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En Diciembre de 1935
José Antonio Primo de Rivera había asistido en Milán a la fundación de la
primera extensión que la Falange Española tenía fuera de su Patria. De
manera espontánea y por un fenómeno de mimetismo no controlado por la
jefatura falangista, pequeños núcleos de españoles emigrantes fueron
alumbrando embriones de minifalanges en sus respectivos países.
Este fenómeno reducido
y casi anecdótico recibirá un fuerte impulso por las nuevas condiciones
que atraviesa España a partir del 18 de Julio de 1936. La Guerra ha
comenzado y los españoles residentes en el exterior toman partido por uno
u otro bando y una vez ubicados se vinculan con la opción política que les
resulta más afín.
Por lo que atañe a
Falange Española , uno de sus Servicios, el de Intercambio y Propaganda
dependiente del Servicio de Prensa y Propaganda de la FE se encargaba de
estrechar lazos con naciones y grupos políticos afines, además de buscar
responsables que, en las colonias españolas desperdigadas por el mundo,
divulgaran la idea falangista y allegaran fondos para mantener la guerra.
El aumento de esos núcleos y de los cometidos fijados hizo necesaria la
creación de un organismo que los coordinara; con esa finalidad, en Febrero
de 1937, nacía el Servicio Exterior de Falange Española de las JONS con
Felipe Ximénez de Sandoval al frente del mismo.
Su existencia fue muy
breve. Dos meses más tarde de su nacimiento el General Franco promulgaba
el Decreto de Unificación y la Falange Española de las JONS se convertía
en Falange Española Tradicionalista y de las JONS con unos organismos
ahora denominados Delegaciones Nacionales de Servicio que estructuraban al
Partido único. Al frente de uno de ellos, la Delegación Nacional del
Servicio Exterior, José del Castaño Cardona un diplomático afecto al bando
nacional, se convertía en impulsor y auténtico artífice de lo que iba a
ser el nuevo entramado.
Una serie de
pinceladas, breves por motivos obvios, ayudarán a entender esta creación.
Su difusión mayor se dio en las republicas iberoamericanas y en Filipinas
aunque su presencia-en ocasiones testimonial- fue mucho más amplia; las
desavenencias internas, tanto en el seno de las propias falanges como en
la relación con otras gentes afines al bando nacional, constituyeron un
rasgo tan repetido que parece formar parte de la propia esencia de esas
organizaciones. La sumisión a la diplomacia franquista, bien a
embajadores, bien a los representantes oficiosos, se convertiría en norma
imperante. Por último, la viveza de esas organizaciones se irá
extinguiendo al finalizar la guerra y encontrará nuevas dimensiones para
su desarrollo en la etapa siguiente en donde destacan fuertes problemas
para sobrevivir en el nuevo contexto de enfrentamiento mundial.
Precisamente cuando el
mundo se disponga a una nueva conflagración, a la Falange Española y a sus
núcleos en el exterior se les tendrá por claramente definidos en cuanto a
con quién se juegan los cuartos. Méritos propios e invenciones ajenas - en
donde sin dudar había una competencia entre panamericanismo e
iberoamericanismo- fueron creando condiciones asfixiantes para la
supervivencia de las falanges en el área americana. De los EE.UU. de
América del Norte saldrían las más graves acusaciones . Se resucitaba la
doctrina Monroe:"América para los americanos", naturalmente para los
americanos…del Norte.
Estados Unidos de
América del Norte
Para el conocimiento
del grupo de la Falange en USA, una presencia poco más que testimonial,
así como ciertos avatares de los personajes que en ella intervinieron
resulta sumamente interesante la correspondencia mantenida por el eminente
oftalmólogo español Ramón Castroviejo.
Ramón Castroviejo se
encontraba en Logroño cuando estalló el Alzamiento del 18 de Julio, desde
allí marchó a USA, nación en la que había pasado once años, con el fin de
ejercer su profesión y al tiempo lograr recursos y hacer propaganda en
favor de la causa nacional en un lugar donde la colonia española era
totalmente proclive al gobierno de la República y en donde "los adictos
a nuestro movimiento se podían contar con los dedos de las manos" . Su
primera comunicación realizada con su amigo Valentín de Mollinedo (un
falangista "duro" corresponsal gráfico que había estado también trabajando
en USA) y que data del 13 de Noviembre de 1936 habla ya de un envio de
medicinas conseguido a muy bajo precio para la España Nacional.
A poco del Alzamiento
ya Ramón Castroviejo actuaba como Vicepresidente de una Junta de Defensa
Nacional de Nueva York que integraban también Manuel Alonso de Presidente,
Julio Rojo, Navarro, Torres Perona, Iturbi o Gonzalo de la Peña. Por
descontento, temor o expectativas no conseguidas parte de estos personajes
fueron abandonando el grupo.
