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Teodoro
Adorno
fue el creador de una escala
F o escala de intolerantes, de fanático dogmatismo, de consciente
antidemocratismo, de fascistas en suma. Culminaba con ese ejercicio
intelectual la labor de echar por tierra, de desterrar del lenguaje del
hombre civilizado cualquier tentación de aproximarse al
"fascismo". Complementaba Adorno la consigna que desde la III
Internacional había propulsado Dimitrov, a las órdenes de José Stalin,
para satanizar a quien por entonces sentían como el mayor enemigo del
comunismo, el fenómeno fascista. Es de
común sentir para los historiadores, el hablar del fascismo,
situarlo como una fase a la que el capitalismo recurre en momentos de
excepción: pero en el lenguaje habitual ni siquiera se remite uno a las
autoridades de Nolte o de Poutlanzas. Fieles a esa táctica descrita,
la palabra se convirtió en término profusamente utilizado, tanto,
que más muletilla que otra cosa podía parecer. Sin embargo, frente al
nulo valor semántico de estos artilugios del lenguaje, este término
siguió, ha seguido y sigue escociendo. Convenientemente
introducido en discursos, proclamas y discusiones pone un colofón ya
definitivo hacia el contrincante. "¡Fascista!"… y se terminó
el asunto.
Sería
prolijo hacer recuento de quién no ha disfrutado en algún escrito de
oponente, de tal calificativo y no es este espacio para tan ardua
recopilación, Es precisamente por este aspecto sumamente peyorativo
el que nadie quiera o admita que se le aproxime al
"fascismo" con la excepción de los fascistas medulares o de
grupos o individualidades "originales", antisistema, que las más
veces portan en su ropaje fascista aspectos sólo parciales y
desenfrenados de lo que ha sido el fascismo.
Pero
no siempre fue así El
antiguo dirigente del socialismo italiano Benito Mussolini
fue capaz de crear un
modelo político para hacer frente al movimiento de la izquierda
movilizando a la mayoría de la nación italiana. En sus comienzos el
fascismo italiano significó lo moderno, no era la mercancía caducada
que desde el sótano se
sacaba al mostrador. El fascismo se situaba como algo novedoso, distinto y
satisfactorio en donde se incluían también sectores de la vanguardia. El
historiador comunista Amendola, represaliado por el Estado mussoliniano,
advertía que si se negaba que el fascismo italiano había contado
con el apoyo mayoritario del pueblo era porque aún los males del fascismo
estaban presentes. Novedoso y
popular en sus orígenes, sin duda alguna.
Cuando
en el primer y único Congreso de la Falange
en el año 1953, Eugenio
Montes proclamaba que "los fascismos han sido una respuesta
falsa a un
problema verdadero" olvidaba que algunos años antes, el fascismo
italiano representó una ilusión tentadora y que entre los lazos tejidos
en su entorno, producto de una general
admiración hacía ese país mediterráneo, se contaron los de la
Falange y muy en particular la suya propia.
La
gran mayoría de los historiadores contemporáneos sitúan a la
Falange en los parámetros de un "fascismo" hispano, sui géneris
en ciertos aspectos pero con rasgos próximos a ese fenómeno político.
En una labor revisionista, erudita y profunda Adolfo Muñoz Alonso o
Salvador de Brocá desmenuzaron los ingredientes ideológicos que
constituyó la idea falangista y llegaron a la conclusión de que no eran
los mismos. La clave católica suministraba aportes radicalmente
distintos. Quien quiera profundizar en este tema puede acudir a los dos
citados o disfrutar con Entre lo espontáneo y lo difícil de Miguel
Argaya. Para aclarar ideas más que nada.
En
cualquier caso, los desbroces intelectuales, elaborados a posteriori,
muy acertados por otra parte, no deben hacer perder de vista la realidad
histórica, lo que fue. Negar una afinidad, una simpatía o una especial
"química" (como dicen los cursis de hoy) es sencillamente un
dislate.
El
semanario FE dedicaba un espacio de forma continuada a "Vida
fascista", porque se suponía espejo en qué mirarse. Saludo brazo en
alto, saludo ibero, pero también romano. Y escrito está y por él mismo,
como prólogo al libro El Fascismo, la visita que José Antonio Primo de
Rivera realizó a Roma en donde se entrevistó con Benito Mussolini.
