(A)

141.- España, desde hace mucho tiempo, lleva una vida chata, una vida pobre, una vida triste, oprimida entre dos losas que todavía no ha conseguido romper: por arriba, la falta de toda ambición histórica, la falta de todo interés histórico; por abajo, la falta de una profunda justicia social. La falta de interés histórico, que nos viene del pesimismo de treinta o cuarenta años, de no encontrar un interés que nos ligue a todos en el esfuerzo por una misma causa La falta de justicia social nos viene de que si bien nosotros nos hemos librado hasta ahora –y no dejaremos de bendecir esa circunstancia– de los horrores de la gran industria, de la gran industria que ha desencadenado sobre el mundo una de las mayores crisis, en cambio, tenemos que reconocer que nuestra vida agraria, la de nuestras ciudades pequeñas y nuestros pueblos, es absolutamente inhumana e indefendible.

"Juicio sobre la dictadura y la necesidad de la revolución española".
Parlamento. 06-06-1934. [jaoc0054.html]

142.- Nuestra España se hallaba, por una parte, como a salvo de la crisis universal; por otra parte, como acongojada por una crisis propia, como ausente de sí misma por razones típicas de desarraigo que no eran las comunes al mundo.

"La tradición y la revolución".
Prólogo al libro Arriba España, de J. Pérez de Cabo. Agosto 1935. [jaoc0137.html]

143.- ...Aquí no puedo hablar en nombre de ninguna piedad filial; tengo que hablar como miembro de una generación a la que ha tocado vivir después de la Dictadura y que, quiera o no quiera, tiene que enjuiciar con ojos serenos, y si le es posible, con altura histórica, el fenómeno de historia y de política constituido por la Dictadura.

"Juicio sobre la dictadura y la necesidad de la revolución española".
Parlamento. 06-06-1934. [jaoc0054.html]

144.- La Dictadura rompió un orden constitucional que regía a su advenimiento, embarcó a la Patria en un proceso revolucionario y, por desgracia, no supo concluirlo.

"Juicio sobre la dictadura y la necesidad de la revolución española".
Parlamento. 06-06-1934. [jaoc0054.html]

145.- ...la Dictadura, que subvirtió un orden constitucional, no tenía que justificarse por unos requisitos jurídicos, ... Sin que esto quiera decir ... que no tuviera que justificarse como hecho histórico, como hecho político.

"Juicio sobre la dictadura y la necesidad de la revolución española".
Parlamento. 06-06-1934. [jaoc0054.html]

146.- ...la Dictadura... fracasó trágica y grandemente porque no supo realizar su obra revolucionaria.

"Juicio sobre la dictadura y la necesidad de la revolución española".
Parlamento. 06-06-1934. [jaoc0054.html]

147.- Al general Primo de Rivera... no le entendieron los que supusieron que le querían y no le quisieron los que podían haberle entendido. Es decir: que si los intelectuales, que estaban apeteciendo desde hacía mucho tiempo la transformación revolucionaria de España desde abajo o desde arriba, le hubieran entendido, la revolución se hubiera podido hacer. Aquéllos no le entendieron y, en cambio, le quisieron los que, por una razón o por otra, no tenían el menor deseo de hacer ninguna revolución.

"Juicio sobre la dictadura y la necesidad de la revolución española".
Parlamento. 06-06-1934. [jaoc0054.html]

148.- En el año 1923 no se había construido del todo ninguna doctrina que fuera capaz de reemplazar a la doctrina liberal democrática burguesa de los Estados que entonces existían. Si consideráis que aquel general de 1923 siguió no más que en once meses a Mussolini, os asombraréis de que tuviera que adivinar todas las bases conceptuales de un sistema, cuando ese mismo sistema ha tardado diez o doce años en llegar a producir la bibliografía con que ahora se justifica a posteriori. El general Primo de Rivera se encontró sin aquello; tenía que ir adivinando la razón íntima de cada uno de sus actos, y la fue adivinando durante seis años, poco menos que milagrosamente.

"Juicio sobre la dictadura y la necesidad de la revolución española".
Parlamento. 06-06-1934. [jaoc0054.html]

149.- La Dictadura, que estuvo encarnada, decía, en un hombre verdaderamente extraordinario, en un hombre –y estoy seguro de que no me lo negará ninguno– que tenía –lo ha dicho nada menos que Ortega y Gasset, que fue uno de sus adversarios más constantes– el alma cálida y, además, el espíritu templado y la cabeza clarísima; que tenía una facultad de intuición y de adivinación y de comprensión como muy pocos hombres, se encontró con una falta, sin la cual es imposible sacar un régimen adelante: a la Dictadura le faltó elegancia dialéctica.

Esto, en aquel momento, era completamente disculpable.

"Juicio sobre la dictadura y la necesidad de la revolución española".
Parlamento. 06-06-1934. [jaoc0054.html]

(B)

150.- La Monarquía española había sido el instrumento histórico de ejecución de uno de los más grandes sentidos universales. Había fundado y sostenido un Imperio, y lo había fundado y sostenido, cabalmente, por lo que constituía su fundamental virtud; por representar la unidad de mando. Sin la unidad de mando no se va a parte alguna. Pero la Monarquía dejó de ser unidad de mando hacía bastante tiempo: en Felipe III, el rey ya no mandaba; el rey seguía siendo el signo aparente, mas el ejercicio del Poder decayó en manos de válidos, en manos de ministros: de Lerma, de Olivares, de Aranda, de Godoy. Cuando llega Carlos VI la Monarquía ya no es más que un simulacro sin sustancia. La Monarquía, que empezó en los campamentos, se ha recluido en las Cortes; el pueblo español es implacablemente realista; el pueblo español, que exige a sus santos patronos que le traigan la lluvia cuando hace falta, y si no se la traen los vuelve de espaldas en el altar; el pueblo español, repito, no entendía este simulacro de la Monarquía sin Poder; por eso el 14 de abril de 1931 aquel simulacro cayó de su sitio sin que entrase en lucha siquiera un piquete de alabarderos.

Discurso sobre la Revolución Española.
Cine Madrid, de Madrid, 19-05-1935. [jaoc0117.html]

151.- Ante el problema de la Monarquía, nosotros no podemos dejamos arrastrar un instante ni por la nostalgia ni por el rencor. Nosotros tenemos que colocamos ante ese problema de la Monarquía con el rigor implacable de quienes asisten a un espectáculo decisivo en el curso de los días que componen la Historia. ...Nosotros entendemos, sin sombra de irreverencia, sin sombra de rencor, sin sombra de antipatía, muchos incluso con mil motivos sentimentales de afecto; nosotros entendemos que la Monarquía española cumplió su ciclo, se quedó sin sustancia y se desprendió, como cáscara muerta, el 14 de abril de 1931. Nosotros hacemos constar su caída con toda la emoción que merece... pero nosotros, aunque nos pese, aunque se alcen dentro de algunos reservas sentimentales o nostalgias respetables, no podemos lanzar el ímpetu fresco de la juventud que nos sigue para el recobro de una institución que reputamos gloriosamente fenecida.