El contacto en USA con
personas favorables al gobierno rebelde fue tomando forma. Era una
actividad más que nada testimonial y con abierta enemistad hacia los otros
españoles favorables al bando republicano. El núcleo de adeptos primero
funcionaría como Junta Nacionalista y más tarde, con el amparo del
representante oficioso de Burgos, llegado a EE.UU. en Noviembre del 36, el
antiguo embajador Juan Francisco de Cárdenas, como Casa de España . La
primera de las reuniones celebradas con finalidad de apoyo, tuvo lugar el
20 de Febrero de 1937 en un restaurante italiano de Nueva York de donde
salió una comisión encargada de elaborar unos Estatutos que serían
aprobados quince días más tarde en la tercera de las reuniones. La segunda
de ellas sirvió para la designación de la asociación como Casa de España,
que contaba en sus principios con poco más de una treintena de socios. El
equipo directivo quedaba presidido por Marcelino García y actuaba de
Vicepresidente primero Ramón Castroviejo. Mantener la Casa de España de
avanzadilla pro-nacionalista y antirrepublicana, prolongación en los EE.
UU. de América del Norte de la España nacional, llevaría a Castroviejo a
exigir a su Presidente la prohibición terminante de sintonizar emisoras
republicanas al igual que estaba ordenado en la España de
Franco
La estrecha vinculación
que se mantenía con el representante oficioso condujo a su nombramiento
como Presidente de honor de la entidad el 10 de Marzo de 1937.
Conferencias y charlas, celebraciones y comidas llenaban el programa de la
Casa de España con un contenido netamente relacionado con el nuevo Estado.
Efemérides entre las que sobresalía el 12 de Octubre, festejos por los
avances de las tropas de Franco y una mezcolanza de contenidos religiosos
y políticos se incardinaban de manera completa en los presupuestos de
aquella prolongación de la España Nacional. Uno de los resultados más
positivos fue la National Spanish Relief Association ,entidad recaudatoria
de fondos que al límite de finalizar la guerra, había conseguido la nada
despreciable suma de 64.735, 25 $ remitidas las 8/9 partes para las
entidades de auxilio: Cruz Roja, Auxilio Social y Junta Nacional de
Socorros y cuyos destinatarios finales eran los huérfanos de la guerra de
España.
Esta actividad podría
hacer pensar en la existencia de un ambiente fácil, favorable a la causa
de los nacionalistas y a sus agrupaciones. Nada más lejos de la realidad.
El escenario que describía Castroviejo era totalmente contrario, tejido
por la casi unánime hostilidad. Contradiciendo, quizás por apreciación
subjetiva del oftamólogo, ciertas opiniones vertidas en torno a la
neutralidad americana.
Un análisis realizado
por Castroviejo ,con base a su experiencia de residente en USA, mostraba
unas apreciaciones interesantes sobre la sociedad americana:
-Presidencia
demagógica, "tipo Azaña" del Presidente Rooselvelt.
-Medios de comunicación
(prensa, cine y radio) banca y comercio controlados por judíos,
absolutamente enemigos de la causa nacional, y que habían llegado a crear
en el ánimo americano, mediante una campaña muy hábilmente conducida, el
dilema fascismo frente a democracia, neutralizando con ello los intentos
de grupos de apoyo al bando nacional.
-Odio de los no
católicos contra los católicos. Reseñaba el hecho de que la Iglesia
Católica, era el único apoyo en USA para los rebeldes españoles, a
través de las publicaciones Brooklyn Tallet, Catholic
News, América y Ligth
A referentes tan poco
gratificantes se unía el control de la República sobre el Consulado de
España, la cobardía de los sectores conservadores y una sociedad
absolutamente manipulada porque en su misma esencia era absolutamente
manipulable. Sobre esta última apreciación, que mostraba la falta de
criterio de los americanos, resultan de claridad meridiana las palabras de
Castroviejo sobre el control de las mentalidades por los medios de
difusión:
"...Como ya
sabes tú (se dirige a Valentín de
Mollinedo) en este país
todo es propaganda, y como son una partida de borregos, cuando les dicen
una vez lo de la democracia, pueden hasta dudarlo con una actitud
pseudo-intelectual, muy americana, pero en cuanto ven dos o tres veces
escrito en un periódico algo, ya lo creen como dogma de fe, así es que
habiéndoles metido lo de la democracia en la cabeza, no hay quien se lo
quite."
Con tales apreciaciones
llegaba al extremo, sin duda exagerado, de considerar a USA el peor país
del mundo para la propaganda nacional. Precisamente esa consideración
unida, muy posiblemente, a otras de tipo personal, serían determinantes en
su actividad como falangista.