Más que acuerdos, lo que sugiere aquel hecho es una especie de
visita de cortesía, un primer encuentro que no fue más allá de las
recepciones habituales de los hombres con poder, de los nuevos Pontífices
de una Roma con afán creador. Al fin y al cabo todo es Italia. Pero Primo
de Rivera, como no podía ser menos, no minimizó el encuentro. Un texto
elogioso hacia la figura del Duce en un marco que bien sugiere un lienzo
de la pintura metafísica de Chririco, volúmenes sin fin, solitarios,
cercados de arquitectura clásica: "Mussolini trabaja en un salón
inmenso, de mármol, sin muebles apenas. Allá, en una esquina, al otro
extremo de la puerta de entrada, estaba tras de su mesa de trabajo. Se le
veía de lejos, solo en la inmensidad del salón."
De resultados positivos, de colaboración poco se sabe. De
subvenciones hacia la Falange por parte del PNF con claros fines de
obtener una sucursal política en Iberia han hablado algunos relatores;
pero más que otra cosa, propinas debieron ser, porque el lamentable
estado económico de la FE de las JONS no permite suponer remesas suculentas procedentes de Italia.
Era ,quizás, que todavía la Falange no
daba para más en la estrategia de construcción soñada por
Italia.
Italia,
la referencia obligada en donde la latinidad servía de común identidad
, fue destino
para múltiples encuentros entre miembros de la Falange y del
Partido Nacional Fascista, fundamentalmente a raíz del comienzo de la
guerra civil. Si ya Milán tuvo el honor de ser "la primera camisa
vieja de la Falange", en palabras de Agustín de Foxá,
distintas ciudades italianas contarían con grupos de la Falange
exterior y con esa nación se
establecerían lazos para el fortalecimiento de las relaciones.
Los
intercambios
Un
rápido repaso de algunos de los intercambios Falange-PNF resultan
interesantes como indicadores del contexto de confianza en que se
desarrollaba la labor falangista
El
2 de Febrero del 1937 el Jefe Territorial de la Falange de Aragón, Jesús
Muro, con el Jefe falangista italiano Arturo Cuartero y el director del
periódico Amanecer ,Antonio Pazos, llegaban
a Italia en misión de acercamiento con destacados elementos del
PNF. Eran tiempos donde la Falange pensaba en la conquista del
Estado y la ayuda que podía brindar Italia había de ser muy importante
para el grupo español, lo que no significaba la falta de suspicacia, una
temerosa preocupación de los
falangistas ante los deseos del PNF de controlar para su favor a la
Falange a través del asesor diplomático Marchiandi, enviado del Duce.
Temor que manifestaba el
"experto" relaciones internacionales de la Falange,
Felipe Ximènez de Sandoval, a
Arturo Cuartero.
Los
acontecimientos internos de la Falange Española, subsumida en la
creada FET en Abril del 37, invalidaron cualquier proceso autónomo y a
partir de Abril se incardinó una política de relaciones sometida ya
al cuño del neofalangismo otorgado por el Decreto de Unificación.
A
finales de junio del 37 se anunciaba la inminente llegada a las
colonias del Fascio al Estero de un nutrido grupo de flechas de las
Organizaciones Juveniles. A su frente un Coronel del Ejército, el
escritor Ernesto Giménez Caballero, el Inspector del Servicio Exterior de
la Falange, Rodríguez de Gortázar, el cantante Miguel Fleta y la hija
menor del General Queipo de Llano. Los cuatrocientos
muchachos de la expedición se alojaron en Ostia, las doscientas
ocho muchachas en Tirrenia. Casi todos ellos eran huérfanos de
combatientes. Posiblemente fue entonces cuando esa culmen de la
excentricidad y del genio que fue Giménez Caballero urgía a la unificación
estética Falange-Requetés en base al entusiasmo que la boina roja
despertaba en Italia. En Noviembre, Alfonso
de Zayas y Javier Sanz fueron comisionados para acudir al desfile de los
diez mil integrantes de la CTV que procedentes de España, volvían a
su nación.
En
Mayo del siguiente año para un acto de solidaridad italo -española
acudieron a Roma destacados miembros del Partido y "añadidos" a
él, que laboraban entonces con todas sus fuerzas a favor del Partido único
del nuevo Estado. Fortalecían lazos de unión José María Pemán,
Esteban Bilbao, José A. Giménez Arnau, Manuel Halcón, Martínez de
Bedoya, Pemartín, Lequerica o el Conde de Mayalde .
En
el invierno Pilar
Primo de Rivera acudía también a Italia y el Secretario General Fernández Cuesta lo haría
en Marzo del 39 para conmemorar la fundación de los Fascios de Combate.
