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Proyección de la Falange en los Estados Unidos (1936-39)

-Francisco A. Blanco-

 

En Diciembre de 1935 José Antonio Primo de Rivera había asistido en Milán a la fundación de la primera extensión que la Falange Española tenía fuera de su Patria. De manera espontánea y por un fenómeno de mimetismo no controlado por la jefatura falangista, pequeños núcleos de españoles emigrantes fueron alumbrando embriones de minifalanges en sus respectivos países.

Este fenómeno reducido y casi anecdótico recibirá un fuerte impulso por las nuevas condiciones que atraviesa España a partir del 18 de Julio de 1936. La Guerra ha comenzado y los españoles residentes en el exterior toman partido por uno u otro bando y una vez ubicados se vinculan con la opción política que les resulta más afín.

Por lo que atañe a Falange Española , uno de sus Servicios, el de Intercambio y Propaganda dependiente del Servicio de Prensa y Propaganda de la FE se encargaba de estrechar lazos con naciones y grupos políticos afines, además de buscar responsables que, en las colonias españolas desperdigadas por el mundo, divulgaran la idea falangista y allegaran fondos para mantener la guerra. El aumento de esos núcleos y de los cometidos fijados hizo necesaria la creación de un organismo que los coordinara; con esa finalidad, en Febrero de 1937, nacía el Servicio Exterior de Falange Española de las JONS con Felipe Ximénez de Sandoval al frente del mismo.

Su existencia fue muy breve. Dos meses más tarde de su nacimiento el General Franco promulgaba el Decreto de Unificación y la Falange Española de las JONS se convertía en Falange Española Tradicionalista y de las JONS con unos organismos ahora denominados Delegaciones Nacionales de Servicio que estructuraban al Partido único. Al frente de uno de ellos, la Delegación Nacional del Servicio Exterior, José del Castaño Cardona un diplomático afecto al bando nacional, se convertía en impulsor y auténtico artífice de lo que iba a ser el nuevo entramado.

Una serie de pinceladas, breves por motivos obvios, ayudarán a entender esta creación. Su difusión mayor se dio en las republicas iberoamericanas y en Filipinas aunque su presencia-en ocasiones testimonial- fue mucho más amplia; las desavenencias internas, tanto en el seno de las propias falanges como en la relación con otras gentes afines al bando nacional, constituyeron un rasgo tan repetido que parece formar parte de la propia esencia de esas organizaciones. La sumisión a la diplomacia franquista, bien a embajadores, bien a los representantes oficiosos, se convertiría en norma imperante. Por último, la viveza de esas organizaciones se irá extinguiendo al finalizar la guerra y encontrará nuevas dimensiones para su desarrollo en la etapa siguiente en donde destacan fuertes problemas para sobrevivir en el nuevo contexto de enfrentamiento mundial.

Precisamente cuando el mundo se disponga a una nueva conflagración, a la Falange Española y a sus núcleos en el exterior se les tendrá por claramente definidos en cuanto a con quién se juegan los cuartos. Méritos propios e invenciones ajenas - en donde sin dudar había una competencia entre panamericanismo e iberoamericanismo- fueron creando condiciones asfixiantes para la supervivencia de las falanges en el área americana. De los EE.UU. de América del Norte saldrían las más graves acusaciones . Se resucitaba la doctrina Monroe:"América para los americanos", naturalmente para los americanos…del Norte.

Estados Unidos de América del Norte

Para el conocimiento del grupo de la Falange en USA, una presencia poco más que testimonial, así como ciertos avatares de los personajes que en ella intervinieron resulta sumamente interesante la correspondencia mantenida por el eminente oftalmólogo español Ramón Castroviejo.

Ramón Castroviejo se encontraba en Logroño cuando estalló el Alzamiento del 18 de Julio, desde allí marchó a USA, nación en la que había pasado once años, con el fin de ejercer su profesión y al tiempo lograr recursos y hacer propaganda en favor de la causa nacional en un lugar donde la colonia española era totalmente proclive al gobierno de la República y en donde "los adictos a nuestro movimiento se podían contar con los dedos de las manos" . Su primera comunicación realizada con su amigo Valentín de Mollinedo (un falangista "duro" corresponsal gráfico que había estado también trabajando en USA) y que data del 13 de Noviembre de 1936 habla ya de un envio de medicinas conseguido a muy bajo precio para la España Nacional.

A poco del Alzamiento ya Ramón Castroviejo actuaba como Vicepresidente de una Junta de Defensa Nacional de Nueva York que integraban también Manuel Alonso de Presidente, Julio Rojo, Navarro, Torres Perona, Iturbi o Gonzalo de la Peña. Por descontento, temor o expectativas no conseguidas parte de estos personajes fueron abandonando el grupo.

