruiz de Alda" lo era para militantes más veteranos. Se constituyó al amparo de la Ley de Asociaciones de 1964. Su objetivo formal era una mezcla de fines políticos y de una pretendida extensión cultural  en torno a lo que significaba la doctrina de la  Falange. Esa  exigencia doctrinal marcada,  quedaba de manifiesto en el nombre adoptado para el Círculo. La fidelidad a la figura de José Antonio y el olvido al que se le tenía sometido, sirvieron para bautizar esta asociación falangista, que descartaba tan históricos nombres como el de Ramiro Ledesma o el de Onésimo Redondo. El ámbito territorial quedaba fijado en Madrid, aunque se preveían posibles extensiones a provincias. Sus actividades se reducían a esporádicas charlas, apoyo en actividades del FES y en el ultimísimo tramo del franquismo a la confección de un boletín informativo. Era fundamentalmente una estructura carente de soporte, un nombre más con el que presentarse los falangistas del FES cumpliendo los requisitos legales exigidos y un intento,  pocas veces conseguido, de encuadrar falangistas veteranos que comulgaran con la interpretación de esta alternativa.

Semana Santal 1970

Los militantes del FES

En su gran mayoría los miembros del conglomerado FES eran estudiantes universitarios o del bachillerato, su extracción social procedía de las clases medias y medias bajas, lo que  alguno podrá interpretar como semillero de búsqueda de los "partidos fascistas". Fueron escasos los ejemplos de miembros pertenecientes a clases sociales de posición acomodada. En cuanto a la ideología familiar, normalmente se trataba de grupos que basculaban entre el afecto a la Falange, o sea  a la "francofalange", o el indiferentismo hacia ello. Hay casos puntuales de actitudes de rechazo hacia la ideología familiar con significación izquierdista, desde luego en cantidades infinitamente menores que las de hijos de falangistas pasados al PCE o aledaños.

Asimismo escasa la incidencia de hijos de miembros comprometidos de la "francofalange" con algún relieve político. En cuanto a los militantes más veteranos no estudiantes había empleados, abogados, algún médico, funcionarios y obreros sin cualificación.

La formación doctrinal de sus militantes  era una exigencia de primer orden. Se necesitaba la preparación de los futuros "oficiales" de una hipotética gran Falange. Como textos base estaban los escritos de José-Antonio Primo de Rivera, evitando siempre "refritos" e interpretaciones realizadas por el Movimiento Nacional, a quien, en todo caso había que acudir por ser la Sección Femenina la principal editora del mensaje joseantoniano. Textos como Desarrollo Sindicalista, y Europa como evasión, Iberoamérica como revolución ambos de José Luis Rubio; Los monopolios en España de Ramón Tamames y otros títulos principalmente de la Editorial ZYX constituían el bagaje cultural de primera mano de estos falangistas.

En una época donde la Universidad sobre todo se convertía en ocasiones en una especie de "ágora", se hacía preciso afilar la dialéctica contra presuntos contrincantes.  De ese sentimiento nacieron unos textos conocidos con el nombre de "pildorazos" en donde se instruía a los jóvenes afiliados  cuál habrían de ser sus respuestas ante los espinosos temas que, dada su condición de falangista, surgirían  en charlas o asambleas.

Utilizando datos fiables del año 76 -"el final del viaje"- los militantes del FES en Madrid rondaban las 70 personas en edades comprendidas entre los 15 y los 24 años, por los mismos tiempos mil personas estaban afiliadas al PCE de Moratalaz (3) y es que ocurría que la transición no benefició al FES en cuanto a la captación de adeptos. Reuniones en la Casa de Campo durante el año 67 lograron juntar a doscientas personas vinculadas con diferente grado de compromiso al FES madrileño. Si  las  minorías fueron la tónica dominante de la lucha contra el franquismo, con datos del 1% de jóvenes "radicalizados" entre universitarios (4) nos hallamos aquí con una "minoría minoritaria". Nunca consiguió el FES la atracción de una alta masa de seguidores. ¿Qué factores influyeron en ello? Destacaríamos tres: el que se desprendía de la propia personalidad de la organización, un discurso difícil y de complicada exposición, que, de alguna manera, participaba del propio drama de la Falange. Por otra parte, la intransigencia de la dirección de la organización, concentrada en torno a la autoridad de Hillers, que depuraba cualquier actitud de divergencia. Una y otra  vez se producían escisiones en donde, si bien podían verse luchas contra el desviacionismo, no dejaba de ser claro el deseo de ser minoría que imponía el mando de la  organización. Así había ocurrido con dos escisiones históricas conocidas como la de los "agapitos" -por el ágape que disfrutaron tras abandonar la organización en 1967- y la de los "lupulinos" -por su acusada ingestión de cerveza"- en 1971. De la primera de ellas hubo ex-militantes que engrosarían el FSR y de la segunda saldrían grupos que preludiaban la FE de las JONS (auténtica) o acabaron en formaciones anarquistas. El último motivo era la penuria de medios: no es comparable la ayuda recibida por los partidos de izquierdas con el esfuerzo ímprobo de los miembros del FES para sacar adelante las actividades de su organización: a título de ejemplo, baste decir que hubo ocasiones en que algunos militantes llegaron a vender su sangre en el Hospital clínico, para, con el producto obtenido, sufragar tinta y papel para la multicopista.