En Abril del 40 partía una expedición de lo más selecto de la Falange,
encuadrado en el SEU, con José Miguel Guitarte al frente. El 10 de
Octubre de ese año, cadetes españoles de las Organizaciones Juveniles
desfilaban ante el mismísimo Duce
en Padua tras un accidentado
viaje por tierras francesas y al mes siguiente el hombre fuerte de la FET,
Ramón Serrano Suñer, llegaba también a Roma.
A
comienzos de Octubre de 1941, doscientos
cadetes de las juventudes falangistas llegaban a Génova invitados por el
Secretario del Partido Fascista, Ettore Muti. Visitas y agasajos por parte
de las autoridades italianas contrastaban con la dejadez hacia la expedición
juvenil por parte del cónsul español en Génova que no acudió tan
siquiera a recibirla.
Los
momentos tensos del combate desencadenado en Europa, servían al nuevo
Jefe del SEU, Carlos María Rodríguez de Valcárcel , para solidarizarse
con sus homólogos del GUF con quien había un "común destino de
generación" deseando con esperanza la victoria sobre el
"comunismo, eterno enemigo".
Aquel
hermanamiento se había manifestado una vez más en Abril con la
recepción por el Secretario General de la Falange a la responsable del
Fascio Femenino Marquesa Olga Medici de Vascello. En Agosto del 42 se
realizó una propuesta de intercambio cultural realizada por el Subjefe
del Estado Mayor de la GIL (Juventud italiana del Litorio) al Frente de
Juventudes en donde la oferta se hacía en base a textos de José Antonio
Primo de Rivera, del ministro italiano Bottai, material fílmico,
bibliotecas, encuentros deportivos o intercambio entre jóvenes artistas.
Becas de reciprocidad llevaron a Italia (en donde atravesaron una
angustiosa situación económica) a grupos de estudiantes falangistas,
algunos llamados más tarde a relevantes papeles políticos. Entre ellos
figuraban José Luis Ochoa, Eduardo Navarro y Torcuato Fernández
Miranda
Funerales
por José Antonio, por el lider rumano de la Guardia de Hierro Cornelio
Codreanu, por el Capitán Haya, por Calvo Sotelo etc, promovidos por sus
distintos partidarios hacían coincidir
a las figuras más representativas de movimientos nacionales
desplazados en Roma, así como a preeminentes figuras del Partido
Fascista. Aquellos actos luctuosos suponían un eslabón más en la
confraternización de grupos de ideología afín.
Hubo
también fraternidad en letra impresa.
En homenaje a los voluntarios italianos que regresaban a su país,
el Jefe falangista Alfonso de
Zayas publicó un único número de Flechas del Yugo;
más adelante apareció Legiones y Falanges que, en palabras de
quien fuera redactor jefe de la revista, obedecía a la simpatía y
camaradería entre falangistas y fascistas. Subvencionaban aquella empresa
conjunta la FET española y el PNF italiano mediante sendas aportaciones
de 400.000 liras anuales. Los primeros seis números se editaron en Milán,
a partir del séptimo la versión en lengua castellana se haría en Madrid
Actuaban de directores Giuseppe Lombrassa y Agustín de Foxá
No se recataba el jefe falangista
en la defensa a ultranza de la publicación en una época de escaso
alborozo económico. En carta dirigida al Jefe de la Propaganda de
Exterior falangista, Miguel Moya, le hacía ver la importancia de mantener
ese tipo de relaciones con la Italia fascista en momentos donde muchos países
buscaban la amistad del Eje. Primeras firmas italianas colaboraban en la
publicación y el propio Benito Mussolini había realizado para el número
inicial una cariñosa dedicatoria. En justa contrapartida, escritores españoles
estrechamente afines al Partido como Jacinto Miquelarena, Manuel Halcón,
Melchor Fernández Almagro, Samuel Ros, Francisco Cossio, Eugenio D'Ors,
Xavier de Echarri, M. R. de Rivas, Giménez Caballero, Goméz de la Serna
o Dionisio Ridruejo ofrecían también su colaboración. Este último,
apuntalaba con su neoclasicismo poético, en soneto, la admiración más
absoluta hacia la figura del Duce:
Estatua
de tu propio pensamiento / Roma
de piedra firme y ensanchada /
sobre
el calor del alma edificada,/
dura
al reposo y noble al movimiento. / Pulso,
atadura, corazón y aliento
/ que
vuelves a la Italia levantada / la
majestad ardiente de la espada, / la
luz del trigo y la sazón del viento. /
Salvaste
las columnas del olvido, /
tierras
y tiempo dilató tu suerte
/
donde
aprende la Historia su sentido. / Vértice
de tus días, roca fuerte /
y
sangre paternal donde ha vencido
/ la
apariencia del mármol a la muerte.