Discurso sobre la Revolución Española.
Cine Madrid, de Madrid, 19-05-1935. [jaoc0117.html]

(C)

152.- ...la República española, cuya legitimidad no creo que nadie vaya a poner en duda, no nació de las elecciones municipales del 12,de abril... Cuando el Comité revolucionario manifestó en la Gaceta el hecho de haberes adueñado del Poder, los señores que formaban el Comité revolucionario signaron su decreto de 15 de abril no a título de concejales electos, lo que hubiera sido perfectamente absurdo, sino a título de miembros del Comité revolucionario que revolucionariamente habían impuesto su poder al hecho público español, como consecuencia exorbitante de unas elecciones municipales.

"Juicio sobre la dictadura y la necesidad de la revolución española".
Parlamento. 06-06-1934. [jaoc0054.html]

153.- Pocas veces habrá habido un instante más propicio para iniciar, concluido uno, un nuevo y gran capítulo de la historia patria... Se abría por delante una clara esperanza para todo un pueblo; vosotros recordáis la alegría del 14 de abril, ... La alegría del 14 de abril, una vez más, era el reencuentro del pueblo español con la vieja nostalgia de su revolución pendiente. El pueblo español necesita su revolución y creyó que la había conseguido... porque le pareció que esa fecha le prometía sus dos grandes cosas, largamente anheladas: primero, la devolución de un espíritu nacional colectivo; después, la implantación de una base material, humana, de convivencia entre españoles.

Discurso sobre la Revolución Española.
Cine Madrid, de Madrid, 19-05-1935. [jaoc0117.html]

154.- En aquella mañana de abril no había socialistas ni liberales, obreros ni burgueses. Todos éramos unos: masa esperanzada y propicia a que nos modelaran nuestros mejores. ¿Qué pasaba para que nos hubiéramos confundido en una emoción sola gentes enardecidas durante años por afanes distintos?

Había pasado esto, sencillamente: como siempre que se alcanza un alto, grado de temperatura espiritual, se había volatilizado la vegetación de todos los programas, habían ardido las ilusiones concretas, y saltaba al aire, más fuerte que cualquier deformación, la vena caliente y soterrada que todos llevábamos dentro, quizá sin advertirlo. Una vez más resplandecía la calidad religiosa, misteriosa, de los grandes momentos populares: no se creía en esto ni en aquello, en éste ni en aquél; se creía en el instante gozoso recién venido. El pueblo no confiaba ya en la virtud de tal o cual programa, sino en la inexpresada certidumbre de que había alcanzado una milagrosa capacidad de adivinación. Las discrepancias entre unos y otros, que hasta la víspera semejaban montañas, desaparecían. Se dijera que, sin saber cómo, habíamos aprendido a volar y que, desde lo alto del vuelo, todo era pequeñez. Si el 14 de abril no hubiera habido más que los programas y los hombres conocidos, poco se hubiera podido esperar de él. Lo importante era otra cosa, la alegría del 14 de abril, que, con ser de expresión tan imprecisa, ocultaba más profunda precisión que todos los programas; ésta: la aspiración ferviente hacia el recobro de la unidad espiritual de España sobre nuevas bases de existencia física popular. Patria y justicia para un pueblo sufrido. Nación y trabajo, dijo más tarde Ortega y Gasset.

"Juventudes a la intemperie".
Arriba, nº 18. 07-11-1935. [jaoc0145.html]

155.- El 14 de abril de 1931 se produjo un fenómeno de alegría popular semejante al del 13 de septiembre de 1923. El 14 de abril de 1931 se derrumbó una institución milenaria; ... lo que llenaba de alegría a quienes estaban alegres en aquella fecha, era la esperanza de que otra vez nos poníamos en trance de que se rompiese por arriba la lápida de la falta de ambición y de misión histórica, y por abajo la lápida de la falta de justicia social. La revolución del 14 de abril parecía prometer, en cuanto a lo histórico, la devolución a España de un interés y de una empresa comunes... Y después, en cuanto al fondo social, la revolución del 14 de Abril trajo no menos que esto, y esto sí que era su aportación más profunda y más interesante: la incorporación de los socialistas a una obra de Gobierno no exclusivamente proletaria.

"Juicio sobre la dictadura y la necesidad de la revolución española".
Parlamento. 06-06-1934. [jaoc0054.html]

156.- Cada vez que ha parecido entreverse el resurgimiento de una común aspiración nacional, pronto lo ha frustrado la pugna de unos partidos contra otros. La última vez fue el 14 de abril de hace tres años; entonces, a costa de la pérdida –lamentada por muchos– de una institución milenaria, pareció levantarse a los ojos de casi todos una coyuntura de alegre esperanza colectiva.

"Un manifiesto a España".
FE, nº 12. 28-04-1934. [jaoc0049.html]

157.- Los hombres del 14 de abril pareció que llegaban de vuelta al patriotismo y llegaban por el camino mejor: por el amargo camino de la crítica. Esta era su promesa de fecundidad...

Discurso sobre la Revolución Española.
Cine Madrid, de Madrid, 19-05-1935. [jaoc0117.html]

(D)

158.- El primer Gobierno de la República nació teñido de mediocridad de charanga: era un anticipo muy estimable de los que hemos tenido después de 1933.

"Azaña. La revolución, ocasión de un césar".
Arriba, nº 17. 31-10-1935. [jaoc0141.html]

159.- Los hombres del 14 de abril tienen en la Historia la responsabilidad terrible de haber defraudado otra vez la revolución española. Los hombres del 14 de abril no hicieron lo que el 14 de abril prometía.

Discurso sobre la Revolución Española.
Cine Madrid, de Madrid, 19-05-1935. [jaoc0117.html]

160.- ...hemos asistido al espectáculo de unas Cortes que, convencidas de que su triunfo las autorizaba a hacer lo que les viniera en gana, lo hicieron verdaderamente, hasta arrollar al resto de los mortales.

"Ante una encrucijada en la historia política y económica del mundo".
Conferencia en el Círculo Mercantil de Madrid. 09-04-1935. [jaoc0103.html]

(E)

161.- (La República) en vez de haber tendido a mejorar la suerte del pueblo con una política generosa, se le irritó con propagandas agresivas, y luego se le dejó sin nada: hambriento como antes y más rabioso. Un marxismo crudo y hostil impidió que lo nacional y lo social se armonizaran. La política social adquirió en muchos puntos aire de insolencia, de altanería de vencedores. Los niños, en las escuelas, empezaron a levantar el puño, y los obreros socialistas, a mirar por la calle con altivez de quienes si toleran la vida al resto de los mortales es por pura condescendencia. Un aire ruso, asiático, opresor, oreaba todo aquello. Empezaba a barruntarse la dictadura del proletariado.

"Juventudes a la intemperie".
Arriba, nº 18. 07-11-1935. [jaoc0145.html]

162.- ...no hay nada que desgaste a un régimen como el tratar de esclarecer las responsabilidades de los regímenes anteriores.