En Agosto de 1937,
cuando ya había demostrado con claridad su adhesión al nuevo Estado y al
Partido único español, su amigo Valentín de Mollinedo le propuso en
Salamanca para Jefe de la Falange en Nueva York. Los primeros contactos
con la organización falangista de Exterior los mantendría con Joaquín
Rodríguez de Gortázar, el responsable de Intercambio y Propaganda, quien
tras unos tanteos previos, le nombraba en Diciembre de 1937, Delegado de
Prensa y Propaganda de la FET en Nueva York. La recepción y el reparto de
propaganda que se le enviaba, así como la remisión de recortes de
periódicos con noticias sobre España publicadas en USA, entraban entre sus
nuevas funciones. Esta última labor consta que ya había sido realizada por
Castroviejo con anterioridad a su nombramiento. Se unían a esos cometidos,
una labor de enlace , reexpedir desde Nueva York la correspondencia para
la Falange de Barranquilla (Colombia).
En un "Estado
campamental" como lo era el de la España nacional en sus primeros tiempos,
se daba la paradoja de que quien era propuesto para Jefe de la Falange
newyorquina (el "Camarada Ramón Castroviejo" tal y como reza en la
correspondencia) y fuera nombrado Delegado local de Prensa Propaganda de
la FET de Nueva York en el otoño del 37, todavía en Abril del 38
oficialmente ¡no pertenecía a la Falange y como hacía ver a Rodríguez de
Gortázar"…yo me encuentro sin saber
exactamente en que situación me encuentro dentro de Falange, pues aunque
me han nombrado delegado de Prensa y Propaganda, me gustaría pertenecer a
la Falange como militante"
Tal deseo de un español
en USA se encontraba en abierta contra contradicción con la situación en
aquel país :"Falange, como grupo político, y todo lo que se relaciona
con Falange, está fuera de la ley en este país" por ello resultaba
extremadamente peligroso el envío de carnets porque "nos puede el Departamento de Estado organizar
una investigación y deportarnos, a todos los que no somos ciudadanos
americanos".
Esta idea sería
repetida con insistencia por Castroviejo que temía la deportación en el
caso de ser investigado por el Departamento de Estado.
Los envíos que le
llegaban, para mayor seguridad y por petición de Castroviejo , se hacía a
nombre del Delegado de Prensa y Propaganda del Estado allí destacado,
Miguel Echegaray, añadiendo en el nombre de las misivas una "R." como
contraseña indicadora de que la propaganda era para el Delegado de la
Falange. En los primeros meses del año 38, se repartía la propaganda para
los miembros de la Casa de España con la ayuda de los falangistas
inscritos en Nueva York. También, desde Salamanca, se decidía el envío de
artículos de la Agencia de Colaboración Nacional para que fueran
insertados en el Cara al Sol de Nueva York -excelente publicación
dirigida por Ramón Mendoza- que ya había publicado el Fuero del Trabajo en
sus páginas.
En USA no podía quedar
de lado el comportamiento del mundo del cine. Ya se ha dicho cómo
guionistas y actores habían firmado manifiestos a favor del gobierno
republicano y mostrado su aversión a la España rebelde. Castroviejo en
carta enviada a Rodríguez de Gortázar hacía hincapié en el tema:
"Por separado te envío
información acerca de la afiliación política de las personas que forman
parte del negocio de películas de este país.
Esta lista la iré
ampliando en el futuro, a medida que vaya teniendo más datos. Conviene que
la estudies con detenimiento, para que veas cuáles son las compañías de
películas que posiblemente convendría aplicar sanciones el día de mañana,
por su descarada participación en ayudar a los rojos de
España".
Mientras Castroviejo se
entendía con García de Gortázar, otro miembro de la Casa de España, José
de Perignat, mantenía correspondencia con del Castaño y lideraba el grupo
falangista de los miembros de aquella fundación española pronacionalista.
En Enero del 38 del Castaño le indicaba la posibilidad de imprimir en
inglés un boletín que resumiera noticias del Boletín del
Servicio Exterior y del que publicaba el Servicio Antimarxista.
Perignat se veía implicado en un extraño acontecimiento que iba a empañar
el buen nombre conseguido por la extensión falangista inglesa. A finales
de Mayo recibía el Servicio Exterior noticias desde Nueva York de
anomalías efectuadas por la Falange londinense. Perignat preguntaba a del
Castaño sobre la posibilidad de que F.G. Sturrup, jefe del núcleo
británico, tuviera competencias para nombrar agentes comerciales en Nueva
York tal y como lo había hecho con el empresario Bowen. Ponía al
descubierto, cuanto menos, una extralimitación de funciones de Sturrup que
serían el principio del fin para éste en la organización falangista del
Reino Unido con una considerable trayectoria de activismo.