La
organización
En
Italia habia afiliados a
la Falange Exterior desde
finales de 1935 surgidos con la constitución del grupo milanés, el
primero de los de la Falange Exterior. Arturo Cuartero, relataba años más
tarde su nombramiento por José Antonio "... y con el placet del
Fascio a cuya escuadra "Oberdan" adherí desde el año
1919"
Cuartero
contaba con Juan Ordinas al frente de la Secretaria Local y ,pronto,
la jefatura de Milán pasaría
a ser Jefatura Provincial de Italia .El nombramiento de Jefe de la
Falange italiana había recaído en Cuartero debido a la petición
hecha en Septiembre del 36 por Manuel Hedilla de que fuera éste quien se
encargara de la representación
falangista en aquella nación. La
promoción de este falangista había venido auspiciada por Maximino García
Venero, el historiador falangista, creador del grupo radicado en Génova.
Cuartero
mantenía comunicación con Hedilla, y cuando se creó el Servicio
Exterior de la FE, con Felipe Ximénez de Sandoval. En aquellos
incipientes escarceos del nuevo Servicio, la extensión italiana
colaboraba en la protesta por la expatriación de niños españoles donde
la Falange alzaba la bandera de la repatriación. Había un eco favorable
a la actividad falangista en Italia. Los medios de comunicación italianos
habían tomado partido de manera contundente por la España rebelde y eso
les había valido el
agradecimiento que, en Octubre del 36, manifestaban tanto
Federico de Urrutia como Luis
Casaus.
La
incorporación de Arturo Cuartero
al ejército nacional dejaba
vacante la jefatura, que fue asumida de forma interina por
Bibiano de Guzmán. Este
falangista, a raíz de los sucesos de Salamanca, debió participar en las
intrigas de los resistentes a la Unificación
y desapareció de la escena política.
El
4 de Marzo de 1937, Jesús
Muro, Jefe provincial de Zaragoza y uno de los
hombres fuertes de la Falange, había nombrado
a Antonio Mingote Campos, Jefe
de la Falange en Roma y a Juan Ordinas
Delegado de Prensa y Propaganda
y Secretario. La labor obstruccionista de la diplomacia española
(en la versión falangista), incluso en la capital romana no iba a ser una
excepción . Ante aquel nombramiento, la embajada de la España nacional
exigió la conformidad de la Secretaría de Relaciones Exteriores del
Gobierno de Burgos y mostró
sus intenciones para supervisar y controlar las actividades falangistas.
En esta ocasión no había posibilidad de alegar encontronazos con el
gobierno italiano, ya que el propio Director de Seguridad italiano,
senador Bechini, dirigía una carta a la embajada , mostrando su
complacencia por la constitución de la Falange.
Los
roces con la diplomacia española y los intentos de actitud tutelar
hacia la Falange dificultaron (según el Secretario Juan Ordinas) el
reconocimiento oficial de la organización española, hecho que no se
produciría hasta Enero de 1938. Esa era también la causa de que desde el
PNF se mantuviera una actitud
"con simpatía pero no con entusiasmo" Debieron mejorar
las relaciones, o al menos eso le parecía a Cuartero, porque en
Mayo del 38 pensaba que la
Falange se iba atrayendo al Cuerpo Diplomático.
Creada
la Delegación Nacional del Servicio Exterior,
Del Castaño había confirmado, el 20 de Mayo de 1937, en su puesto
a Arturo Cuartero y le pedía una continuidad en la labor practicada por
aquellas JONS. En un ambiente
carente de contenciosos, Juan Ordinas
procuraba expandir la ideología del bando nacional con la creación
de un Servicio de Radio Información emitido
desde España por el otoño de aquel año.
Dada
la relevancia que tenía Italia, desde 1938 se instaló allí una Delegación
especial de la FET a cuyo frente se situó a
Alfonso de Zayas y
la Marquesa de Vallejo
En
Junio del 38 Del Castaño
comunicaba a Cuartero que el nombramiento de Zayas no se hacía por
desconfianza hacía él sino "por resolución de orden superior"
y por tener cerca del PNF un Delegado Directo del Movimiento.
Consecuencia de aquella medida fue el traslado de la histórica
jefatura provincial radicada en Milán a Roma.