El contacto en USA con personas favorables al gobierno rebelde fue tomando forma. Era una actividad más que nada testimonial y con abierta enemistad hacia los otros españoles favorables al bando republicano. El núcleo de adeptos primero funcionaría como Junta Nacionalista y más tarde, con el amparo del representante oficioso de Burgos, llegado a EE.UU. en Noviembre del 36, el antiguo embajador Juan Francisco de Cárdenas, como Casa de España . La primera de las reuniones celebradas con finalidad de apoyo, tuvo lugar el 20 de Febrero de 1937 en un restaurante italiano de Nueva York de donde salió una comisión encargada de elaborar unos Estatutos que serían aprobados quince días más tarde en la tercera de las reuniones. La segunda de ellas sirvió para la designación de la asociación como Casa de España, que contaba en sus principios con poco más de una treintena de socios. El equipo directivo quedaba presidido por Marcelino García y actuaba de Vicepresidente primero Ramón Castroviejo. Mantener la Casa de España de avanzadilla pro-nacionalista y antirrepublicana, prolongación en los EE. UU. de América del Norte de la España nacional, llevaría a Castroviejo a exigir a su Presidente la prohibición terminante de sintonizar emisoras republicanas al igual que estaba ordenado en la España de Franco

La estrecha vinculación que se mantenía con el representante oficioso condujo a su nombramiento como Presidente de honor de la entidad el 10 de Marzo de 1937. Conferencias y charlas, celebraciones y comidas llenaban el programa de la Casa de España con un contenido netamente relacionado con el nuevo Estado. Efemérides entre las que sobresalía el 12 de Octubre, festejos por los avances de las tropas de Franco y una mezcolanza de contenidos religiosos y políticos se incardinaban de manera completa en los presupuestos de aquella prolongación de la España Nacional. Uno de los resultados más positivos fue la National Spanish Relief Association ,entidad recaudatoria de fondos que al límite de finalizar la guerra, había conseguido la nada despreciable suma de 64.735, 25 $ remitidas las 8/9 partes para las entidades de auxilio: Cruz Roja, Auxilio Social y Junta Nacional de Socorros y cuyos destinatarios finales eran los huérfanos de la guerra de España.

Esta actividad podría hacer pensar en la existencia de un ambiente fácil, favorable a la causa de los nacionalistas y a sus agrupaciones. Nada más lejos de la realidad. El escenario que describía Castroviejo era totalmente contrario, tejido por la casi unánime hostilidad. Contradiciendo, quizás por apreciación subjetiva del oftamólogo, ciertas opiniones vertidas en torno a la neutralidad americana.

Un análisis realizado por Castroviejo ,con base a su experiencia de residente en USA, mostraba unas apreciaciones interesantes sobre la sociedad americana:

-Presidencia demagógica, "tipo Azaña" del Presidente Rooselvelt.

-Medios de comunicación (prensa, cine y radio) banca y comercio controlados por judíos, absolutamente enemigos de la causa nacional, y que habían llegado a crear en el ánimo americano, mediante una campaña muy hábilmente conducida, el dilema fascismo frente a democracia, neutralizando con ello los intentos de grupos de apoyo al bando nacional.

-Odio de los no católicos contra los católicos. Reseñaba el hecho de que la Iglesia Católica, era el único apoyo en USA para los rebeldes españoles, a través de las publicaciones Brooklyn Tallet, Catholic News, América y Ligth

A referentes tan poco gratificantes se unía el control de la República sobre el Consulado de España, la cobardía de los sectores conservadores y una sociedad absolutamente manipulada porque en su misma esencia era absolutamente manipulable. Sobre esta última apreciación, que mostraba la falta de criterio de los americanos, resultan de claridad meridiana las palabras de Castroviejo sobre el control de las mentalidades por los medios de difusión:

"...Como ya sabes tú (se dirige a Valentín de Mollinedo) en este país todo es propaganda, y como son una partida de borregos, cuando les dicen una vez lo de la democracia, pueden hasta dudarlo con una actitud pseudo-intelectual, muy americana, pero en cuanto ven dos o tres veces escrito en un periódico algo, ya lo creen como dogma de fe, así es que habiéndoles metido lo de la democracia en la cabeza, no hay quien se lo quite."

Con tales apreciaciones llegaba al extremo, sin duda exagerado, de considerar a USA el peor país del mundo para la propaganda nacional. Precisamente esa consideración unida, muy posiblemente, a otras de tipo personal, serían determinantes en su actividad como falangista.

