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Publica la Asociación Cultural "Rastro de la Historia".

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El Rastro de la Historia. NÚMERO CUATRO

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LAS RELACIONES ENTRE LA FALANGE Y EL PARTIDO NACIONAL FASCISTA
Francisco Blanco 

Teodoro Adorno fue el creador de  una escala F o escala de intolerantes, de fanático dogmatismo, de consciente antidemocratismo, de fascistas en suma. Culminaba con ese ejercicio intelectual la labor de echar por tierra, de desterrar del lenguaje del hombre civilizado cualquier tentación de aproximarse al "fascismo". Complementaba Adorno la consigna que desde la III Internacional había propulsado Dimitrov, a las órdenes de José Stalin, para satanizar a quien por entonces sentían como el mayor enemigo del comunismo, el fenómeno fascista. Es de  común sentir para los historiadores, el hablar del fascismo, situarlo como una fase a la que el capitalismo recurre en momentos de excepción: pero en el lenguaje habitual ni siquiera se remite uno a las autoridades de Nolte o de Poutlanzas. Fieles a esa táctica descrita,  la palabra se convirtió en término profusamente utilizado, tanto, que más muletilla que otra cosa podía parecer. Sin embargo, frente al nulo valor semántico de estos artilugios del lenguaje, este término  siguió, ha seguido y sigue escociendo. Convenientemente introducido en discursos, proclamas y discusiones pone un colofón ya definitivo hacia el contrincante. "¡Fascista!"… y se terminó el asunto.

Sería prolijo hacer recuento de quién no ha disfrutado en algún escrito de oponente, de tal calificativo y no es este espacio para tan ardua recopilación, Es precisamente por este aspecto sumamente peyorativo   el que nadie quiera o admita que se le aproxime al "fascismo" con la excepción de los fascistas medulares o de grupos o individualidades "originales", antisistema, que las más veces portan en su ropaje fascista aspectos sólo parciales y desenfrenados de lo que ha sido el fascismo.

Pero no siempre fue así  El antiguo dirigente del socialismo italiano Benito Mussolini  fue  capaz de crear un modelo político para hacer frente al movimiento de la izquierda movilizando a la mayoría de la nación italiana. En sus comienzos el fascismo italiano significó lo moderno, no era la mercancía caducada  que desde el sótano  se sacaba al mostrador. El fascismo se situaba como algo novedoso, distinto y satisfactorio en donde se incluían también sectores de la vanguardia. El historiador comunista Amendola, represaliado por el Estado mussoliniano,  advertía que si se negaba que el fascismo italiano había contado con el apoyo mayoritario del pueblo era porque aún los males del fascismo estaban presentes.  Novedoso y popular en sus orígenes, sin duda alguna. 


Cuando en el primer y único Congreso de la Falange en el año  1953, Eugenio Montes  proclamaba que  "los fascismos han sido una respuesta falsa a  un  problema verdadero" olvidaba que algunos años antes, el fascismo italiano representó una ilusión tentadora y que entre los lazos tejidos en su entorno, producto de una general  admiración hacía ese país mediterráneo, se contaron los de la Falange y muy en particular la suya propia.

La gran mayoría de los historiadores contemporáneos sitúan a la Falange en los parámetros de un "fascismo" hispano, sui géneris en ciertos aspectos pero con rasgos próximos a ese fenómeno político. En una labor revisionista, erudita y profunda Adolfo Muñoz Alonso o Salvador de Brocá desmenuzaron los ingredientes ideológicos que constituyó la idea falangista y llegaron a la conclusión de que no eran los mismos. La clave católica suministraba aportes radicalmente distintos. Quien quiera profundizar en este tema puede acudir a los dos citados o disfrutar con Entre lo espontáneo y lo difícil de Miguel Argaya. Para aclarar ideas más que nada.

En cualquier caso, los desbroces intelectuales, elaborados a posteriori, muy acertados por otra parte, no deben hacer perder de vista la realidad histórica, lo que fue. Negar una afinidad, una simpatía o una especial "química" (como dicen los cursis de hoy) es sencillamente un dislate.