Pero
pronto surgirían las rencillas. Si en Mayo del 38 Cuartero
denunciaba al Secretario romano Ordinas como el mayor mal de aquella
Falange y de tener anulado al jefe Mingote Campos, era ahora Zayas quien
se descolgaba contra Cuartero con acusaciones de índole política (malas
relaciones con el PNF) y de índole moral (buenas relaciones con una viuda
francesa).
A
esos problemas internos se unía la falta de coordinación entre las
delegaciones de la FET. El nombramiento realizado sin contar con la
Delegación Nacional, de la responsable de Frente y Hospitales en Italia,
Marquesa de la Gándara, fue
respetado a pesar de la anomalía; sin embargo no ocurrió lo mismo con
los efectuados por el Auxilio Social que fueron declarados nulos. Este
comportamiento autonomista de Frentes y Hospitales era moneda corriente en
la actuación de esta Delegación en manos exclusivas del carlismo.
En
Diciembre de 1939 Zayas abandonaba el cargo de responsable en Italia.
Los rumores sobre el cambio venían ya de tiempo atrás y , de hecho, esos
comentarios, dejaron sin efecto medidas previstas por Zayas como el
nombramiento de Antonio Alcolado. Aparecía un nuevo Jefe, José Antonio
Jiménez Arnau , hermano de quien entonces era Delegado Nacional del
Servicio Exterior, que simultaneaba el cargo con el de Inspector
falangista de aquella área geográfica.
Desde
1935 se había ido tejiendo la estructura italiana. Al primitivo grupo
milanés se habían ido añadiendo otros núcleos que ampliaban el espacio
geográfico y humano de la Falange italiana Así la Falange romana se fundó
en diciembre del 36 y la de Génova en Octubre del 37. Las inscripciones
de miembros se hicieron sobre
todo en los años 1937 y 1938 aunque su número no fuera
muy elevado: 350 afiliados repartidos en media docena de
localidades y un mal edificio en Roma. En Junio del 38 en Génova se contaba con ciento veintiséis simpatizantes de la rama
femenina y mil sesenta y cinco de la masculina (entre ellos el secretario
del CAUR Enmanuelle Gneccoconte Dott)
La
necesidad de empaque representativo conducía a la multiplicación de
cargos, algunos de los cuales, estaban en abierta contradicción con las
instrucciones internas de la Falange, y de esta manera Zayas, en Julio del
38, adjudicaba el adjetivo "general" al de Inspector, lo mismo
al Secretario romano y a los Delegados de servicio de esa ciudad.
La
etapa directiva de Cuartero
y de Zayas abarcó el tiempo de la contienda española. Además de la
interesante atalaya para conocer la puesta en práctica de la política
fascista, los dirigentes falangistas realizaron una labor de ayuda
considerable para la España nacional. Las cuestaciones hechas por la
Falange de Roma en la colonia española aportaron importantes cantidades
de alimentos, tabaco, prendas de lana, camisas azules etc. También se
contribuyó con entusiasmo durante los años de guerra al Aguinaldo del
Soldado y a la obra de Auxilio Social . Manifattura Tabachi Orientalide
Zara donó un
millón de cigarrillos en las navidades del 37 para el Auxilio
Social y para Frente y Hospitales. Posibilidades de suministros bélicos
también las hubo y no solo directas sino como mercado de intermediación
con otros países y así,
unos meses antes el jefe local de Roma, Ponte, había ofrecido 80.000
fusiles del Ejército Suizo al gobierno de Burgos ya que el "el gobierno suizo prefiere dar la preferencia al
General Franco.." ante la demanda de ese material bélico en el que
también estaban interesados los húngaros.
Otro
de los cometidos consistíó
en la búsqueda de medios para financiar la propia Falange italiana,
para ello se acudió a todo aquel que, simpatizante con la causa
nacional, pudiera entregar sus donativos . En julio del 38, el Secretario
Juan Ordinas pedía al
Príncipe de España, don Juan de Borbón, una aportación económica,
finalizando su escrito de petición con un "Mil gracias Señor, a los
Pies Reales de Vuestra Alteza" que más parecía sacado de las páginas
de ABC (edición Sevilla) que de la retórica falangista. Con la finalidad
de allegar fondos para el local de
Roma, Alfonso de Zayas se había
dirigido a diversas órdenes
religiosas solicitando su cooperación.
Escolapios, franciscanos o agustinos aportaban exiguos donativos
(de conformidad con su secular pobreza), pero hacían ver con rotunda
claridad que "nuestros religiosos de tal manera cooperan con dinero y
propaganda en pro de la España de Franco, que
Burgos lo ha reconocido y hemos sido dignos de recibir sus aplausos
y felicitaciones sinceras". De mucha mayor importancia era el
donativo de 5.000 liras que para un número extraordinario
que quería publicar la Falange italiana conseguía Cesar González
Ruano del mismísimo Francisco
Cambó.
