96.- La jefatura es la suprema carga, la que obliga a todos los sacrificios, incluso a la pérdida de la intimidad, la que exige a diario adivinar cosas no sujetas a pauta, con la acongojante responsabilidad de obrar.
Por eso hay que entender la jefatura humildemente, como un puesto de servicio, y, pase lo que pase, no se puede desertar ni por impaciencia ni por desaliento ni por cobardía.
Discurso en el acto de constitución del SEU.
Valladolid. 21-01-1935. [jaoc0082.html]
97.- El jefe no debe obedecer al pueblo, debe servirlo, que es cosa distinta; servirlo es ordenar el ejercicio del mando hacia el bien del pueblo, procurando el bien del pueblo regido, aunque el pueblo mismo desconozca cuál es su bien; es decir, sentirse acorde con el destino histórico popular, aunque se disienta de lo que la masa apetece.
"Acerca de la revolución".
Haz, nº 9. 12-10-1935. [jaoc0139.html]
98.- Ser jefe, triunfar y decir al día siguiente a la masa: "Sé tú la que mande; aquí estoy para obedecerte", es evadir de un modo cobarde la gloriosa pesadumbre del mando.
"Acerca de la revolución".
Haz, nº 9. 12-10-1935. [jaoc0139.html]
99.- Los conductores no tienen disculpa si desertan.
"Acerca de la revolución".
Haz, nº 9. 12-10-1935. [jaoc0139.html]
100.- Los conductores no tienen derecho al desencanto. No pueden entregar en capitulaciones la ilusión maltrecha de tantas como les fueron a la zaga.
"Homenaje y reproche a don José Ortega y Gasset".
Haz, nº 12. 05-12-1935. [jaoc0152.html]