A comienzos del verano
empezaron a surgir los primeros problemas entre el recién nombrado Jefe
Local de la Falange de Nueva York, José de Perignat y el Delegado de
Prensa, Ramón Castroviejo. El primero, que se preciaba de contar con las
confianza de sus jefes en Burgos, insinuaba tibieza en la actitud del
segundo Desde el mes de Agosto al mes de Octubre de 1938 existe un cruce
de comunicaciones que ponían al descubierto dos estrategias dispares y,
desde luego, era claro un repliegue del oftalmólogo en su activismo
falangista, bien por la enemistad con Perignat, que como sabemos contaba
con el apoyo del Delegado de Exterior, bien por centrarse en su profesión.
Lo cierto es que. movido o no por la contrariedad, sugería pasar su cargo
al Delegado de Prensa del Estado, Miguel Echegaray, y concentrar en este
las dos delegaciones. Descubría ahora que no era su camino el ser
responsable de la propaganda del falangismo norteamericano. En sus propias
palabras: "Yo me creo más capacitado para seguir trabajando en mi
especialidad de oftalmólogo", aunque matizaba con claridad que no se
trataba de una deserción: "Espero que no veas en mis manifestaciones un
deseo mío de prescindir de trabajar por la causa, sino muy por el
contrario, pues dedicaría gustoso todo mi tiempo a trabajar por la
causa…"
Precisamente en Agosto
de 1938 Ramón Castroviejo enviaba una amplia carta a José del Castaño, un
especie de memorándum sobre situación, actividades y comportamientos del
núcleo nacionalista en Nueva York. Abogaba por una limitación de las
actividades falangistas a las de propaganda, colectas de fondos e
información a España del estado de opinión extraído de la prensa de aquel
país. Anticipándose a lo que ocurrirá más tarde, solicitaba la unificación
de los mandos supremos del Estado y del Partido en el exterior.
José de Perignat,
auspiciado por del Castaño, pensaba en la creación de la Falange en USA
con la utilización de un nombre encubridor y con una normativa que lo
hiciera posible. Creación que, siguiendo el modelo alemán o italiano,
dispusiera de secciones o servicios del Partido tales como Sección
Femenina, Organizaciones Juveniles, Auxilio Social, etc. La adaptación a
la legalidad USA conllevaría elementos de pura apariencia, así por
ejemplo, el título de Presidente de la sociedad montada, a efectos
internos , tendría la consideración de Jefe local, artimaña usual en la
Falange. Este forzado encubrimiento contaba ya con el antecedente de
Suiza, por lo que los estatutos de funcionamiento en el país alpino se
enviaban como guía. En cuanto al nombre, del Castaño descartaba la
sugerencia enviada de Spanish Information and Tourist y proponía el de
Auxilio Social; ordenando al final una inscripción con el nombre de
Spanish Workers Aid Society. Sin perder las relaciones con la Casa de
España se intentaría formar una entidad benéfico- cultural diferenciada de
aquella y completamente controlada por la Falange.
Las normas recomendadas
para la actuación eran las de seguir un comportamiento austero y actuar de
fuerza catalizadora, unificadora entre los españoles adictos a la causa
nacional. Este último precepto, que era tan repetido desde España como de
difícil cumplimiento en el extranjero, resultaba el argumento decisivo al
que acudía Castroviejo para desacreditar a Perignat.
En la Casa de España
que había llegado a superar los trescientos miembros en este verano del
38, se encontraban unos sesenta falangistas, estos últimos de muy distinta
condición ya que Entre los
falangistas hay personas de toda garantía; en cambio hay otras indomables.
Con algunos de los falangistas se puede contar para tener una organización
que funcione sin publicidad. A muchos otros no les creo los
suficientemente discretos para formar parte de una agrupación que se debe
mantener estrictamente secreta en medio de una atmósfera completamente
adversa, como es la de este país".
La figura del jefe
falangista le parecía inmadura a Castroviejo, de fácil excitabilidad,
excesivamente influido por su padre y, desde luego, intransigente,
rupturista, carente del tacto preciso para realizar una labor integradora.
Insistía en propiciar como alternativa la unión de las representaciones
del Estado y del Partido con Juan Francisco de Cárdenas a la cabeza y, ya
conocedor de que la FET exterior no iba por estos derroteros, Castroviejo
desacreditaba amargamente la labor de Perignat y de su padre al punto de
llegarles a afirmar "...He de
confesar que de haber estado dirigida Falange por un dirigente rojo, no
hubiera podido hacer una labor más destructiva que la que Vds. han
realizado."
A la fiabilidad que le
daba la figura de Cárdenas se unía el temor a una actuación política que
corría un riesgo seguro de ser desautorizada en USA, con lo que quedaría
la baza de la representación estatal precisamente representada por éste.