Acudir
a los donativos o a las subvenciones se hacia necesario porque a pesar
del buen ambiente de Italia, la prensa falangista se vendía mal. El
Delegado Provincial de Prensa
y Propaganda , Antonio Alcolado
comunicaba a Rodríguez de Gortázar el poco eco que esa prensa tenía en
Italia y así , por ejemplo, el 90% de los ejemplares de
La Voz de España quedaban sin vender.
El
9 de Marzo del 40 se hacía cargo de la jefatura italiana un veterano
del Servicio Exterior, Agustín
de Foxa. Continuaba de Inspector José Antonio Jiménez Arnau
que representando al Partido y a la Delegación de Propaganda tanto
falangista como la del Estado, recibía en ciertos informes criticas por
la cantidad de cargos acumulados. Foxá , en su presentación como jefe,
dejaba claro la intención de romper con los acostumbrados moldes
"coloniales" (o sea de trato con la colonia); fiel a su idea
expresada tiempo atrás de la conjunción colonia-diplomáticos. Se
encontraba además como pez en el agua en el marco italiano. Tradición
cultural, afinidad política, identidad de intereses ¿Qué más podía
pedir el nuevo jefe falangista? El mismo expresaba con suficiente
elocuencia su estado de ánimo: "Creyentes en la cultura latina,
consideramos por lo tanto a los colaboradores del Duce, como lejanos
Camisas Viejas de la gran comunidad de la mano abierta ".
La
época de Foxá en la jefatura de
la Falange en Italia coincide con el inicio de la Guerra mundial. La
solidaridad con la participación en guerra de
Italia quedaba demostrada en el ofrecimiento que Foxá hizo de las
secciones masculina y femenina de la Falange
en labores de retaguardia como hospitales o servicios antiaéreos.
Junto a la proclividad por lo latino, la sumisión en el aspecto religioso
con visita oficial y de uniforme al Papa.
Lo
más interesante de su mandato fueron los informes que remitía sobre
la situación política italiana y acerca de españoles destacados
residentes allí. De neutralidad encubierta calificaba la postura italiana
al comienzo de la contienda, dando por segura su participación al lado de
Alemania. Precisamente uno de los informes remitidos sobre la política
interior del país mediterráneo acarrearía su expulsión por parte de
las autoridades de aquella nación. El informe en cuestión, enviado en
Enero del 41, y en donde
hablaba de los descalabros en Africa y Grecia
aludiendo a comentarios de la calle sobre la apatía del Duce,
la inmoralidad del general Cavallero y
la responsabilidad en la derrota del Conde Ciano,
fueron conocidos por los Servicios Secretos italianos. El escritor
falangista fue acusado de agente del Servicio Inglés de
Inteligencia por el
encargado del Ministerio de
Exteriores italiano. La noticia en España produjo la cólera de Serrano
Suñer. El 23 de Abril del 41 cesaba a Foxá como Jefe de Italia y
calificaba de intolerable para un español falangista y diplomático
hablar en términos desagradables del régimen fascista y de Mussolini. En
algunos medios corrió el falso rumor de que la expulsión de Foxá se
producía porque viendo éste una película sobre la batalla de
Guadalajara había gritado :"corren como italianos". Pero la
verdad era muy otra.
El
Delegado del Servicio Exterior, ahora nuevamente el histórico
Ximénez de Sandoval,
que no creía en las acusaciones que se hacian a Foxá, pidió al
Secretario falangista Angel
María Pascual todo el
auxilio posible para el jefe falangista, pero descartaba, sin duda por no
molestar a los italianos, la petición de rehabilitarle.
Las
informaciones enviadas por Foxá acerca de la familia real española,
habían mostrado la pugna interna entre la anglofilia de Doña Victoria y
la germanofilia de Don Juan. Las relaciones que con éste mantenía la Falange pueden calificarse de muy cordiales. Al
fallecimiento de don Alfonso, Foxá comunicó
el pésame falangista por la muerte del que fuera rey de España y
transmitió el deseo de Serrano Suñer de trasladar los restos al Panteón
de El Escorial. Aquel gesto del Presidente de la Junta Política de la
FET, así como el hecho de que en España se hubieran declarado tres días
de luto servían para el profundo agradecimiento de Don Juan a Serrano y a
Franco .