El semanario FE dedicaba un espacio de forma continuada a "Vida fascista", porque se suponía espejo en qué mirarse. Saludo brazo en alto, saludo ibero, pero también romano. Y escrito está y por él mismo, como prólogo al libro El Fascismo, la visita que José Antonio Primo de Rivera realizó a Roma en donde se entrevistó con Benito Mussolini.  Más que acuerdos, lo que sugiere aquel hecho es una especie de visita de cortesía, un primer encuentro que no fue más allá de las recepciones habituales de los hombres con poder, de los nuevos Pontífices de una Roma con afán creador. Al fin y al cabo todo es Italia. Pero Primo de Rivera, como no podía ser menos, no minimizó el encuentro. Un texto elogioso hacia la figura del Duce en un marco que bien sugiere un lienzo de la pintura metafísica de Chririco, volúmenes sin fin, solitarios, cercados de arquitectura clásica: "Mussolini trabaja en un salón inmenso, de mármol, sin muebles apenas. Allá, en una esquina, al otro extremo de la puerta de entrada, estaba tras de su mesa de trabajo. Se le veía de lejos, solo en la inmensidad del salón."  De resultados positivos, de colaboración poco se sabe. De subvenciones hacia la Falange por parte del PNF con claros fines de obtener una sucursal política en Iberia han hablado algunos relatores; pero más que otra cosa, propinas debieron ser, porque el lamentable estado económico de la FE de las JONS  no permite suponer remesas suculentas procedentes de Italia. Era ,quizás, que todavía la Falange no  daba para más en la estrategia de construcción soñada por Italia.


Italia, la referencia obligada en donde la latinidad servía de común identidad , fue  destino  para múltiples encuentros entre miembros de la Falange y del Partido Nacional Fascista, fundamentalmente a raíz del comienzo de la guerra civil. Si ya Milán tuvo el honor de ser "la primera camisa vieja de la Falange", en palabras de Agustín de Foxá,  distintas ciudades italianas contarían con grupos de la Falange exterior y  con esa nación se establecerían lazos para el fortalecimiento de las relaciones.


Los intercambios

Un rápido repaso de algunos de los intercambios Falange-PNF resultan interesantes como indicadores del contexto de confianza en que se desarrollaba la labor falangista

El 2 de Febrero del 1937 el Jefe Territorial de la Falange de Aragón, Jesús Muro, con el Jefe falangista italiano Arturo Cuartero y el director del periódico Amanecer ,Antonio Pazos,  llegaban a Italia en misión de acercamiento con destacados elementos del  PNF. Eran tiempos donde la Falange pensaba en la conquista del Estado y la ayuda que podía brindar Italia había de ser muy importante para el grupo español, lo que no significaba la falta de suspicacia, una temerosa  preocupación de los falangistas ante los deseos del PNF de controlar para su favor a la Falange a través del asesor diplomático Marchiandi, enviado del Duce. Temor que  manifestaba el "experto" relaciones internacionales de la Falange,  Felipe Ximènez de Sandoval,  a Arturo Cuartero.

Los acontecimientos internos de la Falange Española, subsumida en la creada FET en Abril del 37, invalidaron cualquier proceso autónomo y a partir de Abril se incardinó una política de relaciones sometida ya  al cuño del neofalangismo otorgado por el Decreto de Unificación.

A finales de junio del 37 se anunciaba la inminente llegada a las colonias del Fascio al Estero de un nutrido grupo de flechas de las Organizaciones Juveniles. A su frente un Coronel del Ejército, el escritor Ernesto Giménez Caballero, el Inspector del Servicio Exterior de la Falange, Rodríguez de Gortázar, el cantante Miguel Fleta y la hija menor del General Queipo de Llano. Los cuatrocientos  muchachos de la expedición se alojaron en Ostia, las doscientas ocho muchachas en Tirrenia. Casi todos ellos eran huérfanos de combatientes. Posiblemente fue entonces cuando esa culmen de la excentricidad y del genio que fue Giménez Caballero urgía a la unificación estética Falange-Requetés en base al entusiasmo que la boina roja despertaba en Italia. En Noviembre,  Alfonso de Zayas y Javier Sanz fueron comisionados para acudir al desfile de los diez mil  integrantes de la CTV que procedentes de España, volvían a su nación.

En Mayo del siguiente año para un acto de solidaridad italo -española acudieron a Roma destacados miembros del Partido y "añadidos" a él, que laboraban entonces con todas sus fuerzas a favor del Partido único del nuevo Estado. Fortalecían lazos de unión José María Pemán, Esteban Bilbao, José A. Giménez Arnau, Manuel Halcón, Martínez de Bedoya, Pemartín, Lequerica o el Conde de Mayalde .