"Juicio sobre la dictadura y la necesidad de la revolución española".
Parlamento. 06-06-1934. [jaoc0054.html]

(F)

163.- Su aparición (de Azaña) parecía el augurio de un cambio de estilo. Azaña no era popular: era un intelectual de minoría; un escritor selecto y desdeñoso; un dialéctico exigente, frío, exacto y original. Desde que había surgido ante las candilejas de la actuación pública resonante se había mostrado como aparentemente libre de la mediocridad colectiva y como absolutamente despectivo para las aclamaciones. Era, sin duda, un sujeto político del mayor interés: un hombre llegado al primer puesto de mando, casi sin compromisos ni esfuerzos, en una época singularmente propicia, y que preparaba el instrumental para recortar un pueblo a su talante. Los viejos radicales y radicalsocialistas no tenían nada que revelar; este ateneísta arisco y misterioso podía, acaso, realizar experiencias sorprendentes.

¿Cuál fue la causa del fracaso de Azaña? Es posible que se sobrepusiera quién sabe qué antiguo resentimiento individual a sus condiciones de político. Es posible que esas condiciones externas – y extraordinarias– de político se malograran en la inutilidad por falta de un aliento fecundo. Azaña o la infecundidad podría llamarse el ensayo que sobre él se escribiera. Todo un juego complicado y preciso de palancas y ruedas dentadas.... pero sin motor.

Azaña se entregó a una especie de esteticismo de la política que acabó por ser un esteticismo de la crueldad. Sus mejores obras, las que no fueron simples torpezas agresivas, fueron filigranas inútiles. Como con un sentido deportista de la Historia, realizaba sus jugadas por el deleite de la jugada misma, no por el resultado; imitaba a esos campeones de la carrera a pie, por ejemplo, que no corren por la meta –donde no les espera nada–, sino por el recorrido. Su política fue, de esta suerte, una política monstruosa. Para los que no podían percatarse del alambicamiento estético que encubría, era como una tortura diabólica e ininteligible; España pasó por las manos de su dictador como por las de un masajista asiático, entre fascinada y atormentada; el día que salió de su poder experimentó el alivio de quien vuelve al reposo.

"Azaña. La revolución, ocasión de un césar".
Arriba, nº 17. 31-10-1935. [jaoc0141.html]

164.- ...el reproche político que puede lanzarse sobre el señor Azaña, la verdadera y grave acusación de que puede hacerse objeto al señor Azaña, es ésta: el señor Azaña tuvo en sus manos una de esas coyunturas que bajan sobre los pueblos cada cincuenta, sesenta o cien años; el señor Azaña pudo hacer sencillamente la revolución española, la inaplazable y necesaria revolución española.

"De cómo se administra la justicia histórica".
Parlamento. 21-03-1935. [jaoc0091.html]

165.- Azaña volverá a gobernar. Lo traerá a lomos, otra vez, con rugidos revolucionarios, aunque sea alrededor de las urnas, la masa que escuchaba su voz el 20 de octubre. Azaña volverá a tener en sus manos la ocasión cesárea de realizar, aun contra los gritos de la masa, el destino revolucionario que le habrá elegido dos veces. De nuevo España, ancha y virgen, atemorizada y esperanzada, le pondrá en ocasión de adueñarse de su secreto. Sólo si lo encuentra tendrá un fuerte mensaje que gritar contra el rugido de las masas rojas que lo habrán encumbrado. Pero Azaña no dará con el secreto: se entregará a la masa, que hará de él un guiñapo servil, o querrá oponerse a la masa sin la autoridad de una gran tarea, y entonces la masa lo arrollará y arrollará a España.

"Azaña. La revolución, ocasión de un césar".
Arriba, nº 17. 31-10-1935. [jaoc0141.html]

166.- Si a los cuatro días o los seis días del 6 de octubre de 1934 el Estado español, considerando a don Manuel Azaña representante de un sentido opuesto e incompatible con el propio Estado, le hubiera hecho fusilar por un piquete, es muy posible que hubiese cometido una injusticia penal, pero es evidente que hubiera servido una justicia histórica.

"De cómo se administra la justicia histórica".
Parlamento. 21-03-1935. [jaoc0091.html]

(G)

167.- Derechas e izquierdas son valores incompletos y estériles; las derechas, a fuerza de querer ignorar la apremiante angustia económica planteada por los tiempos, acaban por privar de valor humano a sus invocaciones religiosas y patrióticas. La izquierda, a tuerza de cerrar las almas populares hacia lo espiritual y nacional, acaba por degradar la lucha económica en un encarnizamiento de fieras. Hoy están frente a frente dos concepciones totales del mundo; cualquiera que venza interrumpirá definitivamente el turno acostumbrado; o vence la concepción espiritual, occidental, cristiana, española, de la existencia —con cuanto supone de servicio y de sacrificio, pero con todo lo que concede de dignidad individual y de decoro patrio— o vence la concepción materialista, rusa, de la existencia, que sobre someter a los españoles al yugo feroz de un ejército rojo y de una implacable policía, disgregará a España en repúblicas locales.

Comunicación a los afiliados de FE y JONS
escrita en los calabozos de la Dirección General de Seguridad. 14-03-1936. [jaoc0186.html]

168.- Bajo estas expresiones externas hay escondido aleo profundo. Las esencias de estas actitudes, "derechas" e "izquierdas" podríamos resumirlas así: las "derechas" son las que consideran que el fin general del Estado justifica cualquier sacrificio individual, y que se debe subordinar cualquier interés personal al colectivo; por el contrario, las "izquierdas" ponen como primera afirmación la del individuo, y todo está supeditado a ella; lo supremo es su interés, y nada que atente contra él será considerado como lícito.

Pero, según estas definiciones, ¿sería derechista el comunismo? Porque el comunismo lo subordina todo al interés estatal; en ningún país ha existido menos libertad que en Rusia; en ninguno ha habido más sofocante opresión del Estado sobre el individuo. Pero se sabe que el fin último del comunismo es una organización sin Estado ni clase, una anarquía e igualdad perfecta. Así lo han manifestado los jefes comunistas; tras una dura etapa de rigor dictatorial, el colectivismo anarquista aproximadamente.

En las épocas chabacanas, como ésta que vivimos, se borran los perfiles de estados constantes. Y así acontece que los archiconservadores se sienten izquierdistas, es decir, individualistas, en cuanto se trata de defender sus intereses. Tanto "derechas" como "izquierdas" se entremezclan y se contradicen a sí mismas, porque se han vuelto de espaldas al espíritu fundamental de sus constantes.

"Estado, individuo y libertad".
Conferencia en curso de formación de FE y JONS. 28-03-1935. [jaoc0098.html]

169.- El derechismo quiere conservar la Patria, quiere conservar la unidad, quiere conservar la autoridad; pero se desentiende de esta angustia del hombre, del individuo, del semejante que no tiene para comer.