La
Falange, entre cuyos cantares se encontraba aquel de "no queremos
reyes idiotas que no sepan gobernar" había movilizado para el
entierro del rey exiliado, secciones uniformadas
para asistir a los actos religiosos en la iglesia
de Santa María. Otros participantes en las exequias como el General Queipo
de Llano, (instalado en Italia y que despotricaba contra el gobierno español)
acompañaba el cadáver hasta la iglesia de Monserrat.
La
posibilidad de utilizar la baza de don Juan a favor de la polìtica
del nuevo régimen español era
comentada por Foxá en
informe personal y reservado al Delegado Nacional del Servicio Exterior de
la siguiente forma:
"Continuando
mis anteriores comunicaciones sigo pensando (y si todavía se considera la
formación del Príncipe como una carta a jugar en nuestra política) que
a Don Juan convendría aislarle del ambiente familiar que en nada le
favorece con respecto al Eje".
Sin
prescindir del Secretario de Embajada, Sr. Padilla (excombatiente y
persona por todos conceptos excelente) opino que convendría que el
Partido destacase a un camarada, dotado del mundo, tacto, doctrina y
discreción necesaria, para
contribuir a captar a un Príncipe que por ser de nuestra generación está
de antemano predispuesto a entender la ideología y el estilo de nuestra
Falange.
En
este momento sufre el Príncipe, o las gentes que le rodean, el error
de quererlo ser de todos los españoles, sin distinción de partidos como
si la unificación querida por el Caudillo y por la Juventud española no
existiera.
La
misión básica por lo tanto de este futuro preceptor falangista, sería
convencer a Su Alteza de que la Monarquía futura (si esta se instaura por
voluntad del Caudillo interpretando al pueblo) ha de ser Nacional
Sindicalista o no será."
A
la expulsión de Foxá se hizo cargo de la Falange Angel Pascual.
Durante su mandato se gestionaron nuevos locales para las Falanges de Milán
y Turín con el fin de poder desarrollar los cursos de Lengua y Literatura
española y el Departamento de Orientación Comercial. Así mismo se
doblaba la dotación que percibía la regional del Norte de Italia, que
pasaba de recibir 2500 liras a recibir 5000. Cuidaba también Angel María
Pascual de la traducción de obras falangistas al italianos y anunciaba
para el mes de Noviembre de 1941, la publicación de
títulos con contenidos de José Antonio, Francisco Bravo o José
Luis Arrese. Esperaba, incluso un prologo del Duce Mussolini para el
Humanismo frente a comunismo del Secretario General de la FET José Luis
de Arrese Magra.Toda esa labor de propaganda, cifrada en la publicación
de 18.000 ejemplares, produciría en los cálculos de Pascual un suculento
beneficio económico en torno a las 50.000 liras.
En
el norte de Italia la comarcal estuvo bajo la jefatura de Vicente
Cadenas. Este había sido Jefe de Prensa y Propaganda de la primitiva
Falange. A raíz de la Unificación mostró
sus reticencias por la conversión que
sufría la Falange ( a pesar de que mayoritariamente habìa sido aceptada
por los falangistas) y se negó a solicitar el nuevo carnet de la FET. Mal
visto desde la Delegación de Exterior, en Mayo del 39 Vicente Cadenas,
dejaría de concurrir a la
Casa de Falange por expreso consejo del Delegado Nacional del Servicio
Exterior José del.Castaño; pero inmerso en la inexorable reconducción
de los falangistas disidentes, Cadenas volvía a la militancia activa y más
adelante lo hará trabajando para la Vicesecretaría de Educación
Popular.
En
1942 Cadenas coordinaba una editorial para la traducción de obras
falangistas. Se habían realizado la Historia de la Falange de Francisco
Bravo, La Revolución social del Nacional Sindicalismo de José Luis
deArrese y discursos de Ledesma Ramos, del General Franco y otros.
En
la primavera del 41 esa comarcal del Norte de Italia, radicada en Génova
al mando de José María Galindo ,disponía de jefaturas locales en
Milán, Trieste, Turín y Bolonia. En Toscana radicaba otra
jefatura comarcal con sede en en Florencia y bajo el mando de
Abelardo Gutiérrez de la Rosa) y otra más había en el sur de
Italia con Alfonso Banda de responsable, quien por esas fechas intentaba
la fundación de locales en Campania y Sicilia.
En
1942 se recibían del
Servicio Exterior para el funcionamiento de expansión italiana 10.000
liras mensuales, cantidad insuficiente para Angel Pascual, por estar
destinada a la provincial romana sin dotación alguna para las comarcales.
