Por último, en esta tercera parte se incluye el pensamiento político positivo de JOSÉ ANTONIO: los motivos de la actividad histórica de una generación; las consignas a la Falange, instrumento revolucionario; la tarea que la revolución nacional tiene que realizar —revolución social, reforma agraria, sindicación vertical...—, y, por último, la clara visión del futuro imperial de España y la empresa que nos cabe a la hora presente — la empresa ejemplar y aleccionadora: decir la «última palabra» que nos convierta en faro del mundo y coloque política e históricamente, una vez más, a la cabeza de las naciones.