"Ante una encrucijada en la historia política y económica del mundo".
Conferencia en el Círculo Mercantil de Madrid. 09-04-1935. [jaoc0103.html]

170.- La derecha es la aspiración a mantener una organización económica, aunque sea injusta, y la izquierda es, en el fondo, el deseo de subvertir una organización económica, aunque al subvertiría se arrastren muchas cosas buenas.

Discurso de Fundación de la Falange.
Teatro de la Comedia, de Madrid. 29-10-1933. [jaoc0011.html]

171.- Lo constante de las izquierdas es interesante por la suerte del individuo contra toda arquitectura política, como si fueran términos contrapuestos. El izquierdismo es, por eso, disolvente; es, por eso, corrosivo; es irónico, y, estando dotado de una brillante colección de capacidades, es, sin embargo, muy apto para la destrucción y casi nunca apto para construir.

"Ante una encrucijada en la historia política y económica del mundo".
Conferencia en el Círculo Mercantil de Madrid. 09-04-1935. [jaoc0103.html]

172.- (Derechas e izquierdas) encubren su insuficiencia bajo palabrería: unos invocan a la Patria sin sentirla ni servirla del todo; los otros atenúan su desdén, su indiferencia por el problema profundo de cada hombre, con fórmulas que, en realidad, no son más que mera envoltura verbal, que no significa nada.

"Ante una encrucijada en la historia política y económica del mundo".
Conferencia en el Círculo Mercantil de Madrid. 09-04-1935. [jaoc0103.html]

(H)

173.- Está bien que las urnas se parezcan al bombo de la lotería. Tanto da que una bola ruede la primera hacia el agujero como que un manojo de papeletas abrume a otro manojo. Aquello lo decide cualquier duende encargado de los azares de la lotería; esto, cualquier espíritu, bueno o malo, de justicia, de represalia o de histeria. Puro azar: un buen chiste contra un candidato puede privarle del triunfo a última hora. La comezón de sacudir un Gobierno que irrita puede determinar a un pueblo a derribar mil cosas.

"La victoria sin alas".
FE, nº 1. 07-12-1933 (censurado). Arriba, nº 23. 12-12-1935. [jaoc0015.html]

174.- Y hay quien cree que en ese sorteo se ha ganado nada menos que la contrarrevolución. Muchos se sienten tan contentos.

Una vez más tiende España a cicatrizar en falso, a cerrar la boca de la herida sin que se resuelva el proceso interior. Sencillamente: a dar por liquidada una revolución cuando la revolución sigue viva por dentro, más o menos cubierta por esta piel endeble que le ha salido de las urnas.

"La victoria sin alas".
FE, nº 1. 07-12-1933 (censurado). Arriba, nº 23. 12-12-1935. [jaoc0015.html]

(I)

175.- ...de la escuela populista, ¿qué queréis esperar vosotros? La escuela populista es como una de esas grandes fábricas alemanas en que se produce el sucedáneo de casi todas las cosas auténticas. Surge en el mundo, por ejemplo, el fenómeno socialista; surge el ímpetu sanguíneo, violento, auténtico, de las masas socialistas; en seguida, la escuela populista, rica en ficheros y en jóvenes cautos, llenos, sí, de prudencia y cortesía, pero que se parecen más que a nada a los formados en la más refinada escuela masónica, produce un sucedáneo del socialismo y organiza una cosa que se llama democracia cristiana: frente a las Casas del Pueblo, Casas del Pueblo; frente a los ficheros, ficheros; frente a las leyes sociales, leyes sociales. Se adiestra en escribir Memorias sobre la participación en los beneficios, sobre el retiro obrero otras mil lindezas. Lo único que pasa es que los obreros auténticos no entran en esas jaulas preciosas del populismo, y las jaulas preciosas no llegan a calentarse nunca. Surge en el mundo el fascismo con su valor de lucha, de alzamiento, de protesta de pueblos oprimidos contra circunstancias adversas y con su cortejo de mártires y con su esperanza de gloria, y en seguida sale el partido populista y se va, supongámoslo, para que nadie se dé por aludido, a El Escorial, y organiza un destile de jóvenes con banderas, con viajes pagados, con todo lo que se quiera, menos con el valor juvenil revolucionario y fuerte que han tenido las juventudes fascistas.

Discurso sobre la Revolución Española.
Cine Madrid, de Madrid, 19-05-1935. [jaoc0117.html]

176.- Las derechas no han sacado del triunfo sino consecuencias egoístas, conservadoras: han derogado la ley de Reforma agraria, que era mala, no para sustituirla por una buena, sino para reemplazarla por un sarcástico simulacro que no dará tierras a los campesinos españoles en menos de dos siglos; asisten sin congoja al renacimiento de los jornales de hambre; dedican al problema del paro poco más que palabrería... En una palabra: se cruzan de brazos ante la pervivencia de un tono de vida triste, miserable, antihigiénico, bronco y desesperanzado.

"Juventudes a la intemperie".
Arriba, nº 18. 07-11-1935. [jaoc0145.html]

177.- Si las derechas triunfantes en 1933 hubieran traído algún mensaje que comunicar a España, el César fracasado de la revolución de abril no hubiera vuelto a alzar la cabeza. Pero será inútil buscar precedentes de una torpeza mayor que la lucida por las derechas españolas. En vez de borrar la memoria del enemigo con la presencia real de una obra honda y fuerte, no han hecho otra cosa que mantener viva la memoria del enemigo en una constante campaña de difamación torpe y fea, y dormirse en una indolencia mortal, imperdonable en horas revolucionarias como las presentes. La política del segundo bienio (del bienio estúpido, como también se le ha llamado aquí) ha sido estérilmente conservadora de cuanto impide toda alegría hacia el futuro. Política híbrida; ni laica del todo, para no herir a los católicos, ni inspirada en sentido religioso, para no mortificar a los viejos tragacuras radicales; ni generosa en lo social, para respetar el egoísmo de los viejos caciques agrarios, ni desprovista de tal cual platónica declaración democrático–cristiana, a cargo del inquieto canonista señor Jiménez.

"Azaña. La revolución, ocasión de un césar".
Arriba, nº 17. 31-10-1935. [jaoc0141.html]

178.- Paz y siesta. Eso es lo que apetecen, como programa máximo, las tres cuartas partes de esta España que ha renunciado a la guerra en la Constitución y que ha perdido, estragada, el regusto antiguo de lo heroico.

"Mientras España duerme la siesta".
Haz, nº 7. 19-07-1935. [jaoc0132.html]

179.- Se diría que pesa sobre nuestra Patria la maldición de no llegar a ser una realidad, siempre en período de borrador inseguro.

"Un manifiesto a España".
FE, nº 12. 28-04-1934. [jaoc0049.html]

(J)

180.- Mala era la insolencia izquierdista de las Constituyentes, pero tampoco el señoritismo de estas Cortes, las risotadas torpes de la actual mayoría ante la viva angustia de España son lo que nosotros apetecíamos. Nosotros, los jóvenes, los que nos movemos por impulsos espirituales, libres del egoísmo zafio de los viejos caciques; nosotros aspirábamos a una España grande y justa, ordenada y creyente. No es esto, no es esto.