En Agosto de 1937, cuando ya había demostrado con claridad su adhesión al nuevo Estado y al Partido único español, su amigo Valentín de Mollinedo le propuso en Salamanca para Jefe de la Falange en Nueva York. Los primeros contactos con la organización falangista de Exterior los mantendría con Joaquín Rodríguez de Gortázar, el responsable de Intercambio y Propaganda, quien tras unos tanteos previos, le nombraba en Diciembre de 1937, Delegado de Prensa y Propaganda de la FET en Nueva York. La recepción y el reparto de propaganda que se le enviaba, así como la remisión de recortes de periódicos con noticias sobre España publicadas en USA, entraban entre sus nuevas funciones. Esta última labor consta que ya había sido realizada por Castroviejo con anterioridad a su nombramiento. Se unían a esos cometidos, una labor de enlace , reexpedir desde Nueva York la correspondencia para la Falange de Barranquilla (Colombia).

En un "Estado campamental" como lo era el de la España nacional en sus primeros tiempos, se daba la paradoja de que quien era propuesto para Jefe de la Falange newyorquina (el "Camarada Ramón Castroviejo" tal y como reza en la correspondencia) y fuera nombrado Delegado local de Prensa Propaganda de la FET de Nueva York en el otoño del 37, todavía en Abril del 38 oficialmente ¡no pertenecía a la Falange y como hacía ver a Rodríguez de Gortázar"…yo me encuentro sin saber exactamente en que situación me encuentro dentro de Falange, pues aunque me han nombrado delegado de Prensa y Propaganda, me gustaría pertenecer a la Falange como militante"

Tal deseo de un español en USA se encontraba en abierta contra contradicción con la situación en aquel país :"Falange, como grupo político, y todo lo que se relaciona con Falange, está fuera de la ley en este país" por ello resultaba extremadamente peligroso el envío de carnets porque "nos puede el Departamento de Estado organizar una investigación y deportarnos, a todos los que no somos ciudadanos americanos".

Esta idea sería repetida con insistencia por Castroviejo que temía la deportación en el caso de ser investigado por el Departamento de Estado.

Los envíos que le llegaban, para mayor seguridad y por petición de Castroviejo , se hacía a nombre del Delegado de Prensa y Propaganda del Estado allí destacado, Miguel Echegaray, añadiendo en el nombre de las misivas una "R." como contraseña indicadora de que la propaganda era para el Delegado de la Falange. En los primeros meses del año 38, se repartía la propaganda para los miembros de la Casa de España con la ayuda de los falangistas inscritos en Nueva York. También, desde Salamanca, se decidía el envío de artículos de la Agencia de Colaboración Nacional para que fueran insertados en el Cara al Sol de Nueva York -excelente publicación dirigida por Ramón Mendoza- que ya había publicado el Fuero del Trabajo en sus páginas.

En USA no podía quedar de lado el comportamiento del mundo del cine. Ya se ha dicho cómo guionistas y actores habían firmado manifiestos a favor del gobierno republicano y mostrado su aversión a la España rebelde. Castroviejo en carta enviada a Rodríguez de Gortázar hacía hincapié en el tema: "Por separado te envío información acerca de la afiliación política de las personas que forman parte del negocio de películas de este país.

Esta lista la iré ampliando en el futuro, a medida que vaya teniendo más datos. Conviene que la estudies con detenimiento, para que veas cuáles son las compañías de películas que posiblemente convendría aplicar sanciones el día de mañana, por su descarada participación en ayudar a los rojos de España".

Mientras Castroviejo se entendía con García de Gortázar, otro miembro de la Casa de España, José de Perignat, mantenía correspondencia con del Castaño y lideraba el grupo falangista de los miembros de aquella fundación española pronacionalista. En Enero del 38 del Castaño le indicaba la posibilidad de imprimir en inglés un boletín que resumiera noticias del Boletín del Servicio Exterior y del que publicaba el Servicio Antimarxista. Perignat se veía implicado en un extraño acontecimiento que iba a empañar el buen nombre conseguido por la extensión falangista inglesa. A finales de Mayo recibía el Servicio Exterior noticias desde Nueva York de anomalías efectuadas por la Falange londinense. Perignat preguntaba a del Castaño sobre la posibilidad de que F.G. Sturrup, jefe del núcleo británico, tuviera competencias para nombrar agentes comerciales en Nueva York tal y como lo había hecho con el empresario Bowen. Ponía al descubierto, cuanto menos, una extralimitación de funciones de Sturrup que serían el principio del fin para éste en la organización falangista del Reino Unido con una considerable trayectoria de activismo.