Como elementos más destacados de la organización a lo largo del periodo 1963-75 estarían los que a continuación se detallan, con la profesión que, entonces o luego, ejercieron: Sigfredo Hillers de Luque, profesor universitario; Antonio Hermoso Trigo, directivo de empresa farmacéutica; Fernando Pérez Garijo, técnico de electrónica; Fernando García, directivo de empresa; Rafael Millán, abogado; Luis Molleda, graduado social; Ceferino-Luis Maestú Barrios: periodista, dirigente de la C.T.I.; Vicente Murillo Ramos, titular de una librería especializada en Humanismo y Librepensamiento; Jesús Ferrer Olmedo, médico; José-Maria Aznar, líder del Partido Popular; José-Pedro García Gil, administrativo; Javier Onrubia Revuelta, empleado; José-Ramón López Créstar, abogado; Antonio Flores, ingeniero agrónomo al servicio de la Administración; Narciso Perales Herrero, médico; José Cabanas González–Nicolás, pequeño empresario; Nicolás Poveda Peña, magistrado; Felicísimo Valbuena, catedrático de Universidad. 

Y además de los mencionados no es posible olvidar a un grupo de militantes de "larga duración", cuasi incombustibles,  ya que todos ellos militaron en el conglomerado del FES-Juventudes Falangistas por espacio superior a diez años. Incluso, de entre ellos, los hubo pertinaces que continuaron una indefinida militancia en las prolongaciones de aquéllo. No debe omitirse señalar a José-Alberto Ojeda Pellejero, ingeniero de Telecomunicaciones, uno de los puntales máximos en el adoctrinamiento de nuevos militantes, a Isaac Ferreiro, asesor de empresas, que cumplió funciones de "infiltración" en formaciones de la competencia, a Juan-Jacinto Higueras, ingeniero topógrafo, hijo del  fundador del TEU, Modesto Higueras, a José-Francisco de la Arada y a Longinos Heras, ambos "pertinaces". De parecida quinta, a José-María Fernández Segura, a José-Luis Hevia, a Pilar Álvarez, a José-Manuel Álvarez, a los hermanos Alvarado; y de posteriores, a Luis Soler, a Luis Molleda, a Luis-Fernando Martínez Contreras, a Jesús Peña, a Carlos García Labajos, y a un largo etcétera que no cabe completar, ya que no pueden ni deben ser estas páginas catálogo ni nómina de quienes vivieron en el FES su juventud militante.

Semana Santa 1971

Publicaciones.

Las publicaciones periódicas del FES las constituyeron los periódicos Resurgir, Misión y los boletines de la Asociación Juvenil Octubre y del Círculo Ruiz de Alda. Anteriormente había hecho su aparición la revista Sindicalismo, de la que se publicaron cinco números. Su contenido era esencialmente obrerista y su principal promotor fue Ceferino Maestú. Fue prohibida en época de Fraga como ministro de Información. Ellwood quiere ver  en  ella la labor de Maestú, alejada de contenido falangista justificada en palabras del propio Ceferino que abandonó el mundo de la Falange (5).

Tal deducción no es aceptada por los miembros del FES, que vieron plasmadas sus posturas sindicales, rotundamente expuestas, en la tal publicación. La carencia de parafernalia falangista al uso no obstaba un neto contenido sindicalista revolucionario, reivindicado siempre por la organización. Además las colaboraciones de Maestú en el periódico Es Así de los Círculos José Antonio (6)la dirección de las charlas de La Ballena Alegre (7) referidas al tema del sindicalismo falangista, o su sustancioso aunque breve texto La Falange y los sindicatos obreros, alejan cualquier sospecha de introducción de "mercancía de contrabando".  