"Juventudes a la intemperie".
Arriba, nº 18. 07-11-1935. [jaoc0145.html]

181.- ¿No notáis que se respira una atmósfera semejante a la de aquellos días últimos de 1930, en que ya preveíamos todos la proximidad de una sima? Esto se muere, y se muere después de una vida de esterilidad.

Discurso de clausura del II Consejo Nacional.
Cine Madrid, de Madrid, 17-11-1935. [jaoc0148.html]

182.- Después de todo, si no ocurriera más que eso, que se acabara ese tinglado cuyo derrumbamiento todos hemos previsto, y hemos apetecido muchos, nosotros no tendríamos nada que hacer ante el espectáculo. Pero no es esto sólo. Es que, en vísperas de hundimiento, tiene que acongojamos la pregunta: ¿Y qué vendrá después?

Discurso de clausura del II Consejo Nacional.
Cine Madrid, de Madrid, 17-11-1935. [jaoc0148.html]

(K)

183.- El separatismo local es signo de decadencia, que surge cabalmente cuando se olvida que una Patria no es aquello inmediato, físico, que podemos percibir hasta en el estado más primitivo de espontaneidad.

Discurso de proclamación de Falange Española de las JONS.
Teatro Calderón, de Valladolid. 04-03-1934. [jaoc0040.html]

184.- La pérdida de la unidad (territorial, espiritual, histórica), ¿es menos patente aquí que en otras partes) En todo caso podrá decirse que hay que esperar a que las cosas se pongan peor. Pero, si es posible hacerlo antes, ¿qué ventaja tiene el aguardar a los momentos desesperados? Sobre todo, cuando está en gestación una dictadura socialista, organizada desde el Poder, que colocaría a España, de no malograrse, en situación de muy difícil vuelta.

"La violencia y la justicia".
Carta a Julián Pemartín. 02-04-1933. [jaoc0009.html]

185.- Se ha dicho que la autonomía viene a ser un reconocimiento de la personalidad de una región; que se gana la autonomía precisamente por las regiones más diferenciadas, por las regiones que han alcanzado la mayoría de edad, por las regiones que presentan caracteres más típicos; yo agradecería –y creo que España nos lo agradecería a todos– que meditásemos sobre esto: si damos las autonomías como premio de una diferenciación, corremos el riesgo gravísimo de que esa misma autonomía sea estímulo para ahondar la diferenciación. Si se gana la autonomía distinguiéndose con caracteres muy hondos del resto de las tierras de España, corremos el riesgo de que al entregar la autonomía invitemos a ahondar esas diferencias con el resto de las tierras de España. Por eso entiendo que cuando una región solicita la autonomía, en vez de inquirir si tiene las características propias más o menos marcadas, lo que tenemos que inquirir es hasta qué punto está arraigada en su espíritu la conciencia de la unidad de destino; que, si la conciencia de la unidad de destino está bien arraigada en el alma colectiva de una región, apenas ofrece ningún peligro que demos libertades a esa región para que, de un modo o de otro, organice su vida interna.

"España y Cataluña".
Parlamento. 30-11-1934. [jaoc0079.html]

186.- Una región es mayor de edad «cuando ha adquirido tan fuertemente la conciencia de su unidad de destino en la patria común, que esa unidad ya no corre ningún riesgo por el hecho de que se aflojen las ligaduras administrativas.

"España es irrevocable".
FE, nº 15. 19-07-1934. [jaoc0064.html]

187.- Todos los que sienten a España dicen ¡viva Cataluña! y vivan todas las tierras hermanas en esta admirable misión, indestructible y gloriosa, que nos legaron varios siglos de esfuerzo con el nombre de España.

"Sobre Cataluña".
Parlamento. 04-01-1934. [jaoc0019.html]

188.- ... cuando nosotros empleamos el nombre de España, y conste que yo no me he unido a ningún grito, hay algo dentro de nosotros que se mueve muy por encima del deseo de agraviar a un régimen y muy por encima del deseo de agraviar a una tierra tan noble, tan grande, tan ilustre y tan querida como la tierra de Cataluña.

"Sobre Cataluña".
Parlamento. 04-01-1934. [jaoc0019.html]

189.- Tenemos que estudiar otra vez a Cataluña, tenemos que observar despacio a Cataluña con todo amor, con toda inteligencia, pero sin prisa, sin soluciones prejuzgadas, para que veamos si está bien afianzado en ella el sentido de la unidad en los destinos nacionales.

"España y Cataluña".
Parlamento. 30-11-1934. [jaoc0079.html]

(L)

190.- La sublevación de la Generalidad de Cataluña ha sido un episodio, solamente, de la subversión total con que se ha intentado la consumación del aniquilamiento de España.

"Lección gritada".
Arriba, nº 5. 18-04-1935. [jaoc0109.html]

191.- ...vino un intento de golpe que, por fortuna para el Gobierno y para todos, se revistió de un carácter antinacional; tuvo la torpeza de enarbolar una bandera separatista, con lo cual suscitó una repulsión instintiva, incluso en las últimas capas populares. El lado proletario del intento se oscureció con esa causa de inhibición; que, a cualquier hombre español del pueblo, por muchas propagandas internacionalistas que le hayan metido en el alma, le repele siempre el agregarse a una bandera de separación antinacional.

"El 6 de octubre, el estado de guerra y la Falange".
Parlamento. 25-01-1935. [jaoc0083.html]

192.- Los revolucionarios han tenido un sentido místico; si se quiere, satánico, pero un sentido místico de su revolución, y frente a ese sentido místico de la revolución no ha podido oponer la sociedad, no ha podido oponer el Gobierno, el sentido místico de un deber permanente y valedero para todas las circunstancias.

"Doctrina de la revolución española".
Parlamento. 06-11-1934. [jaoc0073.html]

193.- A este deber de terminar tajantemente la rebelión, de ponerle un desenlace, no cruel, pero sí rápido y limpio, ha faltado el Gobierno por entero. Si se hubiera cumplido ese deber el Gobierno tenía otro: tenía el de contemplar cuáles fueron las causas de sinrazón interna, las razones de falta de consistencia, de justificación interna, que permitieron que una minoría audaz se lanzase al asalto del Poder. El Gobierno debió hacer ese examen de conciencia, como hay que hacerlo siempre al día siguiente de vencer, para saber en qué parte podían tener razón los vencidos e impedir que otros traten de hacer lo que los vencidos no lograron. Y esto cada día lo hace menos el Gobierno; cada día el Gobierno se plantea menos la razón de su propio existir.

"El 6 de octubre, el estado de guerra y la Falange".
Parlamento. 25-01-1935. [jaoc0083.html]

194.- El Gobierno sabe perfectamente hasta qué punto le rodearon todas las asistencias con ocasión del 7 de octubre. No hay para qué recordar, porque ya lo he recordado alguna vez, cómo incluso el ímpetu joven de las gentes que me acompañan o me siguen fue el primero que se manifestó, conmigo a la cabeza, en la Puerta del Sol; pero cabalmente para gritar al Gobierno esto: "¡Estáis en una fecha decisiva; tenéis delante una fecha decisiva, de las que pueden sacarse consecuencias inagotables para España!"