En  el invierno  Pilar Primo de Rivera  acudía también  a Italia y el Secretario General Fernández Cuesta lo haría en Marzo del 39 para conmemorar la fundación de los Fascios de Combate. En Abril del 40 partía una expedición de lo más selecto de la Falange, encuadrado en el SEU, con José Miguel Guitarte al frente. El 10 de Octubre de ese año, cadetes españoles de las Organizaciones Juveniles desfilaban ante el mismísimo  Duce en  Padua tras un accidentado viaje por tierras francesas y al mes siguiente el hombre fuerte de la FET,  Ramón Serrano Suñer, llegaba también a Roma.

A comienzos de Octubre de 1941,  doscientos cadetes de las juventudes falangistas llegaban a Génova invitados por el Secretario del Partido Fascista, Ettore Muti. Visitas y agasajos por parte de las autoridades italianas contrastaban con la dejadez hacia la expedición juvenil por parte del cónsul español en Génova que no acudió tan siquiera   a recibirla.

Los momentos tensos del combate desencadenado en Europa, servían al nuevo Jefe del SEU, Carlos María Rodríguez de Valcárcel , para solidarizarse con sus homólogos del GUF con quien había un "común destino de generación" deseando con esperanza la victoria sobre el "comunismo, eterno enemigo".

Aquel hermanamiento se había manifestado una vez más en Abril con la recepción por el Secretario General de la Falange a la responsable del Fascio Femenino Marquesa Olga Medici de Vascello. En Agosto del 42 se realizó una propuesta de intercambio cultural realizada por el Subjefe del Estado Mayor de la GIL (Juventud italiana del Litorio) al Frente de Juventudes en donde la oferta se hacía en base a textos de José Antonio Primo de Rivera, del ministro italiano Bottai, material fílmico, bibliotecas, encuentros deportivos o intercambio entre jóvenes artistas. Becas de reciprocidad llevaron a Italia (en donde atravesaron una angustiosa situación económica) a grupos de estudiantes falangistas, algunos llamados más tarde a relevantes papeles políticos. Entre ellos  figuraban José Luis Ochoa, Eduardo Navarro y Torcuato Fernández Miranda

Funerales por José Antonio, por el lider rumano de la Guardia de Hierro Cornelio Codreanu, por el Capitán Haya, por Calvo Sotelo etc, promovidos por sus distintos partidarios hacían coincidir  a las figuras más representativas de movimientos nacionales desplazados en Roma, así como a preeminentes figuras del Partido Fascista. Aquellos actos luctuosos suponían un eslabón más en la confraternización de grupos de ideología afín.

 Hubo también fraternidad en letra impresa.  En homenaje a los voluntarios italianos que regresaban a su país, el Jefe falangista  Alfonso de Zayas publicó un único número de Flechas del Yugo;  más adelante apareció Legiones y Falanges que, en palabras de quien fuera redactor jefe de la revista, obedecía a la simpatía y camaradería entre falangistas y fascistas. Subvencionaban aquella empresa conjunta la FET española y el PNF italiano mediante sendas aportaciones de 400.000 liras anuales. Los primeros seis números se editaron en Milán, a partir del séptimo la versión en lengua castellana se haría en Madrid Actuaban de directores Giuseppe Lombrassa y Agustín de Foxá  No se recataba el jefe falangista  en la defensa a ultranza de la publicación en una época de escaso alborozo económico. En carta dirigida al Jefe de la Propaganda de Exterior falangista, Miguel Moya, le hacía ver la importancia de mantener ese tipo de relaciones con la Italia fascista en momentos donde muchos países buscaban la amistad del Eje. Primeras firmas italianas colaboraban en la publicación y el propio Benito Mussolini había realizado para el número inicial una cariñosa dedicatoria. En justa contrapartida, escritores españoles estrechamente afines al Partido como Jacinto Miquelarena, Manuel Halcón, Melchor Fernández Almagro, Samuel Ros, Francisco Cossio, Eugenio D'Ors, Xavier de Echarri, M. R. de Rivas, Giménez Caballero, Goméz de la Serna o Dionisio Ridruejo ofrecían también su colaboración. Este último, apuntalaba con su neoclasicismo poético, en soneto, la admiración más absoluta hacia la figura del Duce: 

Estatua de tu propio pensamiento / Roma de piedra firme y ensanchada / sobre el calor del alma edificada,/ dura al reposo y noble al movimiento. / Pulso, atadura, corazón y aliento / que vuelves a la Italia levantada / la majestad ardiente de la espada, / la luz del trigo y la sazón del viento. / Salvaste las columnas del olvido, / tierras y tiempo dilató tu suerte / donde aprende la Historia su sentido. / Vértice de tus días, roca fuerte / y sangre paternal donde ha vencido / la apariencia del mármol a la muerte.