Tardó en aparecer la siguiente publicación periódica. Se trataba de una revista que con el sugestivo nombre de Resurgir lanzó su primer ejemplar en Julio de 1968, amparándose en un seminario de estudios que con el nombre de Alejandro Salazar se había constituido en el distrito de Mediodía de la FET de Madrid. De ahí que en el primer número aparezca incluso un escrito del Jefe Político del citado distrito en donde se hace apología de la raíz  falangista del Movimiento Nacional y de la necesidad de participación conforme a los postulados de la Ley Orgánica del Estado. Junto a tamaño contrasentido, frecuentaban la publicación acerbas críticas a la situación política, social y económica. La paz de España, consigna entonces al uso, era calificada como una "paz de cementerios". La confección de la revista se hacía a multicopista y llaman la atención la artística presentación de algunas de las portadas que más semejan una revista de arte que de lucha política. El último número aparecería en Mayo de 1970.

A la revista Resurgir continuó Misión, en donde volvía a aparecer la sugestión del nombre; esta vez más centrado en el compromiso personal que en el quehacer político. En un principio su publicación  corrió  paralela  a  la  del Resurgir. Eran los tiempos de colaboración entre el FES y los Círculos José Antonio. De aquella aventura en pro de la unidad, las juventudes de lo que se pensaba iba a ser Falange Española, tomaron el periódico Misión como portavoz. En los números 3, 4 y 5 se presentaban como "portavoz nacional de las Juventudes de FE de las JONS"; sin embargo en el número 6 aparece ya como "portavoz de las Juventudes Falangistas". Se había pasado del intento de una publicación de la proyectada Falange Española a ser órgano de un grupo, de una de las múltiples caras del poliedro de la Falange.

Los once números que aparecieron de la revista estaban fuertemente teñidos de ideología. Los presupuestos mentales del FES se utilizaban tanto en los artículos referidos al mundo de la Falange como en el análisis de aspectos de la política española. Se hacía patente el afán de demostrar que ellos eran la verdadera Falange, la Falange continuadora de José Antonio; lo demás, burdas falsificaciones, revisiones de oportunista. Resultaba curioso que a partir de los intentos de unidad del 73 en donde se establecía el diálogo con enemigos de siempre (el mejor ejemplo lo constituía Raimundo Fernández Cuesta) dejaba de aparecer la revista Misión; su hueco, en el apoyo a la nueva singladura, lo van a realizar los boletines de los órganos legales, tanto de la AJO como, y sobre todo, el del Círculo Ruiz de Alda.

Ambos boletines, presentaban una menor virulencia crítica. La revista de la Asociación Octubre junto a temas de ensayo y a la narración de sus propias actividades, dedicaba bastante espacio al tema de Iberoamérica. Naturalmente desde la perspectiva hispánica y falangista y como alternativa al creciente europeismo que invadía la vida política española.

Podría decirse que las publicaciones Resurgir y Misión se dedicaron a hostigar al revisionismo derechista de la Falange, fundamentalmente al Movimiento Nacional; mientras que los últimos boletines de Octubre y del Círculo Ruiz de Alda acometían contra la revisión izquierdista de la Falange -representada por los "hedillistas"- lo que conllevaba un cierto acercamiento a los francoalangistas vituperados hasta hacia muy poco.

Los ejemplares de las publicaciones eran vendidos obteniéndose de esa forma su autofinanciación. Las mayores tiradas, correspondientes a Misión llegaron a alcanzar los cinco mil ejemplares, distribuidos en todas las ciudades a donde llegaba el FES.

Como publicaciones esporádicas estaba la emisión de panfletos, que constituía el arma de propaganda más rápido a disposición de este grupo falangista. Hemos conseguido reunir 167 diferentes panfletos. Del estudio de sus contenido así como de los temas tratados en las publicaciones "Misión" y "Resurgir" podemos agrupar los aspectos a los que hacía referencia el FES en nueve grandes bloques:

  1. Relato de las actuaciones del FES en los distintos frentes de lucha.

  2. Exposición de las ideas que el FES tenía sobre grandes temas  (juventud, sindicalismo universitario, la Patria...etc.)

