(A)

127.- Se dijera que el liberalismo fuera de España no había pasado de ser un lujo intelectual: una especie de broma para los tiempos fáciles. Francia, por ejemplo, la que puso en más eficaz circulación el liberalismo, tiene buen cuidado de arrumbarlo en cuanto las cosas se ponen serias. En Francia no se juega con la Policía –de planta napoleónica–, ni con la Ley –con guillotinas y Guayanas a su servicio–, ni con la patria –guarnecida de implacables consejos de guerra–. El liberalismo sirve para charlar y para tolerar licencias superficiales.

"Una ocasión de España".
Libertad, de Valladolid. 22-10-1934. [jaoc0070.html]

(B)

128.- En realidad, nuestro liberalismo político y nuestro liberalismo económico casi se han podido ahorrar el trabajo de descomponerse, porque apenas han existido nunca. El liberalismo político ya sabéis lo que era. Las elecciones, hasta tiempo muy reciente, se organizaban en el Ministerio de la Gobernación, y aun muchos españoles se felicitaban de que anduvieran así las cosas. Uno de los españoles más brillantes, Ángel Ganivet, allá por el año 1887, decía, poco más o menos: "Por fortuna, en España tenemos una institución admirable, que es el encasillado; él evita que las elecciones se hagan, porque el día que las elecciones se hagan, la cosa será gravísima. Evidentemente, para adueñarse de la voluntad de las masas hay que poner en circulación ideas muy toscas y asequibles; porque las ideas difíciles no llegan a una muchedumbre; y como entonces va a ocurrir que los hombres mejor dotados no van a tener ganas de irse por esas calles estrechando la mano al honrado elector y diciéndole majaderías, acabarán por triunfar aquellos a quienes las majaderías les salen como cosa natural y peculiar." Y años

después –me parece que era el año 1893– recalcitrante, tenaz en su posición antidemocrática, venía a decir: "Yo soy un admirador entusiasta del sufragio universal, con una sola condición: la de que nadie vote." Y añadía: "No se crea que esto es una broma de mal gusto. Yo entiendo que en esencia, en principio, todos los hombres deben tomar parte en los destinos de su país, como encuentro que la situación perfecta del hombre es llegar a ser padre de familia; pero como las dos cosas son tan difíciles a aquellos que veo en el camino de contraer matrimonio les aconsejo que no lo hagan; y a aquellos que veo dispuestos a votar, les aconsejo que no voten. Por fortuna, el pueblo español no necesita estos consejos, porque él mismo ha decidido no votar." Este era, en realidad, nuestro liberalismo político. Y cuando dejó de ser esto, cuando hubo unas elecciones sinceras, hemos asistido al espectáculo de unas Cortes que, convencidas de que su triunfo las autorizaba a hacer lo que les viniera en gana, lo hicieron verdaderamente, hasta arrollar al resto de los mortales.

Pero fuera de este vaivén entre el régimen liberal, que no existía, y las Cortes, que existieron demasiado, nos encontramos con que el Estado español, con que el Estado constitucional español, tal como lo vemos configurado en la carta fundamental y en las leyes accesorias, no existe; es una pura broma, es un puro simulacro de existencia. El Estado español no existe en ninguna de sus instituciones más importantes.

"Ante una encrucijada en la historia política y económica del mundo".
Conferencia en el Círculo Mercantil de Madrid. 09-04-1935. [jaoc0103.html]

(C)

129.- El capitalismo español fue raquítico desde sus comienzos; desde sus principios empezó a claudicar con los auxilios estatales, con los auxilios arancelarios. Nuestra economía estaba más depauperada que casi ninguna; nuestro pueblo vivía más miserablemente que casi ninguno.

Discurso sobre la Revolución Española.
Cine Madrid, de Madrid, 19-05-1935. [jaoc0117.html]

130.- El liberalismo económico tampoco, en realidad, tuvo que fallar en España, porque la mejor época del liberalismo económico, la época heroica del capitalismo en sus orígenes, el capital español, en general, no la ha vivido nunca. Aquí las grandes empresas, desde el principio, acudieron al auxilio del Estado: no sólo no lo rechazaron, sino que acudieron a él; y muchas veces –lo sabéis perfectamente, está en el ánimo de todos– no sólo impetraron el auxilio del Estado, no sólo gestionaron aumentos del arancel protectores, sino que hicieron de esa discusión un arma de amenaza para conseguir del Estado español todas las claudicaciones.

"Ante una encrucijada en la historia política y económica del mundo".
Conferencia en el Círculo Mercantil de Madrid. 09-04-1935. [jaoc0103.html]

131.- Nuestra modesta economía está recargada con el sostenimiento de una masa parasitaria insoportable: banqueros que se enriquecen prestando a interés caro el dinero de los demás; propietarios de grandes fincas, que sin amor ni esfuerzo, cobran rentas enormes por alquilarlas; consejeros de grandes compañías diez veces mejor retribuidos que quienes con su esfuerzo las sacan adelante; portadores de acciones liberadas a quienes las más de las veces se retribuye a perpetuidad por servicios de intriga; usureros, agiotistas y correveidiles. Para que esta gruesa capa de ociosos se sostenga, sin añadir el más pequeño fruto al esfuerzo de los otros, empresarios, industriales, comerciantes, labradores, pescadores, intelectuales, artesanos y obreros, agotados en un trabajo sin ilusión, tienen que sustraer raspaduras a sus parvos medios de existencia. Así, el nivel de vida de todas las clases productoras españolas, de la clase media y de las clases populares, es desconsoladoramente bajo; para España es un problema el exceso de sus propios productos, porque el pueblo español, esquilmado, apenas consume

"Ante las elecciones".
Arriba, nº 28. 16-01-1936. [jaoc0173.html]

(D)

132.- ¡Cuántas veces habréis oído decir a los hombres de derechas: estamos en una época nueva, hace falta ir a un Estado fuerte, hay que armonizar el capital con el trabajo, tenemos que buscar una forma corporativa de existencia! Yo os aseguro que nada de esto quiere decir nada, que son puros buñuelos de viento... Armonizar el capital con el trabajo..., es como si yo dijera: "Me voy a armonizar con esta silla"... Cuando se habla de armonizar el capital con el trabajo lo que se intenta es seguir nutriendo una insignificante minoría de privilegiados con el esfuerzo de todos, con el esfuerzo de obreros y patronos.

"Ante una encrucijada en la historia política y económica del mundo".
Conferencia en el Círculo Mercantil de Madrid. 09-04-1935. [jaoc0103.html]