La organización

En Italia  habia afiliados a la Falange Exterior  desde finales de 1935 surgidos con la constitución del grupo milanés, el primero de los de la Falange Exterior. Arturo Cuartero, relataba años más tarde su nombramiento por José Antonio "... y con el placet del Fascio a cuya escuadra "Oberdan" adherí desde el año 1919" 

Cuartero contaba con Juan Ordinas al frente de la Secretaria Local y ,pronto,  la jefatura de Milán pasaría   a ser Jefatura Provincial de Italia .El nombramiento de Jefe de la  Falange italiana había recaído en Cuartero debido a la petición hecha en Septiembre del 36 por Manuel Hedilla de que fuera éste quien se encargara  de la representación falangista en aquella nación.  La promoción de este falangista había venido auspiciada por Maximino García Venero, el historiador falangista, creador del grupo radicado en Génova. 

Cuartero mantenía comunicación con Hedilla, y cuando se creó el Servicio Exterior de la FE, con Felipe Ximénez de Sandoval. En aquellos incipientes escarceos del nuevo Servicio, la extensión italiana colaboraba en la protesta por la expatriación de niños españoles donde la Falange alzaba la bandera de la repatriación. Había un eco favorable a la actividad falangista en Italia. Los medios de comunicación italianos habían tomado partido de manera contundente por la España rebelde y eso les había  valido el agradecimiento que, en Octubre del 36, manifestaban tanto  Federico de Urrutia como  Luis  Casaus.

La incorporación de Arturo Cuartero  al ejército nacional  dejaba vacante la jefatura, que fue asumida de forma interina por  Bibiano de Guzmán.  Este falangista, a raíz de los sucesos de Salamanca, debió participar en las intrigas de los resistentes a la  Unificación y desapareció de la escena política.

 El 4 de Marzo de 1937,  Jesús Muro, Jefe provincial de Zaragoza y uno de los  hombres fuertes de la Falange, había nombrado  a Antonio Mingote Campos,  Jefe de la Falange en Roma y a Juan Ordinas  Delegado de Prensa y Propaganda  y Secretario. La labor obstruccionista de la diplomacia española (en la versión falangista), incluso en la capital romana no iba a ser una excepción . Ante aquel nombramiento, la embajada de la España nacional exigió la conformidad de la Secretaría de Relaciones Exteriores del Gobierno de Burgos  y mostró sus intenciones para supervisar y controlar las actividades falangistas. En esta ocasión no había posibilidad de alegar encontronazos con el gobierno italiano, ya que el propio Director de Seguridad italiano, senador Bechini, dirigía una carta a la embajada , mostrando su complacencia por la constitución de la Falange.

Los roces con la diplomacia española y los intentos de actitud tutelar hacia la Falange dificultaron (según el Secretario Juan Ordinas) el reconocimiento oficial de la organización española, hecho que no se produciría hasta Enero de 1938. Esa era también la causa de que desde el PNF se  mantuviera una actitud  "con simpatía pero no con entusiasmo" Debieron mejorar  las relaciones, o al menos eso le parecía a Cuartero, porque en Mayo del 38 pensaba  que la Falange se iba atrayendo al Cuerpo Diplomático.

Creada la Delegación Nacional del Servicio Exterior,  Del Castaño había confirmado, el 20 de Mayo de 1937, en su puesto a Arturo Cuartero y le pedía una continuidad en la labor practicada por aquellas JONSEn un ambiente carente de contenciosos, Juan Ordinas  procuraba expandir la ideología del bando nacional con la creación de un Servicio de Radio Información emitido   desde España por el otoño de aquel año. 

Dada la relevancia que tenía Italia, desde 1938 se instaló allí una Delegación especial de la FET a cuyo frente se situó a  Alfonso de Zayas  y  la Marquesa de Vallejo

En Junio del 38 Del  Castaño comunicaba a Cuartero que el nombramiento de Zayas no se hacía por desconfianza hacía él sino "por resolución de orden superior" y por tener cerca del PNF un Delegado Directo del Movimiento.  Consecuencia de aquella medida fue el traslado de la histórica jefatura provincial radicada en Milán a Roma.