A comienzos del verano empezaron a surgir los primeros problemas entre el recién nombrado Jefe Local de la Falange de Nueva York, José de Perignat y el Delegado de Prensa, Ramón Castroviejo. El primero, que se preciaba de contar con las confianza de sus jefes en Burgos, insinuaba tibieza en la actitud del segundo Desde el mes de Agosto al mes de Octubre de 1938 existe un cruce de comunicaciones que ponían al descubierto dos estrategias dispares y, desde luego, era claro un repliegue del oftalmólogo en su activismo falangista, bien por la enemistad con Perignat, que como sabemos contaba con el apoyo del Delegado de Exterior, bien por centrarse en su profesión. Lo cierto es que. movido o no por la contrariedad, sugería pasar su cargo al Delegado de Prensa del Estado, Miguel Echegaray, y concentrar en este las dos delegaciones. Descubría ahora que no era su camino el ser responsable de la propaganda del falangismo norteamericano. En sus propias palabras: "Yo me creo más capacitado para seguir trabajando en mi especialidad de oftalmólogo", aunque matizaba con claridad que no se trataba de una deserción: "Espero que no veas en mis manifestaciones un deseo mío de prescindir de trabajar por la causa, sino muy por el contrario, pues dedicaría gustoso todo mi tiempo a trabajar por la causa…"

Precisamente en Agosto de 1938 Ramón Castroviejo enviaba una amplia carta a José del Castaño, un especie de memorándum sobre situación, actividades y comportamientos del núcleo nacionalista en Nueva York. Abogaba por una limitación de las actividades falangistas a las de propaganda, colectas de fondos e información a España del estado de opinión extraído de la prensa de aquel país. Anticipándose a lo que ocurrirá más tarde, solicitaba la unificación de los mandos supremos del Estado y del Partido en el exterior.

José de Perignat, auspiciado por del Castaño, pensaba en la creación de la Falange en USA con la utilización de un nombre encubridor y con una normativa que lo hiciera posible. Creación que, siguiendo el modelo alemán o italiano, dispusiera de secciones o servicios del Partido tales como Sección Femenina, Organizaciones Juveniles, Auxilio Social, etc. La adaptación a la legalidad USA conllevaría elementos de pura apariencia, así por ejemplo, el título de Presidente de la sociedad montada, a efectos internos , tendría la consideración de Jefe local, artimaña usual en la Falange. Este forzado encubrimiento contaba ya con el antecedente de Suiza, por lo que los estatutos de funcionamiento en el país alpino se enviaban como guía. En cuanto al nombre, del Castaño descartaba la sugerencia enviada de Spanish Information and Tourist y proponía el de Auxilio Social; ordenando al final una inscripción con el nombre de Spanish Workers Aid Society. Sin perder las relaciones con la Casa de España se intentaría formar una entidad benéfico- cultural diferenciada de aquella y completamente controlada por la Falange.

Las normas recomendadas para la actuación eran las de seguir un comportamiento austero y actuar de fuerza catalizadora, unificadora entre los españoles adictos a la causa nacional. Este último precepto, que era tan repetido desde España como de difícil cumplimiento en el extranjero, resultaba el argumento decisivo al que acudía Castroviejo para desacreditar a Perignat.

En la Casa de España que había llegado a superar los trescientos miembros en este verano del 38, se encontraban unos sesenta falangistas, estos últimos de muy distinta condición ya que Entre los falangistas hay personas de toda garantía; en cambio hay otras indomables. Con algunos de los falangistas se puede contar para tener una organización que funcione sin publicidad. A muchos otros no les creo los suficientemente discretos para formar parte de una agrupación que se debe mantener estrictamente secreta en medio de una atmósfera completamente adversa, como es la de este país".

La figura del jefe falangista le parecía inmadura a Castroviejo, de fácil excitabilidad, excesivamente influido por su padre y, desde luego, intransigente, rupturista, carente del tacto preciso para realizar una labor integradora. Insistía en propiciar como alternativa la unión de las representaciones del Estado y del Partido con Juan Francisco de Cárdenas a la cabeza y, ya conocedor de que la FET exterior no iba por estos derroteros, Castroviejo desacreditaba amargamente la labor de Perignat y de su padre al punto de llegarles a afirmar "...He de confesar que de haber estado dirigida Falange por un dirigente rojo, no hubiera podido hacer una labor más destructiva que la que Vds. han realizado."