Un aumento de 5000 liras era imprescindible para el funcionamiento de
estas últimas . Una de ellas
la Jefatura Regional de FET en el norte de Italia
sería alcanzada por el bombardeo inglés el 22 de Octubre de 1942.
Destacaba Angel
Pascual la labor que
desarrollaban en aquella Falange José María Galindo, Vicente
Cadenas y Mariano Ganigué
En
Marzo del 43 había un total de 12 jefaturas regionales y locales
esparcidas por Italia. La
Territorial, radicada en Roma, tenía como funcionarios al Secretario
(A. Pascual) al Jefe local (E. Mártinez), a los delegados de
Administración, del Frente de Juventudes y a la Secretaría de la Sección
Femenina. Contaba además con un mecanógrafo, un ordenanza y dos flechas.
Las
relaciones con la colonia
española
La
colonia española en Roma estaba constituida por cerca de 1000
personas, principalmente religiosos, además de algunos comerciantes y
actores. Si en los primeros tiempos de la guerra civil, Roma había sido
lugar de marcha para muchos españoles, una vez acabada la contienda la
mayoría de ellos regresaron a España.
La
cohesión interna de la colonia era muy débil y se pensaba en la
puesta en práctica de los Misioneros de la Falange y en potenciar la
vertiente cultural de la Obra Pía para lograr una mayor unidad .
Como
puede suponerse en la colonia allí residente la no había problemas
de oposición al régimen español; sin embargo pequeños pero
significativos detalles alarmaban a las autoridades falangistas. Así ocurría cuando a principios del 41, Ximénez de
Sandoval pedía informes sobre las posibles actividades separatistas en la
Universidad Gregoriana y en el Convento de los Carmelitas descalzos. Existían
también presuntas actividades separatistas "de por libre"
promovidas por un sacerdote jesuita Juan Unzalu Landaburu, que fue antes
del Alzamiento representante oficioso del obispo Múgica (como se sabe una
de las escasísimas "ovejas negras" del episcopado para el bando
franquista ). Se desconfiaba también del padre Guenechea, en quien
concurría la grave circunstancia de ser profesor del Príncipe de
Asturias
Los
temores sobre el primero resultaron falsas alarmas y de hecho, el
Secretario Angel Pascual solicitaba
del Delegado Nacional su visto bueno para que el Padre Unzalu, antiguo
separatista convertido a la ideología del nuevo Estado, se encargara de
la ponencia Iglesia-Estado en el adoctrinamiento de los cursillos de
Propagandistas. Curiosamente el también conducido desde otros campos,
Vicente Cadenas, era quien
se encargaba de impartir otra de las ponencias. Este falangista,
antiguo Jefe de Prensa y Propaganda de la Falange, junto a otros 48
falangistas italianos se ofrecían voluntarios para acudir con la División
Azul a luchar contra el comunismo en Julio del 41. En aquel grupo figuraba
también SAR Carlos Habsburgo Lorena y Borbón.
Entre
las delegaciones que funcionaban en la dependencia italiana en 1942 el
Auxilio Social prestaba ayuda a
30 familias españolas necesitadas mediante
donativos procedentes de la ficha azul que reportaba ingresos de 50.000
liras anuales. Se organizaron también loterías para socorro de
necesitados, tal y como ocurrió en Febrero del siguiente año, con la que
se hizo a favor del anciano escultor Emilio Benlliure Morales, afiliado
adherido a la FET de Italia.
En
1943 tomaba posesión como
Jefe Supremo de la Falange en Italia,
al tiempo que ejercía de Embajador en Italia, el histórico Raimundo Fernández
Cuesta. Ese1943 suponía un primer final del régimen italiano. El Gran
Consejo fascista relevaba a Mussolini el 24 de Julio y éste quedaba
detenido en el Gran Sasso a la espera de que Otto Skorzeny
le liberara y se fundara una República Social Italiana bajo los más
directos auspicios de Alemania.
Ese
acontecimiento de derribo del Duce tuvo sus repercusiones también en
España. "Cuando las barbas de tus vecinos veas pelar…" Algo
así debieron pensar ciertos miembros del Consejo Nacional de FET que hacían
profesión de monarquismo y pedían el retorno de la "dinastía histórica".
En el interior del Partido se limaba el lenguaje y se empezaban a
barruntar tiempos difíciles. No quedaba ya lejos la etapa del túnel que
iba a venir y se hacía imprescindible uno de los eslóganes más
resignados de los emitidos por la FET "Paciencia y disciplina".
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