La situación se complicaba por momentos al ponerse en efecto el acta
aprobada por el Congreso el 8 de Junio, interpretada por Castroviejo en el
más restrictivo de los sentidos, es decir, que dejaba fuera de la Ley por
propagandistas de un grupo político de la España nacional teniendo que
solicitar el correspondiente permiso que, para el responsable falangista,
sería denegado con toda seguridad.
El clima de conflicto
de aquella Falange precisaba de enmienda, pero mientras llegaba el
falangista Alejandro Villanueva, también aquí en funciones de "bombero"
como ya lo hiciera en Cuba, del Castaño apadrinaba al jefe de Nueva de
York, aunque no ahorraría en su momento las críticas oportunas. La
inflexibilidad denunciada y la sumisión a su padre, llegaron a ser
aceptadas por el Delegado Nacional, quien en escrito del mes de Noviembre
de 1938 reprochaba a Perignat ambos extremos, además de exigirle el
mantenimiento de buenas relaciones con la Casa de España y con el
representante Cárdenas.
Dentro de la Casa de
España se habían perfilado dos grupos bien distintos: uno, que había
llegado a estar compuesto por alrededor de sesenta personas integradas en
la Falange, y otro a quienes les resultaba de difícil digestión las ideas
falangistas. Hacia estos últimos (que Castroviejo identificaba con los
caciques y que merecían su desaprobación ) , había no obstante que mostrar
cierta transigencia manteniendo un cauce de coexistencia que condicionaba
el no estar en España. La actitud de Perignat no iba por esas vías de
diálogo, al enfrentamiento con el Presidente de la Casa de
España-Marcelino García- se unía el no dar muestras de voluntad
integracionista; incluso su rigidez llevaba al desmembramiento de la
Falange. No eran ya problemas con la Casa de España, en la misma
organización falangista se habían dado de baja la gran mayoría de
afiliados, con lo que el núcleo quedó reducido a diecisiete
miembros
Aquel contencioso
produjo en el otoño del 38 la dimisión de Castroviejo como Delegado
falangista de Prensa y Propaganda, que dejó en manos del Secretario de la
Falange, Antonio Gallego. Tal dimisión había sido ya anunciada desde antes
y en donde se conjuntaban discrepancias políticas y personales junto a las
tareas profesionales de investigación y de docencia, aunque seguía
ofreciendo su apoyo incondicional considerándose "un fanático de
Franco". Se desligaba, según él, de aquella Falange, no de la Falange.
Dimisión aceptada y formalmente sentida por el propio Delegado Nacional
José Del Castaño. En una comunicación enviada al Jefe local de Nueva York
vaticinaba que por el camino que se iba "todo el trabajo de más de dos
años de unión y cooperación entre los elementos nacionalistas de los
Estados Unidos, va a ser destruido en pocas semanas para vergüenza y
desprestigio de la España Nacionalista…" A lo que Perignat le
respondía con los deberes que fijaba el Código del Militante de la FET y
se dolía de su descortesía.
Planeó la duda en del
Castaño de si aquel enfrentamiento se hubiera podido evitar con la
jefatura en manos Castroviejo. Si el recelo venía por la disparidad en las
estrategias o había algún otro componente en la actitud del oftalmólogo,
en quien se había pensado en un principio para ocupar el cargo, descartado
por sus compromisos profesionales. Se sintió Castroviejo un incomprendido
quien, hombre puntero de ciencia, se daba cuenta que sus escarceos por la
política no imponían magisterio alguno, más bien al contrario eran otros
quienes hacían valer sus posturas y estrategias. Eran estos quienes habían
creado la pérdida de ascendiente que él tenía en la colonia española y
reivindicaba su honradez e independencia en el apoyo a la España
nacional:"…que cuanto yo estaba haciendo lo hacía desinteresadamente,
por disfrutar de una posición independiente y no esperar ningún favor de
nadie cuando el triunfo llegase."
Las acusaciones de
Castroviejo -medro, intransigencia, incompetencia,,,- destinadas a
Perignat le fueron respondidas por éste en un texto donde olvidaba la
cortesía anterior y el establecimiento de puentes de concordia y le
acusaba de indisciplina y de alentar la de los falangistas Mateos, Alonso,
Gallego y Salcedo. Finalizaba su carta anunciando la presentación de su
dimisión de forma inmediata.
El 18 de Octubre, el
Delegado Nacional, José del Castaño, enviaba una comunicación a
Castroviejo en donde, tras repetir la seguridad de la estrategia diseñaba
para USA desde España, le acusaba de ser muy responsable en los problemas
suscitados en el país americano por la falta de apoyo a Perignat. A éste
le manifestaba su profunda desilusión " el caso de N. Y. Sea el primer
fracaso que hemos tenido en nuestra labor de organizar a los españoles en
el extranjero con sentido falangista". Lo que no era precisamente
cierto.