A la fiabilidad que le daba la figura de Cárdenas se unía el temor a una actuación política que corría un riesgo seguro de ser desautorizada en USA, con lo que quedaría la baza de la representación estatal precisamente representada por éste. La situación se complicaba por momentos al ponerse en efecto el acta aprobada por el Congreso el 8 de Junio, interpretada por Castroviejo en el más restrictivo de los sentidos, es decir, que dejaba fuera de la Ley por propagandistas de un grupo político de la España nacional teniendo que solicitar el correspondiente permiso que, para el responsable falangista, sería denegado con toda seguridad.

El clima de conflicto de aquella Falange precisaba de enmienda, pero mientras llegaba el falangista Alejandro Villanueva, también aquí en funciones de "bombero" como ya lo hiciera en Cuba, del Castaño apadrinaba al jefe de Nueva de York, aunque no ahorraría en su momento las críticas oportunas. La inflexibilidad denunciada y la sumisión a su padre, llegaron a ser aceptadas por el Delegado Nacional, quien en escrito del mes de Noviembre de 1938 reprochaba a Perignat ambos extremos, además de exigirle el mantenimiento de buenas relaciones con la Casa de España y con el representante Cárdenas.

Dentro de la Casa de España se habían perfilado dos grupos bien distintos: uno, que había llegado a estar compuesto por alrededor de sesenta personas integradas en la Falange, y otro a quienes les resultaba de difícil digestión las ideas falangistas. Hacia estos últimos (que Castroviejo identificaba con los caciques y que merecían su desaprobación ) , había no obstante que mostrar cierta transigencia manteniendo un cauce de coexistencia que condicionaba el no estar en España. La actitud de Perignat no iba por esas vías de diálogo, al enfrentamiento con el Presidente de la Casa de España-Marcelino García- se unía el no dar muestras de voluntad integracionista; incluso su rigidez llevaba al desmembramiento de la Falange. No eran ya problemas con la Casa de España, en la misma organización falangista se habían dado de baja la gran mayoría de afiliados, con lo que el núcleo quedó reducido a diecisiete miembros 

Aquel contencioso produjo en el otoño del 38 la dimisión de Castroviejo como Delegado falangista de Prensa y Propaganda, que dejó en manos del Secretario de la Falange, Antonio Gallego. Tal dimisión había sido ya anunciada desde antes y en donde se conjuntaban discrepancias políticas y personales junto a las tareas profesionales de investigación y de docencia, aunque seguía ofreciendo su apoyo incondicional considerándose "un fanático de Franco". Se desligaba, según él, de aquella Falange, no de la Falange. Dimisión aceptada y formalmente sentida por el propio Delegado Nacional José Del Castaño. En una comunicación enviada al Jefe local de Nueva York vaticinaba que por el camino que se iba "todo el trabajo de más de dos años de unión y cooperación entre los elementos nacionalistas de los Estados Unidos, va a ser destruido en pocas semanas para vergüenza y desprestigio de la España Nacionalista…" A lo que Perignat le respondía con los deberes que fijaba el Código del Militante de la FET y se dolía de su descortesía.

Planeó la duda en del Castaño de si aquel enfrentamiento se hubiera podido evitar con la jefatura en manos Castroviejo. Si el recelo venía por la disparidad en las estrategias o había algún otro componente en la actitud del oftalmólogo, en quien se había pensado en un principio para ocupar el cargo, descartado por sus compromisos profesionales. Se sintió Castroviejo un incomprendido quien, hombre puntero de ciencia, se daba cuenta que sus escarceos por la política no imponían magisterio alguno, más bien al contrario eran otros quienes hacían valer sus posturas y estrategias. Eran estos quienes habían creado la pérdida de ascendiente que él tenía en la colonia española y reivindicaba su honradez e independencia en el apoyo a la España nacional:"…que cuanto yo estaba haciendo lo hacía desinteresadamente, por disfrutar de una posición independiente y no esperar ningún favor de nadie cuando el triunfo llegase."

Las acusaciones de Castroviejo -medro, intransigencia, incompetencia,,,- destinadas a Perignat le fueron respondidas por éste en un texto donde olvidaba la cortesía anterior y el establecimiento de puentes de concordia y le acusaba de indisciplina y de alentar la de los falangistas Mateos, Alonso, Gallego y Salcedo. Finalizaba su carta anunciando la presentación de su dimisión de forma inmediata.

El 18 de Octubre, el Delegado Nacional, José del Castaño, enviaba una comunicación a Castroviejo en donde, tras repetir la seguridad de la estrategia diseñaba para USA desde España, le acusaba de ser muy responsable en los problemas suscitados en el país americano por la falta de apoyo a Perignat. A éste le manifestaba su profunda desilusión " el caso de N. Y. Sea el primer fracaso que hemos tenido en nuestra labor de organizar a los españoles en el extranjero con sentido falangista". Lo que no era precisamente cierto.