  3. Opiniones sobre temas de actualidad política general.

  4. Relaciones con otros grupos falangistas. 

  5. Pensamiento del FES sobre la Falange.

  6. Crítica del FES al Movimiento Nacional y a la Organización sindical.

  7. Ideas acerca del Sindicalismo falangista

  8. Ideas acerca de la Iglesia católica y de sus organizaciones (A.C., Opus Dei).

  9. Ideas y comentario acerca de grupos de "extrema derecha".

Noviembre 1975

Relación con los grupos de extrema derecha

Como valedores fundamentales del régimen y buscando la pureza del mismo, aparecieron en este periodo de estudio formaciones que se han englobado con la etiqueta de "extrema derecha" o "derecha nacional". Buscaron la permanencia y continuación del sistema convirtiéndose en agentes de la represión, realizando maniobras de contrainformación o formando núcleos de opinión en torno a publicaciones -caso de "Fuerza Nueva"- que intentaban, como mejor medida para la defensa del régimen, luchar contra la evolución que desde dentro se estaba produciendo. El FES, a quien más de un tratadista emparentó con estos grupos, mantuvo una actitud abiertamente crítica contra ellos. 

Durante los años 60 funcionó en la Universidad una organización conocida como Defensa Universitaria que, a las órdenes de la Secretaría General del Movimiento, intentaba defender los postulados del régimen, utilizando métodos represivos hacia el estudiantado rebelde, convirtiéndose en una especie de  fuerza parapolicial que se definía fundamentalmente en su papel de antimarxista, desarrollando su actuación con absoluta impunidad (8).

Resultaba necesario, en la estrategia del FES, deslindar de forma nítida, su actuación de la de los grupos de extrema derecha, por ello las relaciones mantenidas resultaron tirantes produciéndose enfrentamientos verbales y algunos físicos. Defensa Universitaria, acostumbrada a utilizar la simbología falangista, chocaba con los miembros del FES que denunciaban la apropiación indebida de símbolos tenidos como propios; pues resultaba más dañino para el FES la utilización de los símbolos falangistas que la propia tarea represiva que ejercían, al perpetuar con estos actos  la ceremonia de la confusión.

La continuación de la Defensa Universitaria fue la Acción Universitaria Nacional, controlada desde la Presidencia de Gobierno y plagada, en opinión del FES, de mercenarios lo que no cerraba la posibilidad de algún "militante  despistado" dentro de sus filas. AUN iniciaba una estrategia distinta. No iban a ser meros guardias de la porra. Procuraban mantener una línea de desprestigio a base de parodiar la contestación universitaria mediante las octavillas de PUCLASA (Publicaciones clandestinas SA)  e intentaban una somera edificación teórica que hacia agua por todas partes. El FES criticaba  las contradicciones del AUN motivadas fundamentalmente  por su defensa  irracional de la figura del general Franco y el tratamiento frívolo que hacían sobre graves cuestiones sociales como la emigración y el paro. Determinado reclamo social, con intentos de radicalismo verbal para acabar defendiendo la situación presente, fueron estratagemas utilizadas por la Acción Universitaria Nacional para potenciar su imagen de sensibilidad ante el tema social y quedaban en contradicción con su postura regiminista; pero nuevamente, lo más grave para el FES era el confusionismo al que se prestaba AUN cuando por ejemplo reivindicaba la figura del falangista Matías Montero, en clara maniobra de distracción, dirigida y financiadas por Presidencia de Gobierno contra el FES, quien se negaba repetidamente a integrarse en cualquier tipo de frente antimarxista universitario. 

En opinión de Fuerza Nueva esta postura de independencia del FES era hacer el juego al marxismo. Cuando en  la publicación integrista  apareció tal acusación  un militante del FES (9), amparándose en la "Sección Universitaria de la Agrupación de Antiguos Miembros del Frente de Juventudes" pretendió poner las  cosas en su sitio. Naturalmente su réplica no fue publicada por la revista.

Fuerza Nueva, que contaba con una especie de patente de corso para funcionar como partido político en un sistema donde no había partidos reconocidos, sí que era para el FES quien hacía el caldo gordo a los comunistas a base de defender las injusticias. El líder  de aquel entramado, Blas Piñar, procedente de la Acción Católica, era tildado de advenedizo y soberbio, no se le regateaba su capacidad de trabajo, pero representaba algo próximo a un "neoalbiñalismo" de nuevo cuño.

En cualquier  caso  no  eran  posturas personales las que diferenciaban a las organizaciones. Cuestiones doctrinales básicas (el concepto del patriotismo, la función del ejército, el sentido de la justicia, la postura ante el régimen...etc.) y la parcialización de la ideología de José Antonio, que volvía a sembrar la confusión en opinión del FES, constituían  profundas diferencias.