La vida de la Falange
en USA continuaba e incluso en Febrero de 39 se crearon extensiones en
Elizabeth, Newark y Arber. En Mayo funcionaba en San Francisco un núcleo
con el falangista Marcos Gracia al frente.
Los emblemas, símbolos
o escudos del Estado o del Partido compartidos y utilizados en un contexto
de confusión llegaban más allá de las fronteras españolas. En Abril de
1939, acabada ya la guerra , Juan Francisco Cárdenas inscribía como
emblema de la Casa de España el yugo y las flechas, lo que le valía la
increpación de del Castaño porque esa institución "nada tiene que ver
con el Movimiento de Falange Española Tradicionalista y de las
JONS".
La Casa de España, que
no dejaba de ser una institución privada, asumía símbolos del Partido y
del Estado. Si separar uno de otro presentaba en ciertas instancias
dificultades, hacerlo con la simbología era tarea casi imposible. Añadido
al escudo de España el símbolo falangista-herencia de los Reyes Católicos-
asimilado su saludo como saludo nacional, permitida su camisa azul en el
uniforme militar, exaltado el Cara al Sol como himno nacional de
hecho, era en cierta manera comprensible lo realizado por Cárdenas por más
que sorprendiera al Delegado.
Continuó la labor de la
Falange con Perignat al frente en un ambiente hostil donde "la labor
diabólica de esta prensa judía" impedía la publicación de noticias
falangistas. Excepciones como la del diario La Prensa o los
intentos de utilizar propaganda de la enviada a periódicos o a
asociaciones católicas apenas si podían ocultar la marginalidad de
aquello. Sesiones cinematográficas de divulgación política sólo para
afiliados eran hechos puntuales y anécdotas en una nación que recelaba
cada vez más de España. Las acusaciones de quintacolumnismo en los
territorios americanos corrían paralelos a la aproximación de España al
Eje. Se resucitaba el "imperialismo" de la Falange del que había que
proteger a las repúblicas americanas. La propaganda del régimen victorioso
con toda la carga implícita de falangismo que portaba por aquellos años se
hacia a través de la Librería Española de Información en donde estaban de
encargados Gaytán de Ayala y Fernando de S. Larcegui y desde donde se
distribuía la publicación Cara al Sol. En esta etapa donde el
dominio falangista del Estado llegaba a las parcelas de Asuntos Exteriores
y a la Propaganda , la Casa de España, pretendida por el Servicio Exterior
al margen de la Falange, tenía la consideración para la opinión pública
americana de "organización pro-fascista de los Españoles de Nueva
York".
Si lo tiempos
anteriores no habían sido buenos, peores eran los que estaban por venir.
Hacia 1940 el sambenito del quintacolumnismo de la Falange se extendía a
iberoamérica siguiendo una consigna "made in USA" y en Julio de ese año
los Ministros de Asuntos Exteriores americanos reunidos en La Habana y
apadrinados por los Estados Unidos expresaban su temor a que las
infiltraciones totalitarias acabaran con sus democracias.
- o O o
-
Si alguien desea
conocer con mayor profundidad el tema de la Falange del Exterior puede
acudir a consultar mi obra: Aguilas de Imperio volaran. Un estudio de
la Delegación Nacional del Servicio Exterior de la FET
1. Debido
a las pugnas establecidas en la nación americana por dos estrategías
enfrentadas acerca de cómo articular la Falange y el apoyo a la España
rebelde, Ramón Castroviejo comunicaba al responsable de aquella, el 6 de
Diciembre de 1938, su propósito de depositar las comunicaciones mantenidas
"para testificar el día de mañana quien llevaba razón
hoy."
2. El
material al que hace referencia Castroviejo no es el que está a
disposición del investigador. Se trata de una colección de copias de las
cartas mecanografiadas donde la carencia de los originales empaña en algún
modo, el interesante aporte de hechos. No obstante pienso que obedecen a
copia exacta de originales y tan sólo la parte final del tercer apartado
de la carta nº 67 (aparece en lugar de Sr. Castaño "Sr. Castnut
tree" y tachado) da lugar al interrogante de si se trata de una
denominación jocosa o es un descuido mecanográfico. Sobre su autenticidad,
pesa a favor el lugar en el que han sido encontradas, el Archivo General
de la Administración, junto a otra documentación del Servicio Exterior de
la Falange. El periodo que abarcan va desde el 13 de Diciembre de 1936 al
21 de Enero de 1939 y son misivas cruzadas entre Castroviejo, Joaquín
Rodríguez de Gortázar, Valentín de Mollinedo (falangista amigo del
oftalmólogo), José del Castaño, José de Perignat (Jefe local de la Falange
en Nueva York), Antonio Gallego (Secretario de la Falange de Nueva York) y
Jacinto Alcántara (un amigo de Castroviejo). Parte fundamental del relato
sobre los aconteceres de la Falange USA se basan en el contenido de esa
correspondencia.