La vida de la Falange en USA continuaba e incluso en Febrero de 39 se crearon extensiones en Elizabeth, Newark y Arber. En Mayo funcionaba en San Francisco un núcleo con el falangista Marcos Gracia al frente.

Los emblemas, símbolos o escudos del Estado o del Partido compartidos y utilizados en un contexto de confusión llegaban más allá de las fronteras españolas. En Abril de 1939, acabada ya la guerra , Juan Francisco Cárdenas inscribía como emblema de la Casa de España el yugo y las flechas, lo que le valía la increpación de del Castaño porque esa institución "nada tiene que ver con el Movimiento de Falange Española Tradicionalista y de las JONS".

La Casa de España, que no dejaba de ser una institución privada, asumía símbolos del Partido y del Estado. Si separar uno de otro presentaba en ciertas instancias dificultades, hacerlo con la simbología era tarea casi imposible. Añadido al escudo de España el símbolo falangista-herencia de los Reyes Católicos- asimilado su saludo como saludo nacional, permitida su camisa azul en el uniforme militar, exaltado el Cara al Sol como himno nacional de hecho, era en cierta manera comprensible lo realizado por Cárdenas por más que sorprendiera al Delegado.

Continuó la labor de la Falange con Perignat al frente en un ambiente hostil donde "la labor diabólica de esta prensa judía" impedía la publicación de noticias falangistas. Excepciones como la del diario La Prensa o los intentos de utilizar propaganda de la enviada a periódicos o a asociaciones católicas apenas si podían ocultar la marginalidad de aquello. Sesiones cinematográficas de divulgación política sólo para afiliados eran hechos puntuales y anécdotas en una nación que recelaba cada vez más de España. Las acusaciones de quintacolumnismo en los territorios americanos corrían paralelos a la aproximación de España al Eje. Se resucitaba el "imperialismo" de la Falange del que había que proteger a las repúblicas americanas. La propaganda del régimen victorioso con toda la carga implícita de falangismo que portaba por aquellos años se hacia a través de la Librería Española de Información en donde estaban de encargados Gaytán de Ayala y Fernando de S. Larcegui y desde donde se distribuía la publicación Cara al Sol. En esta etapa donde el dominio falangista del Estado llegaba a las parcelas de Asuntos Exteriores y a la Propaganda , la Casa de España, pretendida por el Servicio Exterior al margen de la Falange, tenía la consideración para la opinión pública americana de "organización pro-fascista de los Españoles de Nueva York".

Si lo tiempos anteriores no habían sido buenos, peores eran los que estaban por venir. Hacia 1940 el sambenito del quintacolumnismo de la Falange se extendía a iberoamérica siguiendo una consigna "made in USA" y en Julio de ese año los Ministros de Asuntos Exteriores americanos reunidos en La Habana y apadrinados por los Estados Unidos expresaban su temor a que las infiltraciones totalitarias acabaran con sus democracias.

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Si alguien desea conocer con mayor profundidad el tema de la Falange del Exterior puede acudir a consultar mi obra: Aguilas de Imperio volaran. Un estudio de la Delegación Nacional del Servicio Exterior de la FET

1. Debido a las pugnas establecidas en la nación americana por dos estrategías enfrentadas acerca de cómo articular la Falange y el apoyo a la España rebelde, Ramón Castroviejo comunicaba al responsable de aquella, el 6 de Diciembre de 1938, su propósito de depositar las comunicaciones mantenidas "para testificar el día de mañana quien llevaba razón hoy."

2. El material al que hace referencia Castroviejo no es el que está a disposición del investigador. Se trata de una colección de copias de las cartas mecanografiadas donde la carencia de los originales empaña en algún modo, el interesante aporte de hechos. No obstante pienso que obedecen a copia exacta de originales y tan sólo la parte final del tercer apartado de la carta nº 67 (aparece en lugar de Sr. Castaño "Sr. Castnut tree" y tachado) da lugar al interrogante de si se trata de una denominación jocosa o es un descuido mecanográfico. Sobre su autenticidad, pesa a favor el lugar en el que han sido encontradas, el Archivo General de la Administración, junto a otra documentación del Servicio Exterior de la Falange. El periodo que abarcan va desde el 13 de Diciembre de 1936 al 21 de Enero de 1939 y son misivas cruzadas entre Castroviejo, Joaquín Rodríguez de Gortázar, Valentín de Mollinedo (falangista amigo del oftalmólogo), José del Castaño, José de Perignat (Jefe local de la Falange en Nueva York), Antonio Gallego (Secretario de la Falange de Nueva York) y Jacinto Alcántara (un amigo de Castroviejo). Parte fundamental del relato sobre los aconteceres de la Falange USA se basan en el contenido de esa correspondencia.