"El 6 de octubre, el estado de guerra y la Falange".
Parlamento. 25-01-1935. [jaoc0083.html]

195.- Ni el Estado español ni la sociedad española se hubieran defendido con brío frente a la revolución si no hubiera entrado en juego el factor, que siempre nos parece imprevisto, pero que no falta nunca a la cita en las ocasiones históricas, de ese genio subterráneo de España, de ese genio heroico y militar de España, de esa vena perenne de España que, ahora como siempre, albergada en uniformes militares, en uniformes de soldaditos duros, de oficiales magníficos, de veteranos firmes y de voluntarios prontos, una vez más, ahora como siempre, ha devuelto a España su unidad y su tranquilidad.

"Doctrina de la revolución española".
Parlamento. 06-11-1934. [jaoc0073.html]

196.- ... esta vena heroica y militar –la de siempre– nos ha salvado; esta vena heroica y militar tiene que adquirir otra vez su condición preeminente.

"Doctrina de la revolución española".
Parlamento. 06-11-1934. [jaoc0073.html]

197.- Los hombres de España que han intentado penetrar entrañas adentro de nuestra realidad viva para destrozarla han jugado con Cataluña como con un peón dócil para el sacrificio. Las cabezas de la revolución disociadora, suicida y estéril, que hemos padecido, colocaron a los catalanes como propicias víctimas de paja, utilizando la demencia anacrónica, sangrienta y burlesca, de una estúpida fracción catalana, que había brujuleado en las últimas horas desde la delincuencia común hasta una especulación rencorosa y burda con los más turbios y equívocos sentimientos particularistas.

"Lección gritada".
Arriba, nº 5. 18-04-1935. [jaoc0109.html]

198.- El triunfo sobre el primer intento armado de rebelión de la Generalidad tenía sustancia histórica para medio siglo. Nunca pensamos que sea desperdiciara. Pero se desperdició. La "táctica" siguió recomendando soluciones tibias y trámites lentos. El desenlace brillante, tajante, de la intentona, fue sustituido por un inacabable laberinto de dilaciones y regateos. Todavía, pasado un año largo, asistimos a lo que se llama la "liquidación de los sucesos de octubre". El Estatuto se va devolviendo a pedazos, sin garantías para la conservación de la unidad nacional. Y en cuanto al socialismo, en vez de desmontarlo y sustituirlo, se le irrita por un lado y se deja que lo alienten por otro.

"Juventudes a la intemperie".
Arriba, nº 18. 07-11-1935. [jaoc0145.html]

199.- Precisamente las ocasiones desperdiciadas han sido las que abrieron siempre camino a las revoluciones nacionales: porque se desperdició Vittorio Veneto vino la marcha sobre Roma; porque se ha desperdiciado el 7 de octubre es muy posible que venga la revolución nacional, en cuyas filas me alisto.

"Doctrina de la revolución española".
Parlamento. 06-11-1934. [jaoc0073.html]

(LL)

200.- (La) revolución del año 31... lo hizo a destiempo y lo hizo mal. Lo hizo con una ley de Reforma agraria que tiene, por lo menos, estos dos inconvenientes: un inconveniente, que en vez de querer buscar las unidades económicas de cultivo y adaptar a estas unidades económicas las formas más adecuadas de explotación, que serían, probablemente, la explotación familiar en el minifundio regable y la explotación sindical en el latifundio de secano –ya veis cómo estamos de acuerdo en que es necesario el latifundio, pero no el latifundista–, en vez de esto, la ley fue a quedarse en una situación interina de tipo colectivo, que no mejoraba la suerte humana del labrador, y, en cambio, probablemente le encerraba para siempre en una burocracia pesada.

(Otro inconveniente), aquello que da más argumentos a los enemigos de la ley Agraria del año 32: la expropiación sin indemnización de los Grandes de España. ... Los señoríos jurisdiccionales, por una obra casi de prestidigitación jurídica, se transformaron en señoríos territoriales; es decir, trocaron su naturaleza de títulos de Derecho público en títulos de Derecho privado patrimonial. Naturalmente, esto no era respetable; pero no era respetable en manos de los grandes de España, como no era respetable en otras manos cualesquiera. En cambio, fuisteis a tomar una designación genealógica y a fijaros en el nombre que tenían derecho a ostentar ciertas familias, e incluisteis junto a algunos que tenían viejos señoríos territoriales a algunos de creación reciente, a algunos que paradójicamente habían sido elevados a la grandeza de España precisamente por sus grandes dotes de cultivadores de fincas.

"La reforma agraria".
Parlamento. 23/24-07-1935. [jaoc0135.html]

200 bis.- Se dice (en el proyecto) que la propiedad será pagada a su precio justo de tasación, y se añade que no se podrán dedicar más que 50 millones de pesetas al año a estas operaciones de Reforma agraria. ¿Qué hace falta para reinstalar a la población española sobre el suelo español? ¿Ocho millones de hectáreas, diez millones de hectáreas? Pues esto, en números redondos, vale unos 8.000 millones de pesetas; a cincuenta millones al año, tardaremos 160 años en hacer la Reforma agraria. Si decimos esto a los campesinos, tendrán razón para contestar que nos burlamos de ellos. No se pueden emplear ciento sesenta años para hacer la Reforma agraria; es preciso hacerla antes, más de prisa, urgentemente, apremiantemente, y por eso hay que hacerla, aunque el golpe los coja y sea un poco injusto, a los propietarios terratenientes actuales; hay que hacerla subestimando el valor económico, como se ha subestimado el valor jurídico.

"La reforma agraria".
Parlamento. 23/24-07-1935. [jaoc0135.html]

201.- Tenemos setecientos mil hombres parados y resulta que frente a la existencia de esos setecientos mil hombres parados, que constituyen con su sola presencia una diatriba contra lo que pretendemos sea la civilización moderna y occidental de España; contra la acusación viviente de esos setecientos mil famélicos, nos encontramos con que se ha desplegado la siguiente política de anuncio: la C.E.D.A. redactó un proyecto, o una proposición de ley, porque no estaba en el Poder entonces, para que se destinasen cien millones al paro obrero. El partido radical dijo: "¿Cien millones a nosotros? Nosotros elaboramos un proyecto para que se apliquen mil millones". Pues ni los cien millones ni los mil millones se han destinado hasta ahora a remediar el paro obrero. En cambio, ya vamos teniendo la consoladora esperanza de que se levanten unos cuantos edificios públicos, quién sabe si necesarios o no, para aplacar en parte el problema obrero. Pero ¿es que cree de veras el Gobierno que los sucesores inmediatos de los que hicieron la revolución del 14 de abril con el anuncio de que iban a implantar un orden social distinto –aspecto en el cual es probable que incluso los adversarios del sentido político del 14 de abril tuvieran que estar conformes–, que los que prometieron una organización económica diferente pueden contentarse con que se alcen unos edificios públicos y crean que con esto se da una solución al problema social? Comprenda el Gobierno que esto, en realidad, no es la justificación de un sistema político, que esto no es la justificación de un régimen.