 Pero pronto surgirían las rencillas. Si en Mayo del 38 Cuartero  denunciaba al  Secretario romano Ordinas como el mayor mal de aquella Falange y de tener anulado al jefe Mingote Campos, era ahora Zayas quien se descolgaba contra Cuartero con acusaciones de índole política (malas relaciones con el PNF) y de índole moral (buenas relaciones con una viuda francesa). 

 A esos problemas internos se unía la falta de coordinación entre las delegaciones de la FET. El nombramiento realizado sin contar con la Delegación Nacional, de la responsable de Frente y Hospitales en Italia, Marquesa de la Gándara,  fue respetado a pesar de la anomalía; sin embargo no ocurrió lo mismo con los efectuados por el Auxilio Social que fueron declarados nulos. Este comportamiento autonomista de Frentes y Hospitales era moneda corriente en la actuación de esta Delegación en manos exclusivas del carlismo.

 En Diciembre de 1939 Zayas abandonaba el cargo de responsable en Italia. Los rumores sobre el cambio venían ya de tiempo atrás y , de hecho, esos comentarios, dejaron sin efecto medidas previstas por  Zayas  como el nombramiento de Antonio Alcolado. Aparecía un nuevo Jefe, José Antonio Jiménez Arnau , hermano de quien entonces era Delegado Nacional del Servicio Exterior, que simultaneaba el cargo con el de Inspector falangista de aquella área geográfica.

 Desde 1935 se había ido tejiendo la estructura italiana. Al primitivo grupo milanés se habían ido añadiendo otros núcleos que ampliaban el espacio geográfico y humano de la Falange italiana Así la Falange romana se fundó en diciembre del 36 y la de Génova en Octubre del 37. Las inscripciones de miembros  se hicieron sobre todo en los años 1937 y 1938 aunque su número no fuera  muy elevado: 350 afiliados repartidos en media docena de localidades y un mal edificio en Roma. En Junio del 38 en Génova  se contaba con ciento veintiséis simpatizantes de la rama femenina y mil sesenta y cinco de la masculina (entre ellos el secretario del CAUR Enmanuelle Gneccoconte Dott)

La necesidad de empaque representativo conducía a la multiplicación de cargos, algunos de los cuales, estaban en abierta contradicción con las instrucciones internas de la Falange, y de esta manera Zayas, en Julio del 38, adjudicaba el adjetivo "general" al de Inspector, lo mismo al Secretario romano y a los Delegados de servicio de esa ciudad.    

La etapa directiva de  Cuartero y de Zayas abarcó el tiempo de la contienda española. Además de la interesante atalaya para conocer la puesta en práctica de la política fascista, los dirigentes falangistas realizaron una labor de ayuda considerable para la España nacional. Las cuestaciones hechas por la Falange de Roma en la colonia española aportaron importantes cantidades de alimentos, tabaco, prendas de lana, camisas azules etc. También se contribuyó con entusiasmo durante los años de guerra al Aguinaldo del Soldado y a la obra de Auxilio Social . Manifattura Tabachi Orientalide Zara donó  un  millón de cigarrillos en las navidades del 37 para el Auxilio Social y para Frente y Hospitales. Posibilidades de suministros bélicos también las hubo y no solo directas sino como mercado de intermediación con otros países  y así, unos meses antes el jefe local de Roma, Ponte, había ofrecido 80.000 fusiles del Ejército Suizo al gobierno de Burgos ya que el  "el gobierno suizo prefiere dar la preferencia al General Franco.." ante la demanda de ese material bélico en el que también estaban interesados los húngaros.

 Otro de los  cometidos consistíó en la búsqueda de medios para financiar la propia Falange italiana,  para ello se acudió a todo aquel que, simpatizante con la causa nacional, pudiera entregar sus donativos . En julio del 38, el Secretario  Juan Ordinas  pedía al Príncipe de España, don Juan de Borbón, una aportación económica, finalizando su escrito de petición con un "Mil gracias Señor, a los Pies Reales de Vuestra Alteza" que más parecía sacado de las páginas de ABC (edición Sevilla) que de la retórica falangista. Con la finalidad de allegar fondos para el local  de Roma, Alfonso de Zayas  se había  dirigido  a diversas órdenes religiosas solicitando su cooperación.  Escolapios, franciscanos o agustinos aportaban exiguos donativos (de conformidad con su secular pobreza), pero hacían ver con rotunda claridad que "nuestros religiosos de tal manera cooperan con dinero y propaganda en pro de la España de Franco, que  Burgos lo ha reconocido y hemos sido dignos de recibir sus aplausos y felicitaciones sinceras". De mucha mayor importancia era el donativo de 5.000 liras que para un número extraordinario  que quería publicar la Falange italiana conseguía Cesar González Ruano del mismísimo  Francisco Cambó.