3. Carta
de Ramón Castroviejo a José del Castaño Agosto de 1938.
4. En cuanto a los apoyos, resulta evidente que más iban hacia
el gobierno republicano que hacia los rebeldes, pero conviene matizar este
aspecto y situar tres niveles: el oficial, el social y uno tercero, clave,
el seguido por las petroleras. En una política formal de neutralidad las
autoridades norteamericanas no impedían el que ciudadanos de ese origen
acudieran a España en misiones de apoyo, pero se les negaba la protección
diplomática y consular. Ya el 11 de Agosto de 1936 el Gobierno
norteamericano comunicó a sus representantes en España cuál debía ser su
actuación, si por una parte la Ley de Neutralidad no era aplicable al caso
español toda vez que no se trataba de una guerra entre naciones, por otra
se aplicaba el principio de la no injerencia solicitando a sus
representantes una abstención escrupulosa y a sus ciudadanos la
observancia de ese principio. La respuesta al alistamiento de americanos
en unidades favorables al gobierno de la República se pensó con el estudio
y revitalización de una ley de 1811 que prohibía en suelo de su país el
alistamiento en unidades para combatir en el extranjero . En Enero de 1937
el Vicepresidente Garner firmaba una resulución por la que se prohibía el
envio a España de armas, municiones y material complementario de guerra y
un mes más tarde el Comité de Relaciones del Senado empezaba la redacción
de un proyecto permanente de neutralidad para prohibir o limitar el
comercio con naciones en guerra. Distinto era el movimiento social
generado con la guerra española. Puede hablarse de una considerable
actuación a favor de los republicanos españoles-crítica con la Ley de
Neutralidad del gobierno de Washintong- con un abanico amplio de
organizaciones de apoyo. Efectivamente, desde la propia embajada de España
con el socialista Fernando de los Ríos al frente y la organización de
actos como el mitín del 4 de Enero de 1937 apoyado por diecisiete
sociedades (centros regionales, grupos antifascistas, sindicalistas,
socialistas o comunistas) y con John Dewey presidiendo el evento o el
Batallón Abraham Lincoln, formado sobre todo por estadounidenses que se
integraba en las Brigadas Internacionales Otras veces eran escritores y
artistas de Holliwood (entre los que se encontraban Donald Ogden, Paul
Muni o Louise Rainer) quienes enviaban manifiestos de apoyo a Largo
Caballero o eran colectas auspiciadas por Comités Antifascistas como el de
Brooklyn, el Committe To Aid Spanish Democracy, el Grupo Antifascista del
Bronx … También acontecimiento deportivos que enfrentaban a Hispano FC, la
Selección Hebrea, el Centro Asturiano o el Haktivoh FC en el Hawthorne
Field o rifas de automóviles o envío de médicos por la Americans Friends
of Spanish Democracy. Sin embargo el apoyo social a los rebeldes era mucho
más reducido, hasta el punto que Valentín de Mollinedo en una fecha ya
avanzada (el 2 de Agosto del 37) se quejaba de "que la gente que hay allí
(representante de Franco) no está haciendo nada de provecho" Algún acto
esporádico es reseñable como la conferencia en Carnegie Hall-con la
tradicional recaudación incluida a favor de los rebeldes- auspiciada por
la Fordham University Alumnae Asociation con el soporte de un Comité
encabezado por el Cardenal Haye y en donde sacerdotes jesuitas defendían
la insurrección como único camino para evitar la pérdida de la fe en
España al tiempo que divulgaban uno de las facetas del conglomerado
rebelde, la de ser expresión del temperamento español, la negación del
fascismo y su emparejamiento con los ideales de la democracia cristiana.
Certera anticipación.
5. De hecho Rodríguez de Gortázar veía más
ataques en esas publicaciones con tinte democrático que en el periódico
comunista Daily Worker. (Carta a Castroviejo 6.4.38)
6.
Obsérvese las connotaciones del termino "judío". Habituales no solo en
escenarios europeos sino también en América. Castroviejo identificaba
judíos con comunistas. (Carta a Valentín de Mollinedo 12.2.37)
7. En
1937 se denunciaban persecuciones de judíos en Polonia, Rumania, Austria,
Hungría, Lituania, Irak y otras naciones, El periódico La Prensa de
Nueva York (27.2.37) actuaba de oráculo "…En España se teme el
antisemitismo por los líderes judíos, si los rebeldes fascistas ganan la
guerra civil. El gobierno actual es considerado como amigo de ellos."