Incidentes entre ambas formaciones, como el ocurrido en la Facultad de Derecho en 1973 hicieron que el FES llegara a tildar de "gangster" a los miembros de Fuerza Nueva. Adjetivo que se hacía público en un momento de acaloramiento, pues si bien el pensamiento de los militantes del FES acerca de algunos integrantes de aquella organización era más o menos ese, llegar a la rotundidad de hacerlo público en propaganda escrita tampoco fue frecuente.

Miembros de grupos próximos a Fuerza Nueva como los Guerrilleros de Cristo Rey, despertaron en el FES un sentimiento de desprecio que cuajaba en el calificativo de "jovenes japistas" (lo que representa en el léxico falangista uno de los mayores insultos) para quienes se dedicaban a actuar contra curas, con o sin sotana, próximos a formaciones de izquierda. Desde luego no se trataba de defender actitudes de un clero  al que el FES consideraba equivocado y desviado de su cometido sacerdotal, mas los métodos violentos utilizados y el portar simbología  falangista en aquellos "raid" exigían la denuncia.  

Por utilizar aquellas vestiduras, indignas para quienes las llevaban en opinión del FES, orgullosos de su  ortodoxia del falangismo, fueron criticadas las concentraciones de la Plaza de Oriente de 1971 donde volvía a repetirse una vez más el "acompañamiento coreográfico de nuestras camisas azules".

A pesar de las fricciones producidas con estos grupos, lo que supone una línea continua en la trayectoria del FES desde su fundación, y de las disparidad de criterios en cuanto a soluciones políticas o análisis históricos, son mayoría los estudiosos del fenómeno histórico-político que han metido en un cajón de sastre al FES junto a las otras  opciones de la llamada "extrema derecha" sin matizar las grandes diferencias que separaban tan distintas posturas.  


NOTAS

1. Sigfredo Hillers de Luque fue cofundador del FES -junto a Ceferino L. Maestú Barrios- en el año 1963. Provenía de Frente de Juventudes. Ideólogo de la primera organización falangista al margen del Movimiento, despertaba fiel admiración entre sus seguidores y profunda animadversión entre sus contrincantes políticos. De talante imperioso y poco amigo de la transigencia, no fueron pocos los militantes que le retiraron la confianza y el crédito que le habían otorgado. Su ácida crítica contra el franquismo en los años 60 se tornó al final del período en establecer puentes de unión con sectores azulados del régimen que, aun no olvidando la raíz crítica, procuraba suavizar los juicios contra los falangistas-franquistas. Más tarde, con la Constitución del 78 vigente, este Profesor universitario de la Facultad de Derecho de la Complutense madrileña, llegaría a una comprensiva defensa del general Franco en escrito publicado en el diario ABC.

2. Conferencia de Jesús Ferrer Olmedo en el X aniversario de la fundación de AAMMFJ. Madrid 10 de Marzo de 1972

3. Datos suministrado por Ismael García Romeu, responsable en aquella época del PCE de la barriada madrileña de Moratalaz.

4. ANUE, art.cit.

5. ELLWOOD, Ob.cit., p.224

6. Es Así nº1., 01.01.63

7. Con el nombre de "Charlas de la Ballena Alegre" se conocen aquellas que convocadas en el café Lyon de Madrid -a imitación de las mantenidas por José Antonio- por Ceferino Maestú y Sigfredo Hillers se celebraban los sábados por la noche tratándose de temas relacionados con el mundo de la Falange o del sindicalismo falangista.

8. Ver Apéndice documental. Documento nº 4

9. Ver Apéndice documental. Documento nº 5


HACIA UNA HISTORIA DEL F.E.S.  

SUMARIO  

I.- Número 2 de la revista:  

V.- Número 6 de la revista:

Introducción.

La definición doctrinal-

Metodología.

Lo azul.

Antecedentes y controverisa ideológica.

Conceptos vertebradores.

El estado de la cuestión.

El marco católico.

II.- Número 3 de la revista:  

VI.- Número 7 de la revista:  

Antecedentes.

El movimiento obrero.

III.- Número 4 de la revista:  

VII.-Número 8 de la revista:

La aparición del F.E.S.

El movimiento estudiantil.

Formaré junto a mis compañeros.

 

IV.- Número 5 de la revista.

y VIII. Número 9 de la revista.

Estructura orgánica

El inmovilismo institucional.

La Asociación Juvenil Octubre

Notas.

El Círculo Ruiz de Alda

Epílogo.

Los militantes del F.E.S.

Bibliografía utilizada.

Publicaciones.

 

Relaciones con grupos de extrema derecha.