3. Carta de Ramón Castroviejo a José del Castaño Agosto de 1938.

4. En cuanto a los apoyos, resulta evidente que más iban hacia el gobierno republicano que hacia los rebeldes, pero conviene matizar este aspecto y situar tres niveles: el oficial, el social y uno tercero, clave, el seguido por las petroleras. En una política formal de neutralidad las autoridades norteamericanas no impedían el que ciudadanos de ese origen acudieran a España en misiones de apoyo, pero se les negaba la protección diplomática y consular. Ya el 11 de Agosto de 1936 el Gobierno norteamericano comunicó a sus representantes en España cuál debía ser su actuación, si por una parte la Ley de Neutralidad no era aplicable al caso español toda vez que no se trataba de una guerra entre naciones, por otra se aplicaba el principio de la no injerencia solicitando a sus representantes una abstención escrupulosa y a sus ciudadanos la observancia de ese principio. La respuesta al alistamiento de americanos en unidades favorables al gobierno de la República se pensó con el estudio y revitalización de una ley de 1811 que prohibía en suelo de su país el alistamiento en unidades para combatir en el extranjero . En Enero de 1937 el Vicepresidente Garner firmaba una resulución por la que se prohibía el envio a España de armas, municiones y material complementario de guerra y un mes más tarde el Comité de Relaciones del Senado empezaba la redacción de un proyecto permanente de neutralidad para prohibir o limitar el comercio con naciones en guerra. Distinto era el movimiento social generado con la guerra española. Puede hablarse de una considerable actuación a favor de los republicanos españoles-crítica con la Ley de Neutralidad del gobierno de Washintong- con un abanico amplio de organizaciones de apoyo. Efectivamente, desde la propia embajada de España con el socialista Fernando de los Ríos al frente y la organización de actos como el mitín del 4 de Enero de 1937 apoyado por diecisiete sociedades (centros regionales, grupos antifascistas, sindicalistas, socialistas o comunistas) y con John Dewey presidiendo el evento o el Batallón Abraham Lincoln, formado sobre todo por estadounidenses que se integraba en las Brigadas Internacionales Otras veces eran escritores y artistas de Holliwood (entre los que se encontraban Donald Ogden, Paul Muni o Louise Rainer) quienes enviaban manifiestos de apoyo a Largo Caballero o eran colectas auspiciadas por Comités Antifascistas como el de Brooklyn, el Committe To Aid Spanish Democracy, el Grupo Antifascista del Bronx … También acontecimiento deportivos que enfrentaban a Hispano FC, la Selección Hebrea, el Centro Asturiano o el Haktivoh FC en el Hawthorne Field o rifas de automóviles o envío de médicos por la Americans Friends of Spanish Democracy. Sin embargo el apoyo social a los rebeldes era mucho más reducido, hasta el punto que Valentín de Mollinedo en una fecha ya avanzada (el 2 de Agosto del 37) se quejaba de "que la gente que hay allí (representante de Franco) no está haciendo nada de provecho" Algún acto esporádico es reseñable como la conferencia en Carnegie Hall-con la tradicional recaudación incluida a favor de los rebeldes- auspiciada por la Fordham University Alumnae Asociation con el soporte de un Comité encabezado por el Cardenal Haye y en donde sacerdotes jesuitas defendían la insurrección como único camino para evitar la pérdida de la fe en España al tiempo que divulgaban uno de las facetas del conglomerado rebelde, la de ser expresión del temperamento español, la negación del fascismo y su emparejamiento con los ideales de la democracia cristiana. Certera anticipación.

5. De hecho Rodríguez de Gortázar veía más ataques en esas publicaciones con tinte democrático que en el periódico comunista Daily Worker. (Carta a Castroviejo 6.4.38)

6. Obsérvese las connotaciones del termino "judío". Habituales no solo en escenarios europeos sino también en América. Castroviejo identificaba judíos con comunistas. (Carta a Valentín de Mollinedo 12.2.37)

7. En 1937 se denunciaban persecuciones de judíos en Polonia, Rumania, Austria, Hungría, Lituania, Irak y otras naciones, El periódico La Prensa de Nueva York (27.2.37) actuaba de oráculo "…En España se teme el antisemitismo por los líderes judíos, si los rebeldes fascistas ganan la guerra civil. El gobierno actual es considerado como amigo de ellos." Pero resulta frecuente que estos augures yerren y, efectivamente, erraron porque en el contexto antisemita por el que se movía y movería Europa, la España triunfante de la guerra y sobre todo, algunos de sus diplomáticos -hombres justos para el Estado de Israel- junto a algunas miserias-ampliamente difundidas- escribieron páginas para un libro de honor de la Historia. En aquellos tiempos, que no se olvide.