 Acudir a los donativos o a las subvenciones se hacia necesario porque a pesar del buen ambiente de Italia, la prensa falangista se vendía mal. El Delegado Provincial  de Prensa y Propaganda , Antonio  Alcolado comunicaba a Rodríguez de Gortázar el poco eco que esa prensa tenía en Italia y así , por ejemplo, el 90% de los ejemplares de  La Voz de España quedaban sin vender.

  El 9 de Marzo del 40 se hacía cargo de la jefatura italiana un veterano del Servicio Exterior,  Agustín de Foxa. Continuaba de Inspector José Antonio Jiménez Arnau  que representando al Partido y a la Delegación de Propaganda tanto falangista como la del Estado, recibía en ciertos informes criticas por la cantidad de cargos acumulados. Foxá , en su presentación como jefe, dejaba claro la intención de romper con los acostumbrados moldes "coloniales" (o sea de trato con la colonia); fiel a su idea expresada tiempo atrás de la conjunción colonia-diplomáticos. Se encontraba además como pez en el agua en el marco italiano. Tradición cultural, afinidad política, identidad de intereses ¿Qué más podía pedir el nuevo jefe falangista? El mismo expresaba con suficiente elocuencia su estado de ánimo: "Creyentes en la cultura latina, consideramos por lo tanto a los colaboradores del Duce, como lejanos Camisas Viejas de la gran comunidad de la mano abierta ". 

La época de Foxá en la jefatura  de la Falange en Italia coincide con el inicio de la Guerra mundial. La solidaridad con la participación en guerra de  Italia quedaba demostrada en el ofrecimiento que Foxá hizo de las secciones masculina y femenina de la Falange  en labores de retaguardia como hospitales o servicios antiaéreos. Junto a la proclividad por lo latino, la sumisión en el aspecto religioso con visita oficial y de uniforme al Papa.

 Lo más interesante de su mandato fueron los informes que remitía sobre la situación política italiana y acerca de españoles destacados residentes allí. De neutralidad encubierta calificaba la postura italiana al comienzo de la contienda, dando por segura su participación al lado de Alemania. Precisamente uno de los informes remitidos sobre la política interior del país mediterráneo acarrearía su expulsión por parte de las autoridades de aquella nación. El informe en cuestión, enviado en Enero del 41,  y en donde hablaba de los descalabros en Africa y Grecia  aludiendo a comentarios de la calle sobre la apatía del Duce,   la inmoralidad del general Cavallero y  la responsabilidad en la derrota del Conde Ciano,  fueron conocidos por los Servicios Secretos italianos. El escritor falangista fue acusado de agente del Servicio Inglés de  Inteligencia  por el encargado del  Ministerio de Exteriores italiano. La noticia en España produjo la cólera de Serrano Suñer. El 23 de Abril del 41 cesaba a Foxá como Jefe de Italia y calificaba de intolerable para un español falangista y diplomático hablar en términos desagradables del régimen fascista y de Mussolini. En algunos medios corrió el falso rumor de que la expulsión de Foxá se producía porque viendo éste una película sobre la batalla de Guadalajara había gritado :"corren como italianos". Pero la verdad era muy otra. 

El Delegado del Servicio Exterior, ahora nuevamente el histórico  Ximénez  de Sandoval, que no creía en las acusaciones que se hacian a Foxá, pidió al Secretario  falangista Angel María Pascual  todo el auxilio posible para el jefe falangista, pero descartaba, sin duda por no molestar a los italianos, la petición de rehabilitarle. 

Las informaciones enviadas por Foxá acerca de la familia real española, habían mostrado la pugna interna entre la anglofilia de Doña Victoria y la germanofilia de Don Juan. Las relaciones que con éste  mantenía la Falange pueden calificarse de muy cordiales. Al fallecimiento de don Alfonso, Foxá  comunicó el pésame falangista por la muerte del que fuera rey de España y transmitió el deseo de Serrano Suñer de trasladar los restos al Panteón de El Escorial. Aquel gesto del Presidente de la Junta Política de la FET, así como el hecho de que en España se hubieran declarado tres días de luto servían para el profundo agradecimiento de Don Juan a Serrano y a Franco .   

