304.- Es de esperar que no queden insensatos todavía que aspiren a desperdiciar una nueva ocasión histórica (la última) en provecho de mezquinos intereses. Y si los hubiera, caería sobre ellos todo vuestro rigor y nuestro rigor. No puede invocarse al supremo honor del Ejército, ni señalar la hora trágica y solemne de quebrantar la letra de las Ordenanzas, para que todo quedase en el refuerzo de una organización económica en gran número de aspectos. La bandera de lo nacional no se tremola para encubrir la mercancía del hambre. Millones de españoles la padecen y es de primera urgencia remediarla. Para ello habrá que lanzar a toda máquina la gran tarea de la reconstrucción nacional. Habrá que llamar a todos, orgánicamente, ordenadamente, el goce de lo que España produce y puede producir. Ello implicará sacrificios en la parva vida española. Pero vosotros –templados en la religión del servicio y del sacrificio– y nosotros –que hemos impuesto voluntariamente a nuestra vida un sentido ascético y militar– enseñaremos a todos a soportar el sacrificio con cara alegre. Con la cara alegre del que sabe que, a costa de algunas renuncias en lo material, salva el acervo eterno de los principios que llevó a medio mundo, en su misión universal, España.

"Carta a los militares de España".
Hoja clandestina escrita en la Cárcel Modelo de Madrid. 04-05-1936. [jaoc0189.html]

305.- En los siglos en que fue madurando lo que iba a culminar en Imperio no se decía: "Contra los moros", sino "Santiago y cierra España", que era un grito de esfuerzo, de ofensiva. Nosotros, aleccionados en esa escuela, somos poco dados a. gritar: "Abajo esto", "Abajo lo otro". Preferimos gritar: "¡Arriba! ¡Arriba España!" España, una, grande y libre, no desalentada y mediocre.

"Ante las elecciones".
Arriba, nº 28. 16-01-1936. [jaoc0173.html]