8. Las publicaciones Esquire, Coronet y Ken eran, según Castroviejo, editadas por judíos y tenían por finalidad teórica atacar cualquier gobierno dictatorial, "pero esto no es más qu un camouglage. En realidad no atacan más que a los gobiernos que se oponen al comunismo" Castroviejo participaba de la idea de una conspiración judia, dirigentes de todos los movimientos izquierdistas y controladores de los medios de comunicación en EEUU, creadores de un adverso estado de opinión contra la España nacional.

9. No deja de llamar la atención cómo valoraba la guerra civil el Cónsul General de España, leal al gobierno de la República, en el llamamiento a la concentración del Madison Square Garden en Enero del 37:"La guerra de España no es una guerra civil, es una guerra de independencia, como lo fué la Reconquista contra los moros en la Edad Media, y la guerra contra los franceses en el siglo pasado…" Publicado en La Prensa de Nueva York 4.1.37.

10. Estas medidas de reexpedición, muy frecuentes en el funcionamiento de Exterior se hacían o por dificultades legales o por problemas de transporte, fundamentalmente por lo primero.

11. Carta de Ramón Castroviejo a Valentión de Mollinedo.- 26 de Agosto de 1938.

12. Carta a Josquín Rodríguez de Gortázar. 5 de Agosto de 1938.

13. Carta de Ramón Castroviejo a José del Castaño.-Agosto de 1938.

14. La creación de Falanges en territorios hostiles era un error para Castroviejo porque en lugar de coincidencias se buscaban divergencias y pondría el ejemplo de Méjico, Puerto Rico y Cuba (Carta de los Señores de Perignat, 15 de Noviembre de 1938).

15. En carta a los Señores de Perignat,15 de Noviembre de 1938. De contenido muy similar en carta a Joaquín Rodíguez de Gortázar, 25 de Noviembre de 1938 y en carta a José del Castaño (1 de Diciembre de 1938).

16. Carta de Ramón Castroviejo a José Perignat.- 21 de Septiembre de 1938.

17. Carta de Ramón Castroviejo a Joaquín Rodríguez de Gortázar.-1 de Octubre de 1938.

18. Carta de José del Castaño a José de Perignat.-10 de Noviembre de 1938.

19. En Puerto Rico, cuyos habitantes tenían la ciudadanía estadounidense, la agrupación falangista había conseguido su reconocmiento por las autoridades americanas tras las gestiones realizadas en el otoño de 1938 por Alfonso Miranda Esteve, Jefe Provincial de aquella Falange. Sus miembros eran mayoritariamente comerciantes, religiosos y estudiantes y aunque predominaban los de nacionalidad española, había también algunos norteamericanos y puertorriqueños . En 1937 se habían publicado ya veintidós números de su revista Avance y hacia mediados del 38 se contabilizaban 364 afiliados. Los cargos directivos de aquel núcleo fueron desempeñados por Alfonso Miranda Esteve como Jefe Provincial; Martínez Ochoa Secretario; José González Hernández, Subsecretario Político; Alberto Duran , Delegado de Prensa y Propaganda; Luis Fernández, Tesorero Provincial y Servando Pico en funciones de Delegado de Información e Investigación. Llegó a haber extensiones en Ponce, Mayaguez y Caguas. En la primera de las localidades se editaba el periódico Cara al Sol

20. Reunía en 1938 a 40 españoles y utilizaba películas de ideología de la España nacional para su labor divulgativa. La mezcla de patriotismo nacionalista y de religiosidad quedaba plasmada en sus escritos: El jefe de aquella local, Galo Hernández , encabezaba las actas con :"Por la gracia de Nuestro Sr. Jesucristo, por España, UNA, GRANDE y LIBRE, da principio esta reunión".

21. Malos vientos iban a soplar por aquellas latitudes. Desde aquel año aumentaron las bajas voluntarias en la Falange y el 10 de Enero de 1941 se produjo, por la revocación de los permisos anteriormente otorgados por USA, la disolución de la Falange de Puerto Rico.

22. De la relación de miembros del ultimo bastión de aquella Falange aparecen nombres de religiosos agustinos y carmelitas.

 

Edita la Asociación Cultural "Rastro de la Historia".

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