"El 6 de octubre, el estado de guerra y la Falange".
Parlamento. 25-01-1935. [jaoc0083.html]

(M)

202.- ...la declaración constitucional de que España renuncia a la guerra. ¿Qué quiere decir eso? Si es una simple estupidez, sin nada detrás, allá sus autores. Si se quiere decir que España tiene el propósito de ser neutral en guerras futuras, entonces tenía que haber ido seguida esa declaración de un aumento de fuerzas en la tierra, en el mar y en el aire, porque una nación con todas sus costas abiertas y colocada en uno de los puntos más peligrosos de Europa no puede decidir, ni siquiera acerca de su neutralidad, si no puede hacer que la respeten. Sólo los fuertes pueden ser dignamente neutrales. Yo no sé si los autores de aquella frase querrían imponernos una neutralidad indigna.

Discurso sobre la Revolución Española.
Cine Madrid, de Madrid, 19-05-1935. [jaoc0117.html]

203.- España lleva cuatro años haciendo la política internacional francesa, moviéndose en la órbita internacional de Francia. El que España desenvuelva una política internacional de acuerdo con potencias amigas es cosa que no tiene por qué sorprendemos. Pero en lo internacional las naciones nunca entregan sino a costa de recibir algo, y Francia, cuya política internacional servimos, nos maltrata en los Tratados de comercio y nos tiene relegados a un plan inferior en Tánger y negocia a nuestras espaldas el régimen del Mediterráneo, como si en el Mediterráneo no estuviéramos nosotros; es decir, que lo único que nos resarce de servir en el mundo a la política internacional francesa es la vanidad satisfecha de algún pedante ministro o embajador.

Discurso sobre la Revolución Española.
Cine Madrid, de Madrid, 19-05-1935. [jaoc0117.html]

204.- ... tranquilamente, en conferencias públicas de un jefe de Gobierno y de un ministro del Exterior, se está organizando la política del Mediterráneo, se está disponiendo del Mediterráneo y, como si nosotros fuéramos una isla en el océano Pacífico, ésta es la hora en que no tenemos la menor noticia de que el Gobierno se preocupe por reclamar un puesto, en nombre de España, para que sea oída en la organización y en la política del Mediterráneo.

"El 6 de octubre, el estado de guerra y la Falange".
Parlamento. 25-01-1935. [jaoc0083.html]

(N)

205.- Rota toda posibilidad de convivencia, habrá que disolver las Cortes. Unas elecciones será la entrega del país a la pugna entre dos mitades encarnizadas: derechas e izquierdas. ¿Quién tendrá razón en esa pugna? Para saberlo hay que examinar qué son las izquierdas y qué son las derechas en España.

"Carta a un militar español".
Noviembre de 1934. [jaoc0071.html]

206.- El orden constitucional vigente ya no puede soportarse a sí mismo. El Estado, para vivir, tiene que acogerse a subterfugios que lo instalen fuera del normal funcionamiento de las instituciones. Ya no es sólo el estado de guerra, convertido en endémico, con su secuela de clausuras, intervención de Prensa, prisiones gubernativas y todo lo demás; es la formación de un Gobierno nacido en sistema parlamentario, pero que no podrá vivir media hora en el Parlamento; de un Gobierno que para gozar una pasajera ilusión de vida tiene que mantener las Cortes cerradas hasta el límite que autoriza la Constitución.

"Carta a un militar español".
Noviembre de 1934. [jaoc0071.html]

(O)

207.- Los actuales fiduciarios del Frente Popular, obedientes a un plan trazado fuera, descarnan de modo sistemático cuanto en la vida española pudiera ofrecer resistencia a la invasión de los bárbaros.

"Carta a los militares de España".
Hoja clandestina escrita en la Cárcel Modelo de Madrid. 04-05-1936. [jaoc0189.html]

208.- La victoria del Frente Popular no es, en este sentido, buena para nosotros. Tampoco hubiera sido bueno el triunfo de derechas. Se hubiera llegado a tal degradación utilitaria, que todo hubiera tendido a sofocar, por completo, los valores espirituales y, lo que es peor, a convertirlos en puro verbalismo, parodia y falsificación. Este proceso degradante iba muy avanzado ya en vísperas de las elecciones. Su triunfo esta vez era el triunfo de un capitalismo confabulado en sus peores aspectos. La Falange hubiese sufrido espiritualmente en esta paz fangosa más que en la cruda guerra hoy planteada.

"Bajo el tiempo difícil" (sic).

209.- Las "consignas" vienen de fuera, de Moscú. Ved cómo rigen exactas en diversos pueblos. Ved cómo en Francia, conforme a las órdenes soviéticas, se ha formado el Frente Popular sobre la misma pauta que en España. Ved cómo aquí –según anunciaron los que conocen estos manejos– ha habido una tregua hasta la fecha precisa en que terminaron las elecciones francesas, y cómo el mismo día en que los disturbios de España ya no iban a influir en la decisión de los electores franceses se han reanudado los incendios y las matanzas.

"Carta a los militares de España".
Hoja clandestina escrita en la Cárcel Modelo de Madrid. 04-05-1936. [jaoc0189.html]

210.- Los "propósitos de la revolución" son bien claros. La Agrupación Socialista de Madrid, en el programa oficial que ha redactado, reclama para las regiones y las colonias un ilimitado derecho de autodeterminación, que incluso las lleve a pronunciarse por la independencia.

"Carta a los militares de España".
Hoja clandestina escrita en la Cárcel Modelo de Madrid. 04-05-1936. [jaoc0189.html]

211.- El sentido del movimiento que avanza es radicalmente antiespañol. Es enemigo de la Patria. (Claridad, el órgano socialista, se burlaba de Indalecio Prieto porque pronunció un discurso patriótico.) Menosprecia la honra, al fomentar la prostitución colectiva de las jóvenes obreras en esos festejos campestres donde se cultiva todo impudor; socava la familia suplantada en Rusia por el amor libre, por los comedores colectivos. por la facilidad para el divorcio y para el aborto (¿no habéis oído gritar a muchachas españolas estos días: "¡Hijos, sí; maridos, no!"?), y reniega del honor, que informó siempre los hechos españoles, aun en los medios más humildes; hoy se ha enseñoreado de España toda villanía; se mata a la gente cobardemente, ciento contra uno; se falsifica la verdad por las autoridades; se injuria desde inmundos libelos y se tapa la boca a los injuriados para que no se puedan defender; se premian la traición y la soplonería... ¿Es esto España? ¿Es esto el pueblo de España? Se dijera que vivimos una pesadilla o que el antiguo pueblo español (sereno, valeroso, generoso) ha sido sustituido por una plebe frenética degenerada, drogada con folletos de literatura comunista. Sólo en los peores momentos del siglo XIX conoció nuestro pueblo horas parecidas, sin la intensidad de ahora.