 La Falange, entre cuyos cantares se encontraba aquel de "no queremos reyes idiotas que no sepan gobernar" había movilizado para el entierro del rey exiliado, secciones uniformadas  para asistir a los actos religiosos en la iglesia  de Santa María. Otros participantes en las exequias como el  General  Queipo de Llano, (instalado en Italia y que despotricaba contra el gobierno español) acompañaba el cadáver hasta la iglesia de Monserrat.

La posibilidad de utilizar la baza de don Juan a favor de la polìtica del nuevo régimen español  era comentada por Foxá  en informe personal y reservado al Delegado Nacional del Servicio Exterior de la siguiente forma:

 "Continuando mis anteriores comunicaciones sigo pensando (y si todavía se considera la formación del Príncipe como una carta a jugar en nuestra política) que a Don Juan convendría aislarle del ambiente familiar que en nada le favorece con respecto al Eje".

Sin prescindir del Secretario de Embajada, Sr. Padilla (excombatiente y persona por todos conceptos excelente) opino que convendría que el Partido destacase a un camarada, dotado del mundo, tacto, doctrina y discreción  necesaria, para contribuir a captar a un Príncipe que por ser de nuestra generación está de antemano predispuesto a entender la ideología y el estilo de nuestra Falange.

En este momento sufre el Príncipe, o las gentes que le rodean, el error de quererlo ser de todos los españoles, sin distinción de partidos como si la unificación querida por el Caudillo y por la Juventud española no existiera.

La misión básica por lo tanto de este futuro preceptor falangista, sería convencer a Su Alteza de que la Monarquía futura (si esta se instaura por voluntad del Caudillo interpretando al pueblo) ha de ser Nacional Sindicalista o no será."

  A la expulsión de Foxá se hizo cargo de la Falange Angel Pascual. Durante su mandato se gestionaron nuevos locales para las Falanges de Milán y Turín con el fin de poder desarrollar los cursos de Lengua y Literatura española y el Departamento de Orientación Comercial. Así mismo se doblaba la dotación que percibía la regional del Norte de Italia, que pasaba de recibir 2500 liras a recibir 5000. Cuidaba también Angel María Pascual de la traducción de obras falangistas al italianos y anunciaba para el mes de Noviembre de 1941, la publicación de  títulos con contenidos de José Antonio, Francisco Bravo o José Luis Arrese. Esperaba, incluso un prologo del Duce Mussolini para el Humanismo frente a comunismo del Secretario General de la FET José Luis de Arrese Magra.Toda esa labor de propaganda, cifrada en la publicación de 18.000 ejemplares, produciría en los cálculos de Pascual un suculento beneficio económico en torno a las 50.000 liras.

 En el norte de Italia la comarcal estuvo bajo la jefatura de Vicente Cadenas. Este había sido Jefe de Prensa y Propaganda de la primitiva Falange. A raíz de la Unificación  mostró sus reticencias por la conversión  que sufría la Falange ( a pesar de que mayoritariamente habìa sido aceptada por los falangistas) y se negó a solicitar el nuevo carnet de la FET. Mal visto desde la Delegación de Exterior, en Mayo del 39 Vicente Cadenas, dejaría de concurrir  a la Casa de Falange por expreso consejo del Delegado Nacional del Servicio Exterior José del.Castaño; pero inmerso en la inexorable reconducción de los falangistas disidentes, Cadenas volvía a la militancia activa y más adelante lo hará trabajando para la Vicesecretaría de Educación Popular.

 En 1942 Cadenas coordinaba una editorial para la traducción de obras falangistas. Se habían realizado la Historia de la Falange de Francisco Bravo, La Revolución social del Nacional Sindicalismo de José Luis deArrese y discursos de Ledesma Ramos, del General Franco y otros.  

En la primavera del 41 esa comarcal del Norte de Italia, radicada en Génova al mando de José María Galindo ,disponía de jefaturas locales en  Milán, Trieste, Turín y Bolonia. En Toscana radicaba otra jefatura comarcal con sede en en Florencia y bajo el mando de  Abelardo Gutiérrez de la Rosa) y otra más había en el sur de Italia con Alfonso Banda de responsable, quien por esas fechas intentaba la fundación de locales en Campania y Sicilia. 