Pero resulta frecuente que estos augures yerren y, efectivamente,
erraron porque en el contexto antisemita por el que se movía y movería
Europa, la España triunfante de la guerra y sobre todo, algunos de sus
diplomáticos -hombres justos para el Estado de Israel- junto a
algunas miserias-ampliamente difundidas- escribieron páginas para un libro
de honor de la Historia. En aquellos tiempos, que no se olvide.
8. Las
publicaciones Esquire, Coronet y Ken eran, según
Castroviejo, editadas por judíos y tenían por finalidad teórica atacar
cualquier gobierno dictatorial, "pero esto no es más qu un camouglage.
En realidad no atacan más que a los gobiernos que se oponen al comunismo"
Castroviejo participaba de la idea de una conspiración judia,
dirigentes de todos los movimientos izquierdistas y controladores de los
medios de comunicación en EEUU, creadores de un adverso estado de opinión
contra la España nacional.
9. No deja de llamar la atención cómo
valoraba la guerra civil el Cónsul General de España, leal al gobierno de
la República, en el llamamiento a la concentración del Madison Square
Garden en Enero del 37:"La guerra de España no es una guerra civil, es
una guerra de independencia, como lo fué la Reconquista contra los moros
en la Edad Media, y la guerra contra los franceses en el siglo
pasado…" Publicado en La Prensa de Nueva York 4.1.37.
10. Estas
medidas de reexpedición, muy frecuentes en el funcionamiento de Exterior
se hacían o por dificultades legales o por problemas de transporte,
fundamentalmente por lo primero.
11. Carta de Ramón
Castroviejo a Valentión de Mollinedo.- 26 de Agosto de 1938.
12. Carta a Josquín Rodríguez de Gortázar.
5 de Agosto de 1938.
13. Carta de Ramón
Castroviejo a José del Castaño.-Agosto de 1938.
14. La creación de
Falanges en territorios hostiles era un error para Castroviejo porque en
lugar de coincidencias se buscaban divergencias y pondría el ejemplo de
Méjico, Puerto Rico y Cuba (Carta de los Señores de Perignat, 15 de
Noviembre de 1938).
15. En carta a los
Señores de Perignat,15 de Noviembre de 1938. De contenido muy similar en
carta a Joaquín Rodíguez de Gortázar, 25 de Noviembre de 1938 y en carta a
José del Castaño (1 de Diciembre de 1938).
16. Carta de Ramón Castroviejo a José
Perignat.- 21 de Septiembre de 1938.
17. Carta de Ramón Castroviejo a Joaquín Rodríguez
de Gortázar.-1 de Octubre de 1938.
18. Carta de José del Castaño a José
de Perignat.-10 de Noviembre de 1938.
19. En Puerto Rico,
cuyos habitantes tenían la ciudadanía estadounidense, la agrupación
falangista había conseguido su reconocmiento por las autoridades
americanas tras las gestiones realizadas en el otoño de 1938 por Alfonso
Miranda Esteve, Jefe Provincial de aquella Falange. Sus miembros eran
mayoritariamente comerciantes, religiosos y estudiantes y aunque
predominaban los de nacionalidad española, había también algunos
norteamericanos y puertorriqueños . En 1937 se habían publicado ya
veintidós números de su revista Avance y hacia mediados del 38 se
contabilizaban 364 afiliados. Los cargos directivos de aquel núcleo fueron
desempeñados por Alfonso Miranda Esteve como Jefe Provincial; Martínez
Ochoa Secretario; José González Hernández, Subsecretario Político; Alberto
Duran , Delegado de Prensa y Propaganda; Luis Fernández, Tesorero
Provincial y Servando Pico en funciones de Delegado de Información e
Investigación. Llegó a haber extensiones en Ponce, Mayaguez y Caguas. En
la primera de las localidades se editaba el periódico Cara al
Sol
20. Reunía en 1938 a 40
españoles y utilizaba películas de ideología de la España nacional para su
labor divulgativa. La mezcla de patriotismo nacionalista y de religiosidad
quedaba plasmada en sus escritos: El jefe de aquella local, Galo Hernández
, encabezaba las actas con :"Por la gracia de Nuestro Sr. Jesucristo, por España, UNA, GRANDE y
LIBRE, da principio esta reunión".
21. Malos vientos iban
a soplar por aquellas latitudes. Desde aquel año aumentaron las bajas
voluntarias en la Falange y el 10 de Enero de 1941 se produjo, por la
revocación de los permisos anteriormente otorgados por USA, la disolución
de la Falange de Puerto Rico.
22. De la relación de
miembros del ultimo bastión de aquella Falange aparecen nombres de
religiosos agustinos y carmelitas.
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