"Carta a los militares de España".
Hoja clandestina escrita en la Cárcel Modelo de Madrid. 04-05-1936. [jaoc0189.html]

(P)

212.- El Ejército es, ante todo, la salvaguardia de lo permanente; por eso no se debe mezclar en luchas accidentales. Pero cuando es lo permanente mismo lo que peligra; cuando está en riesgo la misma permanencia de la Patria –que puede, por ejemplo, si las cosas van de cierto modo, incluso perder su unidad– , el Ejército no tiene más remedio que deliberar y elegir. Si se abstiene, por una interpretación puramente externa en su deber, se expone a encontrarse, de la noche a la mañana, sin nada a qué servir. En presencia de los hundimientos decisivos, el Ejército no puede servir a lo permanente más que de una manera: recobrándolo con sus propias armas.

"Carta a un militar español".
Noviembre de 1934. [jaoc0071.html]

213.- ¿Habrá todavía entre vosotros –soldados, oficiales españoles de tierra, mar y aire– quien proclame la indiferencia de los militares por la política? Esto pudo y debió decirse cuando la política se desarrollaba entre partidos. No era la espada militar la llamada a decidir sus pugnas, por otra parte harto mediocres. Pero hoy no nos hallamos en presencia de una pugna interior. Está en litigio la existencia misma de España como entidad y como unidad. El riesgo de ahora es exactamente equiparable al de una invasión extranjera. Y esto no es una figura retórica; la extranjería del movimiento que pone cerco a España se denuncia por sus consignas, por sus gritos, por sus propósitos, por su sentido.

"Carta a los militares de España".
Hoja clandestina escrita en la Cárcel Modelo de Madrid. 04-05-1936. [jaoc0189.html]

214.- La última partida es siempre la partida de las armas.

"Carta a los militares de España".
Hoja clandestina escrita en la Cárcel Modelo de Madrid. 04-05-1936. [jaoc0189.html]

215.- Sin vuestra fuerza –soldados– nos será titánicamente difícil triunfar en la lucha. Con vuestra fuerza claudicante es seguro que triunfe el enemigo. Medid vuestra terrible responsabilidad. El que España siga siendo depende de vosotros. Ved si esto no os obliga a pasar sobre los jefes vendidos o cobardes, a sobreponemos a vacilaciones y peligros. El enemigo, cauto, especula con vuestra indecisión. Cada día gana unos cuantos pasos. Cuidad de que al llegar el momento inaplazable no estéis ya paralizados por la insidiosa red que alrededor se os teje. Sacudid desde ahora mismo sus ligaduras. Formad desde ahora mismo una unión firmísima, sin esperar a que entren en ella los vacilantes. Jurad por vuestro honor que no dejaréis sin respuesta el toque de guerra que se avecina.

"Carta a los militares de España".
Hoja clandestina escrita en la Cárcel Modelo de Madrid. 04-05-1936. [jaoc0189.html]

215 bis.- Queráis o no queráis, militares de España, en unos años en que el Ejército guarda las únicas esencias y los únicos usos íntegramente reveladores de una permanencia histórica, al Ejército le va a corresponder, una vez más, la tarea de reemplazar al Estado inexistente.

Puestos los destinos de España en manos del Ejército, son de prever dos escollos contrarios capaces de malograr la prueba. Son estos dos escollos el exceso de humildad y el exceso de ambición.

I. Exceso de humildad.– Es muy de temer que el Ejército se asigne a sí mismo el papel, demasiado modesto, de mero ejecutor de la subversión y se apresure a depositar el Poder en manos ajenas. En este caso, son previsibles dos soluciones igualmente erróneas:

a) El Gobierno de notables, o reunión de eminencias, requeridas por sus respectivas reputaciones, sin consideración a los principios políticos que profesen. Esto frustraría la magnífica posibilidad nacional del instante. Un Estado es más que el conjunto de unas cuantas técnicas; es más que una buena gerencia: es el instrumento histórico de ejecución del destino de un pueblo. No puede conducirse a un pueblo sin la clara conciencia de ese destino. Pero cabalmente la interpretación de ese destino y de los caminos para su cumplimiento es lo que constituye las posiciones políticas. El equipo de ilustres señores no coincidentes en una fe política se reduciría a una mejor o peor gerencia, llamada a languidecer sin calor popular en tomo suyo.

b) El Gobierno de concentración, o reunión de representantes de los diferentes partidos que se prestaran a participar en el Gobierno. Esta solución añadiría, a la esencial esterilidad interna de la solución anterior, la de no constituir en la práctica sino una recaída en la política de partidos; concretamente, en la de los partidos de derecha, ya que es patente que los de izquierda no iban a querer intervenir. Es decir, que lo que hubiera podido ser el principio de una era nacional prometedora vendría a quedar reducido, una vez más, al triunfo de una clase, de un grupo, de un interés parcial. Estos serían los peligros de un exceso de humildad; pero también lo contrario es temible. Vamos a considerarlo.

II. Exceso de ambición.– No, entendámonos, de ambición personal en los militares, sino de ambición histórica. Esto ocurriría si los militares, percatados de que no basta con una buena gerencia, sino que es necesario suscitar la emoción de una tarea colectiva, de una interpretación nacional del momento histórico, quisieran ser ellos mismos quienes la suscitaran. Es decir, si los militares, ejecutores o coadyuvantes en el golpe de Estado, se propusieran descubrir por sí mismos la doctrina y el rumbo del Estado nuevo. Para un intento así, los militares no cuentan con una suficiente formación política. Si yo tratara –como tantos– de adular al Ejército, le atribuiría, sin más, todas las capacidades. Por lo mismo que sé lo que representa el Ejército, el inmenso acervo de virtudes silenciosas, heroicas e intactas que atesora, me parecería indecente adularle. Pienso, en cambio, que es lo leal poner a su servicio un esfuerzo de lucidez. Por eso digo estas cosas como las pienso: el Ejército, habituado a considerar que la política no es su misión, tiene en lo político un ángulo visual incompleto. Peca de honrada ingenuidad al propugnar soluciones políticas. Así, no logra atraer, por falta de eficacia doctrinal, de sugestión dialéctica, asistencias populares y juveniles persistentes. No olvidemos el caso del general Primo de Rivera: lleno de patriotismo, de valor y de inteligencia natural, no acertó a encender entusiasmos duraderos por falta de una visión sugestiva de la Historia. La Unión Patriótica, escasa de sustancia doctrinal, se quedó en una vaguedad candoroso y bien intencionada.

Si la Providencia pone otra vez en vuestras manos, oficiales, los destinos de la Patria, pensad que sería imperdonable emprender el mismo camino sin meta. No olvidéis que quien rompe con la normalidad de un Estado contrae la obligación de edificar un Estado nuevo, no meramente la de restablecer una apariencia de orden. Y que la edificación de un Estado nuevo exige un sentido resuelto y maduro de la Historia y de la política, no de una temeraria confianza en la propia capacidad de improvisación.

"Carta a un militar español".
Noviembre de 1934. [jaoc0071.html]