 En 1942 se recibían  del Servicio Exterior para el funcionamiento de expansión italiana 10.000 liras mensuales, cantidad insuficiente para Angel Pascual, por estar destinada a la provincial romana sin dotación alguna para las comarcales. Un aumento de 5000 liras era imprescindible para el funcionamiento de estas últimas . Una  de ellas la Jefatura Regional de FET en el norte de Italia  sería alcanzada por el bombardeo inglés el 22 de Octubre de 1942. Destacaba    Angel Pascual  la labor que  desarrollaban en aquella Falange José María Galindo, Vicente Cadenas y Mariano Ganigué 

 En Marzo del 43 había un total de 12 jefaturas regionales y locales esparcidas por Italia.  La Territorial, radicada en Roma, tenía como funcionarios al Secretario  (A. Pascual) al Jefe local (E. Mártinez), a los delegados de Administración, del Frente de Juventudes y a la Secretaría de la Sección Femenina. Contaba además con un mecanógrafo, un ordenanza y dos flechas.


Las relaciones con la  colonia española

La colonia española en Roma estaba constituida por cerca de 1000 personas, principalmente religiosos, además de algunos comerciantes y actores. Si en los primeros tiempos de la guerra civil, Roma había sido lugar de marcha para muchos españoles, una vez acabada la contienda la mayoría de ellos regresaron a España.

La cohesión interna de la colonia era muy débil y se pensaba en la puesta en práctica de los Misioneros de la Falange y en  potenciar  la vertiente cultural de la Obra Pía para lograr una mayor unidad .

Como puede suponerse en la colonia allí residente la no había problemas de oposición al régimen español; sin embargo pequeños pero significativos detalles alarmaban a las autoridades falangistas.  Así ocurría cuando a principios del 41, Ximénez de Sandoval pedía informes sobre las posibles actividades separatistas en la Universidad Gregoriana y en el Convento de los Carmelitas descalzos. Existían también presuntas actividades separatistas "de por libre" promovidas por un sacerdote jesuita Juan Unzalu Landaburu, que fue antes del Alzamiento representante oficioso del obispo Múgica (como se sabe una de las escasísimas "ovejas negras" del episcopado para el bando franquista ). Se desconfiaba también del padre Guenechea, en quien concurría la grave circunstancia de ser profesor del Príncipe de Asturias

 Los temores sobre el primero resultaron falsas alarmas y de hecho, el Secretario Angel Pascual  solicitaba del Delegado Nacional su visto bueno para que el Padre Unzalu, antiguo separatista convertido a la ideología del nuevo Estado, se encargara de la ponencia Iglesia-Estado en el adoctrinamiento de los cursillos de Propagandistas. Curiosamente el también conducido desde otros campos, Vicente Cadenas,  era quien  se encargaba de impartir otra de las ponencias. Este falangista, antiguo Jefe de Prensa y Propaganda de la Falange, junto a otros 48 falangistas italianos se ofrecían voluntarios para acudir con la División Azul a luchar contra el comunismo en Julio del 41. En aquel grupo figuraba también SAR Carlos Habsburgo Lorena y Borbón.

  Entre las delegaciones que funcionaban en la dependencia italiana en 1942 el Auxilio Social prestaba ayuda  a 30 familias españolas necesitadas  mediante donativos procedentes de la ficha azul que reportaba ingresos de 50.000 liras anuales. Se organizaron también loterías para socorro de necesitados, tal y como ocurrió en Febrero del siguiente año, con la que se hizo a favor del anciano escultor Emilio Benlliure Morales, afiliado adherido a la FET de Italia.


En 1943 tomaba  posesión como Jefe Supremo de la Falange en Italia, al tiempo que ejercía de Embajador en Italia, el histórico Raimundo Fernández Cuesta. Ese1943 suponía un primer final del régimen italiano. El Gran Consejo fascista relevaba a Mussolini el 24 de Julio y éste quedaba detenido en el Gran Sasso a la espera de que Otto Skorzeny  le liberara y se fundara una República Social Italiana bajo los más directos auspicios de Alemania.   

Ese acontecimiento de derribo del Duce tuvo sus repercusiones también en España. "Cuando las barbas de tus vecinos veas pelar…" Algo así debieron pensar ciertos miembros del Consejo Nacional de FET que hacían profesión de monarquismo y pedían el retorno de la "dinastía histórica". En el interior del Partido se limaba el lenguaje y se empezaban a barruntar tiempos difíciles. No quedaba ya lejos la etapa del túnel que iba a venir y se hacía imprescindible uno de los eslóganes más resignados de los emitidos por la FET "Paciencia y disciplina".